Capítulo 1.

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Aparcaste afuera de la gran entrada de Sr. Jeon, apagando el aire caliente antes de pisar fuera de tu auto en el congelante e imperdonable aire de la noche. Mientras apretabas tu abrigo más cerca de tu cuerpo, caminaste hacia el gran portón de hierro que era tres veces tu tamaño, mirando antes, detrás de las barras -por primera vez la mansión de tu jefe, enorme e impresionante desde el estilo gótico de sus ventanas y techo, hasta las estatuas negras reflejadas la una a la otra en líneas paralelas todo el camino hasta el patio en la distancia.

Has sido la asistente personal de Jeon Jungkook por poco más de ocho meses hasta ahora -habiéndote puesto en ese prestigioso cargo después de una larga y estresante entrevista en su compañía que dirigía investigaciones médicas; particularmente para condiciones graves de la sangre y otros temas médicos sobre la hematología. Tú en realidad no tenías tal interés en la hematología -todo lo que querías era ganar experiencia en el campo de ser una P.A* para un acenso, pero no tenías idea de que serias honrada con la tarea de ser la asistente personal del CEO* de la compañía; ni en un millón de años. Recordaste la frialdad en su tono de vos y su rostro inexpresivo cuando te entrevistó -haciendo preguntas extrañas como "¿Conoces la diferencia entre el trabajo y la vida privada?" "¿Cuán involucrada en mis asuntos privados esperas estar si fueras escogida?" a lo que respondiste algo así... "Existe una línea muy clara entre esas dos cosas, señor si el trabajo es para mí, haría lo que usted requiere y espera de mi -al tope de mis habilidades" te conmovió gratamente cuando él dejo salir una pequeña y diabólica sonrisa -sin embargo, algo sobre él te puso la piel de gallina, y tú no eras la única mujer de la oficina en la que él tenía ese efecto.

Temprano esa tarde cuando Jungkook estaba terminando para el fin de semana, no pudiste evitarlo y te diste cuenta de que se veía más violento de lo normal. Irritable, hostil y de mal genio fueron tres de las muchas cosas que él había sido ese día. Sentías que tu presencia en la misma habitación que él era indeseable. Cada vez que alzabas la vista de tu escritorio para echarle un vistazo, él te estaba viendo con una mirada de puro disgusto en su rostro severo. "¿Qué hice? ¿Huelo mal? Estoy segura de que me puse desodorante esta mañana..." discretamente alzaste tus brazos para oler debajo de ellos, pero no pudiste detectar ningún mal olor saliendo de ti. Las mujeres usualmente creían que eras extremadamente suertuda de poder estar siempre a su lado; -un espléndido soltero- alto, oscuro y guapo sería una atenuación por decir poco. Él tenía cuentas bancarias llenas de dinero y no familia con quien gastarlo, y cuando pensabas en eso de manera lógica -tenía sentido que él fuera tan frio y hostil frente a las personas que no lo entendían. Tampoco podías negar el leve gusto que habías desarrollado hacia Jungkook -atrapando miradas furtivas de él cuando estaba muy concentrado o leyendo documentos importantes; pero tú nunca dejaste que eso se interpusiera en tu trabajo; y esa era la razón exacta por la que Jungkook te había mantenido como su P.A por tanto tiempo, ya que era conocido por despedir a sus asistentes solo semanas después de estar en el trabajo, por traspasar los límites que a él le gustaba mantener entre las relaciones personales y profesionales -tanto con hombres como mujeres.

Mientras estabas parada mirando detrás del portón, tomaste la billetera -la billetera de Jungkook para ser precisos, fuera del bolsillo de tu abrigo, apretándola en tus casi congeladas manos, sintiendo el cuero en tus dedos, y pensante como ibas a atravesar el portón, sin hablar de entrar a su casa y explicarle porque te aparecías así. Primeramente te diste cuenta de la billetera de Jungkook 30 minutos luego de que dejo la oficina. Él parecía estar apurado cuando caminaste hacia el con su abrigo -casi arrancándolo de tus manos antes de ponerlo sobre sus hombros precipitadamente y antes de coger su portafolios; sin siquiera mirarte, como si estuviera evitándote a propósito. "Nos vemos el lunes, Sr" habías dicho alegremente, a lo que él solo paso caminando -parando en la puerta de su oficina, antes de voltear levemente su cabeza hacia un lado, así que podías observar su infame perfil y hablando en su usual tono grave dijo –"Que tengas un buen fin de semana (T/N). Cuídate"

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⏰ Last updated: Feb 03, 2017 ⏰

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