Incidente en la ducha

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Pairing: Adam Gontier/Ben Burnley

Summary: Ben y Adam viven juntos desde hace un mes, y comienzan a habituarse a este nuevo estilo de vida. Aburrido, Adam trata de relajarse y pasar un rato tranquilo viendo la TV mientras que su novio se propone a salir por asuntos de la banda. Tocar la puerta antes de entrar es una importante lección que Adam deberá aprender.
[Inspirado en un post de Tumblr: http://marhenderson.tumblr.com/post/144634922401/kylorentheflorist-draw-your-otp-im-dying] 

Nota/Advertencia: Ben maldice. Mucho. (Y es adorable x'3)

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Era un típico y perezoso martes por la tarde. Adam se encontraba sentado en el sofá — o, mejor dicho, despatarrado en toda su extensión — mirando algún pésimo programa de televisión, una cerveza medio vacía reposaba sobre la mesita de centro frente a sí. Podía escuchar el suave murmullo de la voz de Ben al teléfono, hablando con alguien que él asumía se trataba de alguno de sus compañeros de banda, dando vueltas silenciosamente por la cocina.

Habían pasado sólo un par de semanas desde que se mudó al apartamento de Ben, después de catorce maravillosos meses de estar saliendo. Todavía recordaba vívidamente la primera vez que invitó a Ben a salir en una cita después de uno de sus conciertos, la manera en que esos hermosos ojos avellana brillaban y cuántas veces había conseguido hacerlo reír durante la noche. Se había enamorado de la voz de Ben, de su dulzura y su belleza; estaba más que feliz de haber tenido la oportunidad de conocerlo en primer lugar, Ben había probado ser un chico asombroso, y simplemente se llevaron bien desde el inicio. Era una especie de 'clic' entre los dos, una sorprendente química que hacía a su espíritu libre y salvaje sentirse atraído a ese lindo hombre en tan poco tiempo. Las cosas apenas habían cambiado desde ese día, 'apenas' porque ahora vivían juntos.

El oji-gris echó un vistazo por encima del hombro para mirar a su novio cuando oyó sus pasos dirigirse hacia la sala de estar. A pesar de haber colgado ya, Ben aún sostenía el teléfono entre sus manos, jugueteando con él distraídamente mientras se acercaba al otro vocalista.

      — Era Shaun. — informó. — Debo reunirme con los chicos para hacer unas pruebas de sonido de la nueva canción en media hora.

      — Oh. — fue todo lo que Adam atinó a decir.

      — Sí. Tomaré una ducha rápida y me iré pronto. Espero no tardar demasiado, para que pueda estar de vuelta en casa temprano. — le dijo Ben, evidenciando su intención de dirigirse hacia la habitación para alistarse.

      — Está bien, nene. Ve a hacer tu trabajo, yo estaré aquí desperdiciando mi vida con más televisión de mierda.

Ben rio entre dientes ante esto, ofreciéndole una sonrisa dulce a su novio y articulando un 'Gracias' antes de desaparecer por el corredor. El canadiense suspiró, volviendo su mirada al televisor, con pereza. Ni siquiera recordaba lo que estaba viendo, así que simplemente navegó por los canales en busca de algo suficientemente decente que ver.

Hubieron pasado tan sólo un par de minutos cuando el estómago de Adam gruñó en protesta, distrayéndolo del filme de los 90's que había estado mirando. Levantándose del sofá con cierto desgano, el hombre de cabello oscuro se encaminó hacia la cocina, decidido a tomar alguna botana y echarse de nuevo en la comodidad del sofá por el resto de la tarde. Así que fue directo a la alacena para buscar algo de chatarra que pudiese comer mientras esperaba a que su pareja volviera a casa; sería una larga tarde si no encontraba nada que consumir.

