Capitulo I : Lluvia y Helado

19 0 0
                                        



"¿Cómo vivir así? ¿Cómo hacer incluso el inservible esfuerzo de respirar cuando sabía que mi alma y mi propósito por el cual existía se habían esfumado contigo? Tus caricias, aquellas que llenaron de fuego mi vida, pero al partir... te llevaste todo y hasta las cenizas que alguna vez fueron la viva imagen del apasionamiento en nuestro amor. Desesperada, por saber si acaso podre seguir respirando ante tu perdida, solo supe guardarme tu última muestra de amor permanente en mi piel, siéndote eternamente fiel aunque ya no pudiera soportar la falta que me hacías y la ausencia quemase mis ojos y consumiese todo mi interior, pero aun así, me negaba, rotundamente me negaba a que aquel pequeño recuerdo que tenía sobre tus manos en mi entidad desvaneciese para siempre."

                                                                                ...

"Ya no puedo", se repetía a sus adentros constantemente. La mañana se presentó lúgubre en aquel día, queriéndose entonar a la lamentable y deprimente ocasión, estaba harta de recibir el pésame de todos aquellos quienes llegaban, y lo único que hacía era abrazar fuerte a aquel joven de cabello negro y ojos verdes que tanto le había brindado sus servicios ante cualquier ocasión.

Las lágrimas corrían de sus ojos sin importar cuan dañino fuese para ella o a su imagen, puesto que siempre había sido reconocida por su frialdad incondicional ante las cosas. Pero ¿Cómo no llorar ante aquello que había perdido? temblaba, y no por el frio que hubiese en el ambiente, ya que nunca tuvo problemas con ese tipo de temperatura, sino por el dolor tan incalculable que le causaba lo que tenía que estar viviendo.

No se dio cuenta cuando el religioso termino su plegaria pero sintió como si su corazón hubiese sido golpeado sin compasión alguna al ver que empezaron a descender el ataúd.

-¡No por favor, no lo entierren!-. Grito desesperada y afónico buscando impedir aquella acción que le era desgarradora. No lo pensó dos veces antes de desenvolverse de su amigo e ir corriendo al sarcófago, pero sus intentos fueron detenidos por el moreno que la aprisionó en sus brazos para que ya no siguiera en su triste acto.

- ¡Styles! ¡Idiota! ¡Sueltame!-.le exigía alterada viendo como aquella caja de madera era sumergida en el hueco que habían hecho para la misma.

Las lágrimas la traicionaban al caer de manera tan impetuosa delante de lo que veía, su semblante completamente afligido y su cuerpo que temblaba de miedo eran juntos una imagen penosa para todos aquellos que asistieron al entierro del tan conocido y amado Jake Morrison su ahora difunto novio.

-Ya basta, no puedo verte así – Respondió él incapaz de soportar el dolor que tenía la chica en aquella situación.

-Ja...jake... No, no dejes que...-. Dijo torpemente mientras negaba con su cabeza, resignándose a seguir luchando contra su compañero con la vista enfocada en el ataúd del nombrado mientras un sentimiento amargo se apoderaba de todo su ser.

Unas pequeñas gotas de lluvia descendieron del cielo cayendo es su semblante a junto con sus lágrimas, pero estas, a diferencia de las anteriores, se deslizaban suavemente por su pálido rostro, con eso, ya había comprendido que no podía seguir luchando, porque todo sería en vano.

-Será mejor que terminemos por hoy, una tormenta se acerca –comentó Gabes, uno de los compañeros de trabajo de Styles quien justamente traía un paraguas extra para dejárselos a su disposición.

-Sí, me entere ayer por la radio-. Respondió el moreno aun sosteniendo a la chica en sus brazos.

-Giselle deberíamos...-.

La verdad detrás de tiStories to obsess over. Discover now