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10 meses después.


—¿Tu crees que sea una buena idea? —preguntó Jade quién me ayudaba a empacar.


—¡Por supuesto que sí! —la lancé una camisa y ella rodó los ojos metiéndola en la maleta.


—Pues yo no estoy ¡Taan! segura de que sea una buena idea ¿Sabes? —volvió a decir pero esta vez con una voz de preocupación.


—No me importa, yo sólo quiero conocer Sydney, además es lindo, y me queda 1 mes de vacaciones para después ir a la universidad, supongo que será bueno ir. —terminé de meter todo lo necesitario, estaba lista.


—Y... y... —buscaba pretextos pero ya lo había decidido. —¿Y qué dijo tu madre de todo esto? —nuavemente intercedió cruzándose de brazos.


—Ella no estaba tan segura pero la convencí, dijo que si me metían a la cárcel, ella no pagaría nada así que estoy bien. —respondí mientra metía las últimas pertenencias en mi maleta.


—Ugh, te odio y también por hacerme despertar a las 5 de la mañana, pero está bien, ahora relajate. —suspiró. —¿Revisaste bien todo? —preguntó tomando su bolso.


—Por supuesto. —dije y sonreí orgullosa.


—¿Tienes listo tu pasaporte, el permiso, todo? —cuestionó.


—Listo. —dije revisando todos los papeles necesarios y los guardé.


—Está bien, vámonos. —rápidamente salió de la habitación, cerré rápidamente la maleta y la tomé arrastrándola tras de mi siguiendo a Jade.


Salimos de la casa, cerré la puerta bajo llave por precaución y las metí en mi bolso que llevaba aparte, corrí con lo que llevaba y me metí al auto.


—¿Nerviosa? —preguntó sonando como "si no estas lista, dilo ahora." dando un largo suspiró y arrancando el coche.


—¡Por supuesto! Jamás hice algo así, pero está bien, ahora no me importa nada, sólo quiero divertirme, ¿Además tu vendrás después no?


—Sí, claro.—giró estirando su cabeza y empezando a poner en marcha el auto hacia nuestro destino.


...


Llegamos al aeropuerto y suspiré, miré a Jade que miraba hacia adelante, pero giró a verme sonriendo y diciendo a tráves de ella tú tranquila, todo estará bien. La abracé y me despedí. Casi cayendome sali del auto y caminé, el maletero, la parte de atrás para tomar la maleta que ahí había dejado, la saque y la cerré de una buena vez. Caminé nuevamente hacia la ventana del auto y me despedí con mi mano junto a una sonrisa y ella hizo lo mismo.


—¡Buena suerte! —gritó a tráves entusiasmada.


we don't talk anymore ➳ h.sDes histoires addictives. Découvrez maintenant