La canción What's Makes You Beautiful sonaba a modo de despertador desde mi celular. Lo apagué. A los 5 minutos volvió a sonar, lo apagué de nuevo. Sonó una vez más y, maldiciendo por lo bajo, me senté en la cama. Recordé que hoy era el primer día de clases. Era temprano, así que me dirigí al baño tranquilamente, lavé mi cara, me cambié y bajé a desayunar. Mis padres ya estaban despiertos preparando el desayuno.
-Hola mamá, hola papá.- les dije.
-Hola Julie.- dijo mi mamá, sonriendo.
-Buen día, hija, ¿Lista para tu primer día de escuela?- dijo mi papá, revolviéndome el cabello con una sonrisa.
-No.-dije con la cara seria, sentándome en una silla para desayunar.
Él rió.
-¿Y Franco?
-Sigue durmiendo, anda a despertarlo porque van a llegar tarde.-dijo mamá.
Suspiré. Me levanté de mala gana de mi asiento y me dirigí hacia la habitación de mi querido y odiable hermano.
-Arriba, Franco, vamos a llegar tarde a la escuela.
No reaccionó.
-FRANCO.
-Mmmh?-Dijo abriendo los ojos y volviendo a cerrarlos.
-DESPERTATE, IDIOTA.
-Ya voy, ya voy- dijo para luego sentarse en la cama y pararse para dirigirse al baño.
Volví con mis padres para desayunar. Tomamos café con leche y comimos tostadas con manteca y mermemada. Franco bajó ya cambiado y se sentó a desayunar con nosotros. Al terminar, subí al baño, cepillé mis dientes y baje de nuevo. Eran las 7:10, y nosotros entrábamos a las 7:30, así que nos abrigamos, agarramos nuestras mochilas y nos despedimos de mamá.
-Adiós mamá- le dije dándole un beso en la mejilla.
Mi hermano hizo lo mismo.
-Adiós, que les vaya bien- dijo ella con una sonrisa de oreja a oreja.
Mi papá, Franco y yo nos subimos al auto y nos dirigimos hacia la escuela.
Llegamos 5 minutos antes de que suene el timbre. Me despedí de mi papá y fui con Belén, Brisa, Micaela, Agustina y Martina, mi grupo de mejores amigas, que estaban esperándome en la entrada.
-¡¡JULIE!!- gritó Belén mientras corría a abrazarme.
-Me estás ahorcando, Belén.- dije riéndome y devolviéndole el abrazo.
Las demás hicieron lo mismo.
-Hola chicas, las extrañé muchísimo.- les dije sonriéndoles.
-Pero si nos vimos hace una semana, boba.- me dijo Martu con un tono divertido. Todas reímos- Na mentira, yo también las extrañé.
En ese momento sonó el timbre, significaba que teníamos que entrar a clases.
-¿Qué materia tenemos ahora?- dijo Bri.
-No se, ahí me fijo- dije.
Me fijé y vi que teníamos Matemáticas con el profesor Sergio Rodriguez, lo habíamos tenido como profesor dos años atrás y era muy simpático y además explicaba bien.
-Tenemos matemática con Rodriguez. ¿Se acuerdan de él? Era un genio.- les dije.
-Uyy si, Rodriguez es un genio, pero odio matemática.- dijo Agus rodeando los ojos.
-Yo igual.-Dijo Mica de la misma manera.
Todo el curso estaba alborotado, había chicos gritando y algunos parados en sillas, era un completo caos. En ese momento se abrió la puerta y, al ver que era el profesor, todos se sentaron y callaron rápidamente. El aula quedó en silencio.
-Buenos día, alumnos.-dijo Rodriguez con una sonrisa en el rostro.
-Buenos día, profesor.- dijimos todos al unísono.
Las dos horas de matemática se basaron simplemente en explicar la forma de trabajo, las expectativas de logro, presentarnos, ya que había alumnos nuevos, y esas cosas.
Se pasó bastante lento para ser sinceros, pero, luego de esas dos eternas horas, sonó el timbre que indicaba que era recreo. Todos salimos del salón.
