Good Night

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  Hace más de un año, que fielmente, cruzo esta puerta cada Sábado. En todo este tiempo, no fallé ni una sola vez. Como tampoco falló él.

  A pesar de haber sido muchos nuestros encuentros, esta noche era diferente. Y ambos lo sabíamos, pero optamos por no decir nada.

  Sin esperar a acomodarnos, abracé por la espalda su delgado cuerpo, y con paciencia, fui dejando besos en su cuello.
  Lo sentía suspirar lentamente, colé mis manos por debajo de su remera, acariciando la suave piel de su plano estómago. Quité la prenda despacio, sin mostrar desesperación. Y es que lo había hecho tantas veces, que hoy no quería apresurar las cosas.

  SungYeol me fue guiando hasta la habitación de aquel departamento. Uno que había tenido por mucho tiempo en desuso, hasta que nuestra rutina de encontrarnos cada Sábado se estableció.

  Nos quedamos parados al borde la cama. Me dediqué a recorrer su espalda con mis labios, él estaba inmóvil dejándose hacer por completo, suspirando con lentitud. Lo voltee, besándolo. Absorbiendo toda la dulzura de sus labios, sintiendo sus tímidas manos acariciarme la espalda.

  Lo recosté en la mullida cama, aquella que conocía cada detalle de nuestra extraña relación, acomodándome sobre él, deteniéndome a observar su rostro. Simplemente hermoso, tierno y delicado. Y me sentí indigno de poseer lo, pero ¿realmente nos pertenecíamos?. Y como si supiera que estaba dudando, me tomó del rostro y juntó nuestros labios en un desesperado beso. Rodeó sus piernas a mis caderas, y la fricción entre nuestras pelvis fue inevitable. Jadeé, me fue imposible. Y no por la fricción, si no por la acción. Era la primera vez que tomaba la iniciativa. Era la primera vez, y justo tenía que ser hoy...

  Sus movimientos se volvieron más demandantes, sabía que lo quería ya. Y juro que podría haber terminado en este preciso instante, viendo la súplica en su mirada. Pero me controlé.

  Besé sus labios con desesperación, para luego bajar a su cuello. No podía dejar marcas, lo sabía, sin embargo no me resistí y lo hice. SungYeol no se quejó, y eso me alegró un poco. Era como si todo estuviese permitido esta noche.
  Seguí con el camino de besos, llegando a sus dos botones estimulándolos, haciéndolo disfrutar al máximo. Su cuerpo se retorcía en placer bajo el mío, y los suspiros no dejaban de salir de su boca.

  Mi recorrido no paró, llegando al borde de su pantalón, desabrochando y bajándolo junto con la ropa interior sólo un poco, lo suficiente para que su hombría sobresalga de ellos. No acostumbraba a ser yo quien realice la felación, lo había hecho en unas dos o tres ocasiones, sin embargo esta noche quería disfrutarlo una vez más.
  Tomándolo entre mis manos desde la base, introduje su largo en mi boca. Deleitándome con su sabor. Sentí sus manos enredarse en mis obscuros cabellos, y sus caderas empujando dentro de mi. Sus gemidos inundaban la habitación, incitando a mi propia erección incrementar por debajo de mis pantalones. La transpiración recorría todo mi cuerpo, adhiriendo la tela de mis ropas en él. Los movimientos de SungYeol eran cada vez más intensos. Sentí el líquido pre-seminal salir y como auto reflejo lo saqué de mi boca. No quería que se corriera aún, y mucho menos que lo hiciera en mi cavidad.

- Aún no, mi pequeño - dije besando el mohín que hizo ante mi acción.

  Nuestro beso se volvió sucio, desesperado. Como si quisiéramos absorber todo del otro.
  Sus manos se encargaron de quitar mi prenda superior, volteando nuestras posiciones. Lo vi quitarse la poca ropa que tenía, para después hacer lo mismo conmigo.
  Era la primera vez que me desvestía, y me odié por no dejar que lo haga antes. Lo hacía una forma tan sensual, que sólo me excitaba más. O quizás, estaba tan perdido por él, que todo lo que hiciera me parecía irresistible.
  Mi hombría pedía a gritos la atención del alto, quien se entretenía en marcar mi cuerpo, algo que él si podía hacer con libertad. En el preciso momento que iba a hacer mi reclamo, comenzó a bajar y sin dar demasiados rodeos, introdujo todo mi potencial en su boca.

Last NightWhere stories live. Discover now