Recordaba haber comprado unos Cheetos y otras frituras la última vez que fueron al supermercado, algunos pocos días atrás, por lo que los buscó. Pero su misión resultó infructuosa, pues no halló los Cheetos por ninguna parte. Frunciendo el ceño para sus adentros, Adam buscó las frituras por todos lados en la cocina, pero aún no había señales de ellas. Rascando su nuca con ligera frustración, el cantante decidió que sería mejor idea preguntarle a Ben al respecto, ya que él apenas se estaba familiarizando con el apartamento y probablemente su novio los pudo haber colocado en otro sitio.

Así que se dirigió por el pasillo, siguiendo los mismos pasos del otro, hacia la habitación. Adam escuchó la ducha encendida, junto con la encantadora voz de Ben entonando alguna melodía aparentemente aleatoria. No pudo evitar sonreír, amaba el hecho de que Ben cantara en la ducha. Conforme se acercaba a la puerta del baño — que había sido dejada entreabierta, con el vapor escapándose lentamente al exterior —, logró distinguir la letra de "All Apologies" — eso era tan Ben. Adam entró al baño, inintencionadamente demasiado silencioso que el otro no reparó en su presencia — y, de cualquier forma, se encontraba muy inmerso en la canción y en su 'labor de ducha' como para notarlo. El vapor danzaba alrededor de la sala de azulejos en pequeñas nubecillas calientes, por lo que tuvo cuidado de no resbalar al caminar.

De alguna manera, Adam resolvió que era buena idea correr la cortina de la ducha para llamar la atención de Ben, ya que no quería interrumpir su canto o su ducha; así que procedió y corrió hacia atrás la cortina de manera 'tal vez un poco muy abrupta', sobresaltando violentamente al más alto. Ben no consiguió hacer otra cosa que gritar ante la repentina invasión, saltando lejos del otro y casi perdiendo el equilibro, de no haber sido por la pared de azulejo a su costado.

      — ¿Se acabaron-...? Deja de gritar, Ben, ¡sólo soy yo! ... ¿Se acabaron los Cheetos?

      — ¡Coño! — Ben maldijo, su corazón latiendo rápidamente dentro de su pecho. — ¡Casi me sacas la mierda del susto, ¿sabes?! ¡Pudiste haber tocado!

      — Estaba abierto. — Adam se excusó con un despreocupado encogimiento de hombros, una sonrisa divertida asomándose por las comisuras de sus labios.

      — Aun así. ¡Pudiste haberme avisado que entrabas en vez de causarme un infarto! — replicó Ben, sacudiendo la cabeza con ligera desaprobación, mientras que su novio se mordía el labio para no reírse. — ¡Cállate, idiota! ¿Y por qué demonios no pudiste esperar a que saliera de la ducha para preguntarme por los malditos Cheetos?

      — Porque realmente se me antojaban unos Cheetos. ¡No los encuentro por ningún lado! — dijo como si aquello fuese excusa suficiente, aunque ahora comenzaba a distraerse con las gotas que se escurrían por los hombros de Ben.

      — Nos los comimos ayer viendo el DVD que te prestó Brad, ¿lo olvidas?

      — Ah... Cierto.

Y hubo entonces un instante de silencio en el que sólo se miraron el uno al otro, los ojos de Adam recorriendo el cuerpo de su novio por un segundo antes de que una sonrisita se dibujara en sus labios, provocando que el observado peli-azabache se sonrojara y corriera la cortina de vuelta en su lugar para protegerse de la mirada hambrienta del otro; no es que realmente le incomodara, sino que era más una demostración de orgullo.

      — ¿Puedo volver a mi ducha?

      — Claro, cariño. — Adam sonrió, riendo entre dientes para sus adentros a la vez que se volvía y encaminaba hacia la puerta. — ¡Lamento haberte importunado!

      — ¡Vete a la mierda!

Soltando una risotada, Adam salió del baño y se dirigió de nueva cuenta a la sala de estar, con una enorme sonrisa aún plasmada en su rostro al tiempo que se arrellanaba otra vez en el sofá. Al menos tenía algo más entretenido en qué pensar mientras Ben estaba fuera. Y estaría ansioso de tenerlo de vuelta en casa. ¡Adiós, aburrimiento!


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