Observé las cajas que se apilaban ante mí, no podría con ellas, no hasta un octavo piso...
Me asomé al hueco de la escalera y miré hacia arriba contemplando como un torbellino de escalones hacían que me marease, uff uff suficiente por hoy.
Calqué por decimoquinta vez el botón del estúpido ascensor.
Nada.
Nada de nada.
Genial. Tendría que subir y bajar ocho pisos apróximadamente quince veces ya que a Don. Nomeapetecemoverme le había dado por eso, por no moverse.
Primera caja.
-1...2...3...4...5...-Había decidido contar los escalones para distraerme mientras subía y que me fuera más ameno.
Abrí la puerta con la llave que tenía en el bolsillo trasero de los pantalones y entré en casa, dejé la primera caja en el salón vacío y me encaminé escaleras abajo para emprender mi segundo viaje.
Tenía que estropearse el ascensor...justo cuando yo me mudo...
Llegué al portal de nuevo y ví al conductor de la furgoneta de mudanzas apoyado en ella fumando tranquílamente, le miré con la mejor cara de odio que me salió, la cual intuí que no causó mucho efecto ya que él no dejaba de sonreírme.
Segunda caja.
-20...21...22...23...24...-Esto es peor que cuando vuelves a hacer educación física después de no haber hecho nada de deporte en vacaciones.
Había dejado la puerta abierta para no tener que sacar la llave cada vez que subiera con otra de esas malditas cajas, las cuales debería estar subiendo ese estúpido simio que sigue fumándose su cuarto cigarrillo y eso que solo son las diez de la mañana...
Bajé por segunda vez las escaleras y mientras trataba de respirar como una persona normal volví a llamar al ascensor.
-"ASCENSOOOOOOOOOOOOOR"-sonreí al pensar en mí misma gritándole para que se moviera de una dichosa vez.
Nada.
Puff...
Tercera y cuarta cajas.
-40...41...42...43...-esta vez pude con dos cajas ya que contenían cosas poco pesadas. De nuevo las dejé en el salón y bajé a por la siguiente.
Quinta caja.
-puf...puf...65...66...67...a la mierda.-posé la caja en el suelo y me senté en el sesenta y ocho escalón de este infierno.
Cada piso tenía dos tramos de escalera, el primer tramo tenía ocho escalones y el segundo otros nueve lo que sumaban diecisiete escalones por piso, lo que quería decir que había ciento treinta y seis escalones hasta mi casa y si le sumamos tres pasos en el rellano de cada planta, son ciento sesenta pasos lo que hace que quiera matar más aún a ese simio.
Logré coger de nuevo la caja, esta pesaba bastante más que las anteriores y por eso me estaba costando el triple subir los malditos ciento treinta y seis escalones...
"Podrás tú solita"-dijo el simio mientras encendía su tercer cigarrillo.
-Maldición...quien me mandaría a mi traer tanto trasto...-dije mientras pisaba con fuerza el ciento treinta y cinco escalón.
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Mi pequeño pedazo de mundo
RomanceUna nueva ciudad, una nueva casa y un nuevo ascensor que, por cierto, me odia. Un nuevo vecino, nuevos compañeros, nuevos amigos, una ventana y un futuro un tanto incierto...
