Cuarenta y ocho.

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-¿Dónde compraste toda ésta ropa? ¡es asombrosa! ¿cómo sabías que me iba a gustar toda ésta ropa?

-En una tienda del centro comercial llamada "Drop Dead", sabía que te gustaría por que es color negra. -Él rió.

-Sí que me conoces.

-¿Somos novios, no? -Sonreí ligeramente.

-Sabes más cosas de mi que yo de ti.

-Eso es mentira, es al revés.

-Creo que estamos igual con la información de ambos.

-Sí. -Reí.

Después de terminar de ver las cosas que le había comprado a Luke y las cosas que habría comprado para mi, entre ellas había ropa interior que no quería que Luke viera pero de todos modos la vio y fue realmente vergonzoso por que una de mis bragas tenían unicornios. Fuimos a comer la pizza que había traído ya que no queríamos que se enfriara. Mientras comíamos, hablábamos.

-¿Esa es mi camisa?

-Sí, te lo dije en la nota.

-Oh, no la había visto. -Tomó la hoja y comenzó a leerla, luego volvió a dejarla donde estaba. -Igual luce mejor en ti. -Sonreí.

-Luce genial en ti.

-Pero más en ti. Sé te vería genial con tus bragas de unicornio. -Comenzó a reír a carcajada.

-¡Deja de reírte! Estaban en rebaja.. -Sorbí mi refresco. Luke continuó riendo.

-Yo tenía unos de bob esponja. Así que no te sientas tan mal. -Comencé a reír al punto de comenzar a ahogarme con el refresco. Luke me daba golpecitos en la espalda pero no servía, tomé más refresco y sé me pasó. -¿Ya estás bien?

-Sí. -Tosí varias veces.

Minutos después de pláticas, nos acabamos la pizza.

-Ahora que hemos acabo la pizza deberíamos ir a hacer algo. -Hablé.

-¿Cómo qué? -Me sonrió.

-Lo que quieras.

-¿Hay mucha nieve a fuera?

-Sí. -Rodé los ojos.

-Quiero hacer un muñeco de nieve. -Sonrió tiernamente. Reí.

-Está bien.

Ambos nos fuimos a vestir adecuadamente para la nieve y salimos de la casa.

-¿Entonces nunca has hecho un muñeco de nieve? -Negué con la cabeza y tomé más nieve pegándola al muñeco que apenas comenzaba a tener forma.

-No me gusta salir cuando hace frío.

-Yo amo el frío.

-Es obvio que lo amas, has vivido toda tu vida en el calor.

-Es cierto. -Rió. -¿Qué le pondremos de nariz?

-Una zanahoria, para que sea el típico.

-Sí, también luciría bien con otra cosa.

-¿Con qué?

-Espera aquí. -Dijo y corrió a la casa. Segundos después salió de la casa con las manos en la espalda.

-¿Qué traes ahí?

-Esto. -Me mostró mis bragas de unicornios.

-¡LUKE! -Se acercó al muñeco y sé las puso en la cabeza. -Que pena. -Luke siguió riendo.

Be Your Everything. «Luke Hemmings»Donde viven las historias. Descúbrelo ahora