Rutina... siempre la misma rutina. Levantarme, arreglarme, ir a clase, volver a casa, comer, estudiar, dormir y al día siguiente, el ciclo vuelve a empezar. Pero la rutina en clase se me hacía más amena con mis mejores amigas, Paula y Carla. Y en casa la compañía de mis hermanas, Rocío y Silvia también ayudaba. Paula y Carla eran mis mejores amigas desde que había empezado segundo de bachillerato, el último curso antes de empezar la universidad y que todavía teníamos que terminar. Este era, sin duda, uno de los peores cursos hasta ahora. A penas tenía tiempo para salir si quería sacar buenas notas pero sobre todo, no quería decepcionar a mis padres. Ellos siempre habían confiado en mi y nunca les había fallado, y ahora menos.
-Andrea, vas a llegar tarde- mi madre no paraba de repetírmelo. -Mamá, voy bien, sólo me queda desayunar-le respondí yo de malas ganas. Estaba cansada; hoy me había levantado con el pie izquierdo. A la hora de arreglarme mi pelo no ayudó ya que no tenía arreglo y cuando fui a planchármelo me quemé con la plancha. Preparándome el desayuno había quemado un croissant en el microondas cuando lo estaba descongelando. Os preguntaréis cómo, ni yo lo sé. Mi madre siempre me había dicho que lo dejara un minuto y eso hice, y cuando abrí la puerta del microondas estaba quemado por encima y salía una olor a quemado impresionante.
-Eh, ¿cómo llevas el examen del viernes?-me preguntó mi hermana Silvia. Silvia era la menor de las tres. Sólo nos llevábamos un año, yo hacía en septiembre los 18 y ella en julio los 17. Rocío era la mayor cumplía en junio los 19. Sí, mis padres nos tuvieron muy seguidas. -Pues no sé, estoy agobiada, es el último trimestre y es el que cuenta y no paran de meternos presión-suspiré. Apareció mi hermana Rocío por la puerta de la cocina. -No te agobies, Andrea. Te lo digo yo, es peor. Luego no es para tanto-. Me dijo ella. Rocío estaba en primer año de carrera de veterinaria. -Todo el mundo exagera, y la selectividad no es tanto, hazme caso. Además, luego vas a tener el mejor verano de tu vida. -Me guiñó un ojo y me sonrió. Algo ocultaba, podía notárselo, y no me lo quería decir. -Bueno, me voy para la universidad que no llego a la primera clase. -Rocío se despidió de mi hermana y de mi con un beso en la mejilla a cada una y salió disparada a coger el coche.
Después de tener la mochila preparada y de coger el almuerzo para clase que nos había preparado nuestra madre, nos dio un último aviso. -Como cuando acabe de contar no haya nadie en la puerta me voy- nos avisó mi madre a mi hermana y a mi- uno, dos, -me miré en el espejo y sonreí a mala cara, hoy tenía una pinta horrible- tres, cuatro- llegué a la puerta- ya estoy, ¡ya estoy!-avisé a mi madre para que dejara de contar. Cuando mi madre dijo cinco Silvia apareció por la puerta. -Vámonos- dijo mi madre entrando al garaje mientras nos subíamos en él.
Cuando estábamos saliendo del garaje me quedé mirando nuestra casa, puede que este fuera el último año que viviría allí ya que si todo salía bien me iría a Madrid a vivir. Vivimos en un pueblo de la provincia de Alicante (España), se llama Petrer. Es pequeño, no tiene gran cosa: un centro comercial, un Carrefour, un MacDonal's y un cine. Tiene bastantes parques, pero no hace falta el coche para ir de un sitio a otro ya que puedes ir andando. Pero como nosotros vivimos en un barrio de chalets, siempre nos tiene que llevar mi madre. Nuestra casa era bastante grande y moderna, la diseñó mi padre. Mi padre es el arquitecto más importante de la zona y conoce a mucha gente. Él disfruta con su trabajo y nosotras estamos feliz con ello, lo malo es que casi nunca está en casa porque siempre está viajando fuera. Por suerte, volvía a casa en dos semanas, justo cuando yo acabara la selectividad. La selectividad es la prueba de acceso a la universidad. La nota para entrar es: un 30% la media de primero de bachillerato, un 30% la media de segundo de bachillerato y un 40% la nota de selectividad: en tres días haces un examen de cada asignatura cursada en segundo de bachillerato. Pero luego están las asignaturas específicas, que son dos, y en cada una la mayor nota son dos puntos, por lo que la nota de entrada a la universidad es hasta 14.
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Broken
FanfictionLa vida cotidiana suele cansar a todo el mundo, pero ella no era todo el mundo, y él, se dio cuenta de eso. Una historia de Justin Bieber.
