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Jimin se encontraba en medio de la enorme cama durmiendo boca abajo plácidamente. Las revueltas sabanas blancas cubrían la parte inferior de su cuerpo desnudo y la luz de la noche se colaba en la habitación iluminando su tersa piel. YoonGi se hallaba en un sillón, sentado en una esquina oscura de la habitación. El mayor observaba casi con adoración, mientras fumaba un cigarro, el cuerpo durmiente de su acompañante. No había lugar del cuerpo de Jimin que YoonGi no conociese, que no hubiese tocado, que no hubiese besado y aun así en noches como esta, noches que eran ya costumbre para el mayor, donde se le hacia imposible conciliar el sueño y los fantasmas acudían a él, el cuerpo de Jimin le parecía algo desconocido, totalmente fuera de su alcance, acogedor, inmutable, tan distinto a YoonGi. Tan suyo pero tan de todos. Esta frase le produjo una amarga sonrisa ya que el mayor para Jimin no era más que un cliente especial, con él cual se reunía una o dos veces por semana, siempre en la misma habitación de hotel desde hacia un año .De vez en cuando YoonGi había ido a buscar a la lujosa casa de compañía hasta tres veces seguidas a Jimin y este aunque no estuviese disponible siempre aceptaba cancelado sus citas de esas noche, porque, aunque YoonGi no lo sospechase, Jimin era solamente suyo..

El mayor dio otra calada y apartó su mirada del cuerpo de Jimin. Hacía poco que estar con el joven le producía dolor en el pecho, llego a pensar que tal vez había enfermado por lo que decidió que era tiempo de dejar su mayor vicio, Jimin. Aquel objetivo duró dos semanas, aquel dolor se intensificaba con la ausencia del menor.

De repente el cigarro no le pareció buena idea y lo apago con desdén. Esa noche su necesidad de Jimin, de su calidez, de su sonrisa, colmó su paciencia y sin demorar fue a buscarle. Sabía que no debía de aparecer por allí sin avisar. Jimin era bastante solicitado tanto por hombres como mujeres con grandes cuentas bancarias que bien podían pagar el precio de su compañía, por lo que difícilmente a pesar de ser un cliente especial podría conseguir cita para esa noche pero le daba igual, pagaría el triple si hubiese sido necesario, necesitaba la compañía del menor.

Cuando llegó al club el menor estaba despidiendo a un cliente y la sangre de YoonGi comenzó a hervir de rabia, sin embargo todo ellos se esfumó cuando el semblante vacío de Jimin se iluminó al encontrarse con la mirada del mayor, regalándole una sonrisa de esas que le cortaban la respiración (aunque nunca llegara a admitirlo). Jimin sin mayor demora fue hacia el encargado del lugar diciéndole que aquella noche se iría con el señor Min YoonGi y sin decir nada ambos salieron juntos del local.

Esa noche había sido distinta, se podía percibir la desesperación, la necesidad en sus actos, el descubrimiento de algo que ambos querían ocultar a toda costa y aun así Jimin con la mente nublada, llena de besos y suspiros le había dicho que casi moría por dentro al pensar que se había cansado de él. Yoongi solo lo besó de tal manera que al joven no le quedó menor duda que eso no habia sido el motivo de su ausencia.

YoonGi sabía que lo había estado pasando por alto, por miedo u orgullo, tal vez, pero ya no podía ocultarlo más. No sabía en que momento le había empezado a molestar que alguien más tocase el cuerpo de Jimin, en que momento había empezado a pensarle todo el tiempo, en que momento se había convertido en su debilidad. Todo esto estaba muy mal porque YoonGi quería a Jimin solo para él.