-
La semana se pasó rápido, en todas las materias hacíamos lo mismo, explicar la forma de trabajo y blablabla. Ya era viernes y aún nos faltaban conocer a dos profesores: el de geografía y la de música.
Al llegar al salón, me senté en el primer banco con Martu. Las demás estaban sentadas en los bancos de atrás, ocupando toda la fila. Mis otros compañeros, los cuales no me caían muy bien, ocupaban los asientos restantes del salón.
La primera hora del viernes era la de música, las dos siguientes de geografía y por último, para finalizar el día, dos aburridas horas de historia.
La profesora de música se presentó.
-Hola, alumnos, me llamo Analía García y soy su profesora de música, espero llevarnos bien.- dijo con una humilde sonrisa.
Sonaba muy amable, me cayó muy bien.
La hora prácticamente se basó, al igual que en las demás materias, en explicaciones, explicaciones y explicaciones acerca de la materia.
Sonó el timbre que daba por finalizada la hora, ahora tendríamos el recreo y luego, geografía. Me gusta la materia, espero que el profesor no lo arruine.
Salimos al recreo, nos juntamos cada uno con su grupo de amigos y, al finalizar los 15 minutos de descanso, regresamos a nuestros respectivos salones.
Cuando todos terminamos de entrar al aula, atrás entró el profesor. Tenía unos 28 años, era bastante más alto que yo y su cara no demostraba ningún tipo de expresión. Se presentó.
-Buenos días, alumnos, mi nombre es Matías Fernandez y voy a ser su profesor de geografía este año y quizá el próximo también.
Empezó a explicar algunas cosas de la materia.
Era lindo, la verdad, pero no llegaba a llamarme la atención. Martina, en cambio, me apretó el brazo y me miro con una cara pervertida. Yo reí bajo para que el profesor no escuchara, pero de todas formas me escuchó ya que, como dije antes, estaba sentada en el primer banco.
-Señorita, ¿puede decirme de que se ríe?- dijo él.
Le dirigí una mirada asesina a Martina y volví a mirar al profesor.
-No, nada, perdón. No va a volver a pasar- dije yo para evitar problemas.
-Bueno, eso espero- dijo él con un poco de enojo.
-Idiota- pensé, mirándolo mal.
-Bueno, como les decía,-siguió- mi manera de trabajar es bastante estricta. Voy a tomar exámen al menos una vez por mes y, si veo que se comportan mal, les tomo lección oral esa misma clase. Puede haber casos en los que los exámenes sean en parejas, pero ahí los haría más complicados, ya que sería una ventaja para ustedes hacerlo con otra persona. De todas maneras, las parejas las armo yo una clase antes de la evaluación.
-Pero profesor, somos impares, uno quedaría solo.- dijo Bri.
-Entonces habrá un grupo de a 3, pero a este se le descontará un punto por ventaja. Y sino esa persona hará el examen individualmente, eso lo veremos en el momento.
Éste profesor cada vez me cae peor.
Después de esas dos horas que parecieron siglos, sonó el timbre que dió por finalizada la clase. Al fin era el recreo. Saqué un alfajor y un jugo de mi mochila, ya no había nadie en el salón, solo el profesor y mis amigas esperándome en la puerta. Al pasar por al lado suyo, lo miré, y él me dijo:
-Hasta el próximo viernes, alumna que interrumpe las clases.
Eso no me dio gracia, este profesor ya me caía demasiado mal.
-Chau.- le dije por simple respeto, aunque en realidad no tenía ganas de saludarlo de lo mal que me caía. Gracias a Dios lo teníamos solo un día a la semana, no soportaría más tiempo con este profesor, gracias que aguanto dos horas.
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Nota del autor:
Holaa! Este es mi primer libro en Wattpad. Ojalá les guste.
Besoos♡
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La edad no importa.
Teen FictionJulie Vazquez era tan solo una chica de 15 años. Ella tenía una vida normal como la todo adolescente; era algo tímida, pero con una personalidad muy linda y cautivadora. De hecho logró cautivar a su profesor, Matías Fernandez, quien en un principio...
