Aquella tarde se sentía un calor especialmente bochornoso.
Esto hacia a Leo enojar, le hacía enojar el calor, y sudar, y sentirse asfixiado, y sentir como los rayos ardientes del sol tocaban su piel y la hacían aún más morena. Lo último no era realmente un problema, de no ser porque aquel bronceado que le quedaría, ni si quiera sería uniforme (claro que a un egocéntrico como él le sentaría mal eso).
Sin embargo, no todo iba mal, ya que además de haberse acostumbrado al caluroso clima de aquel lugar en el que desafortunadamente le tocó vivir, había algunos aspectos de todas aquellas consecuencia del radiante sol que hacían su día mejor. Como, por ejemplo, poder apreciar la forma en que aquella personita de la que no podía quitar su mirada, lucía especialmente atractiva mientras estaban en la clase de deporte. Le llamaba la atención la forma en que el uniforme escolar, de alguna manera, le quedaba tan bien, y cómo el sudor provocaba que este se pegara más en algunas partes y...
Arrepentido de sus pensamientos, el joven regresó su concentración al partido de fútbol y dejó su botella de agua para volver a entrar a la cancha, lo cual fue de gran ayuda pues justamente en ese momento, vió a un jugador del equipo contrario quitarle la pelota a uno de sus compañeros y correr hacia la portería contraria. No perdió mas tiempo y se lanzó con fuerza contra el, tomando posesión del balón y, seguido de una jugada que el consideraba como "muy genial", logró anotar gol. Su equipo celebró con él.
Sin embargo, ya no se sentía tan feliz cada vez que lo hacía, puesto que no era un partido verdadero y se estaba acostumbrando a hacer lo mismo siempre. Las rutinas estaban empezando a molestarle cada día más, y el no encontrar nuevos retos era desesperante.
La clase de deporte terminó, así que Leo tomo apresuradamente su mochila y caminó hacia su siguiente clase con algo de agitación, por el juego. Buscó con la mirada a su mejor amigo, Micah, que se había marchado antes para poder ver a su novia, así que no lo encontró. No le tomó importancia y finalmente llegó al salón de clases después de una rápida parada en los vestidores.
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Aunque no quiera
Teen FictionLeo es egocéntrico, bueno en los deportes y cree que el apego amoroso es una pérdida de tiempo. Su mejor amigo, Micah, está empeñado en mostrarle que está equivocado y que el dolor no es lo único que puede sacar del romanticismo. Es entonces cuando...