Cuando YoonGi salió de sus pensamientos se dio cuenta que la persona que ocupaba su mente le estaba mirando desde la cama, había algo nuevo en su mirada y YoonGi todavía no se atrevía a ponerle nombre, algo que él sabía que también se reflejaba en sus ojos y sin comprenderlo le hacía sentir jodidamente bien. El menor se levantó de la cama, sin apartar la mirada de los ojos del mayor se sentó a horcajadas sobre él.
-¿No puede dormir, hyung?- le susurró Jimin a la vez que abría el cuello de la bata que llevaba YoonGi para recostarse en el pecho desnudo, con su cara escondida en el cuello del mayor.
-Estaba pensando- dijo YoonGi a la vez que aprovechaba la desnudez de Jimin para acariciar su piel de seda
- En que pensaba,¿ uh?
- En ti- susurró YoonGi con su nariz hundida en el pelo de Jimin, sin embargo el joven al escuchar aquella respuesta levantó la cabeza y le echó una mirada confundida, Jimin sabía que no podía hacerse ilusiones, que YoonGi no pensaba en él mas que como lo que era, un bonito juguete, a pesar de la extraña delicadeza con la que le trataba. Por lo que para disfrazar su inseguridad cambio su expresión a una sonrisa juguetona, pícara. Algo que molestó a YoonGi ya que lo hizo sentirse como uno más de sus clientes, aún así no tuvo fuerzas para rechazar la invitación en lo ojos del menor. Por lo que cogió de manera algo brusca la barbilla de Jimin y sus labios chocaron con los suaves labios de acompañante que tan dulce le sabían. Pronto sus besos se volvieron desesperados, las manos de Jimin se hundían en el pelo de YoonGi a la vez que unos brazos le apresaban acercándole más al cuerpo del mayor. El menor rompió el beso para levantarse y dirigirse hacia la cama, una vez se hubo acomodado en ella, con una mirada insinuante que tenía en ella un toque de calidez poco usual para sus circunstancias, invitó a YoonGi, quien había estado cautivado por todos sus movimientos y sin hacerse de rogar se acomodó entre sus piernas mientras le besaba el cuello, la clavícula, lamía, besaba, subía por su cuello hasta llegar a moder el lóbulo de su compañero. Jimin echaba la cabeza hacia atrás para permitir mayor acceso, a la vez que soltaba pequeños suspiros y cerraba los ojos. De repente YoonGi apresó con fiereza los labios de Jimin y los devoró como si fuesen el último trago de agua en el desierto. YoonGi ocultó su cara en el cuello del menor volviendo a besarlo, sus manos recorrían todo el cuerpo de Jimin. Mientras tanto el menor iba quitando la bata que cubría a YoonGi que había comenzado a molestarle en sobremanera, quería sentirle por completo, le quería dentro de el, llenando todo aquel vacío que sentía cada vez que alguien que no era él le tocaba. YoonGi mordió el cuello del menor, succionó haciendo que su acompañante soltase un gemido en su oído que envió descargas de deseo por todo su cuerpo. Jimin sería solo suyo. Sin embargo Jimin se tensó durante un momento, el mayor supo que no debía haber eso, era una norma; no marcas, pero YoonGi no podía parar y siguió mordiendo, succionando, lamiendo, besando. Jimin sabía que aquello estaba prohibido a pesar que con YoonGi había roto muchas, las marcas estaban definitivamente prohibidas, pero Jimin no tenía fuerza para detener a YoonGi. De sus labios escapaban soniditos que alentaban al mayor y no podía controlarlos. YoonGi era el único con él que se abandonaba, con él que olvidaba que estaba trabajando, lo más cerca de hacer el amor que jamás estuvo... le permitía hacer lo que quisiese con él. Como en aquellos momentos, las manos del mayor recorrían todo su cuerpo con total libertad, sin límites y sus labios iban dejando marcas de besos por donde pasaban, llegando a los rincones más ocultos de Jimin. El menor enterraba sus manos en el pelo del mayor y arqueaba su espalda, pero salió de aquel trance de placer cuando sintió a Yoongi haciendo algo que no correspondía a un cliente. El pelirrojo con toda su fuerza de voluntad se sentó deteniendo al mayor.
-Y-YoonGi tu no... tú no deberías de hacer eso- dijo Jimin agarrando la cara del mayor con una dulzura que no encajaba en aquel momento.

-¿por que no?-yoongi empujó suavemente el pecho del menor, devolviéndolo a la posición en la que estaba.- quiero hacer esto por ti, cielo.- El mayor volvió a repartir sus atenciones al miembro deseoso del precioso chico que se encontraba debajo de él. La mente de dicho chico viajaba entre olas de placer y de aquel sentimiento infinito que tanto miedo le daba nombrar. De repente, en el abandono de Jimin, surgió una desesperación que le llevó a pedir a yoongi que estuviese de dentro de él. Sentía que si no estaban conectados fisicamente le perdería, desaparecería, y es que Jimin nunca se había atrevido a soñar un posible romance con su cliente.

- Yoongi, ¡por favor!- el menor suplicaba jadeante.

- Jimin, no voy a hacerlo- dijo yoongi con tono preocupado ya que había notado el cambio de humor de jimin. Sin embargo esto causó un malestar inmediato en el joven, arrancándole un lágrima solitaria. Esto alarmó a yoongi que instintivamente abrazó al menor, acercándole a su pecho.

-Cielo, no llores, no quiero hacerte daño. Por hoy ha sido suficiente.- Jimin sabia que el mayor se estaba refiriendo a su trabajo y el cuidado de yoongi le produjo alivio, pero aún así necesitaba al mayor.

-Yoongi, por favor, te necesito- dijo jimin mientras rodeaba el cuello del menor con sus brazos y le susurraba al oído, para luego acercase a su labios y besarlos con ternura, cosa a la yoongi respondió de igual manera. La atmosfera había cambiado, era más intima, menos lujuriosa, incluso se podría decir que era inocente. Este cambió sobrecogió a yoongi y se vio incapaz de rechazar la suplica de jimin. Así que con la mayor delicadeza del mundo volvió a tumbar al joven que se hallaba entre sus brazos.

Las acciones que siguieron a esa fueron igual de dulces y cariñosas. Jimin se sentía en una nube, todas sus dudas habían quedado disueltas. ¿Quién iba a decir que el frío e implacable min yoongi fuera capaz de hacerle el amor a un protituto con tanta suavidad?


YOONGIxJIMINWhere stories live. Discover now