Capitulo 1

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Llevábamos una hora en esta fiesta y ya había bailando con 10 chicos, a todos los conocía, como a la tercera parte de toda la gente de esta fiesta, algo que no me sorprendía en lo absoluto, ser la abeja reina del instituto tenía sus ventajas. Las luces de colores parpadeaban en los rostros de todos, la música estaba hasta el tope, estaba sudada y cansada, demasiada gente me estresaba y para colmo los tacones que llevaba puestos me estaban comenzando a lastimar mi talón izquierdo, quería irme a casa, pero para llegar aquí me costó una buena caída, que si no fuera porque tengo un buen trasero creo que se me hubiera roto algo.

-¡Vaya Fiesta!- Grité por encima de la música, en dirección a Mare. La cual movía sus caderas desenfrenadamente provocando que su larga melena rubia se agitara más rápido que una licuadora. A veces me preguntaba si sabía que su manera de bailar era espantosa o simplemente era tan estúpida como para no darse cuenta, pero aprendí a tolerar como bailaba, solo porque la quería y era la única rubia que me caía bien, aparte era la única mejor amiga que pude ver encontrado en este mar de víboras.

-¡Lose!-gritó- Zack siempre ha hecho las mejores fiestas-Le sonreí sacudiendo la cabeza dándole a entender que tenía razón y vaya que la tenía, el año pasado Zack realizo la mejor fiesta que pudo ver existido en esta ciudad, y que "YO" piense eso, ya es mucho. Pero como toda mala acción tiene su reacción, la "MEGA FIESTA" que realizo Zack el año pasado fue tan grande y ruidosa que todos los vecinos de la cuadra, la arruinaron llamando a la policía y lo que sucedió después fue demasiado horrible.

-MARE!- grite moviendo mis manos de un lado a otro para llamar su atención - Ya vuelvo- dije mientras me volteaba para comenzar a caminar en medio de la multitud. Moví mis piernas de la formas más rápida posible que se podía con los tacones que llevaba puesto, rogando para no encontrarme con alguien que esté en mi lista de personas que no tolero ni cuando estoy ebria.

Pero al parecer mi ruego no se escuchó haya en el cielo, Dios! Que te hice para merecer esto.

Antes de llegar a la barra, por un trago, visualice a Jace mi estúpido ex novio. ¡MIERDA! ¿Acaso está más guapo? Dios, que estoy diciendo, él era un grandísimo idiota, pero guapo. Al parecer terminar nuestra relación no le importo, ya que estaba hablando demasiado cerca de la boca de una morena con un vestido extremadamente corto, aunque mejor me cayó, yo estaba casi como esa tipa, pero la diferencia era que yo si llevaba un vestido de diseñador que casi me cuesta un ojo, pero eso es lo de menos. Hay que ver el lado bueno de ver salido con mi ex novio, que fue conocer a algunos de sus amigos demasiados calientes como para no probarlos, y ahora que lo pienso debería de comenzar hacer mi trabajo con ellos, antes de que alguna zorra de cuarta ya les haiga puesto un ojo.

Maldecí en voz baja por no ver podido tomar un vaso de alcohol, todo por no tener que presenciar la asquerosa escena de mi ex metiéndole la lengua hasta lo más profundo de la garganta de aquella morena, que al parecer no sentía ni una poco de vergüenza, pobre tonta, al parecer aún no se daba cuenta que después de que el consiguiera tirársela la votaría sin más.

Cambie de dirección disimuladamente encontrándome con Leo mi buen amigo , del cual estaré eternamente agradecida por ver salvado mi trasero de unos cuantos problemas con chicas que no sabían cuidar y amarrar bien a sus novios. Pero yo ya no era así, cambie, aunque eso no significo que mi reputación tambien lo hiciera. Leo estaba muy bien vestido, aunque eso era algo normal en él. Conversaba animadamente con un chico, que no pude distinguir muy bien quien era, estaba vestido con una camisa azul manga corta, que dejaba a la vista unos cuantos tatuajes de sus brazos. Al parecer también era alguien con dinero, era muy fácil darse cuenta de eso. Hice una foto metal de cómo estaba vestido y del pequeño tatuaje que se asomaba por su nuca. Tenía una tremenda debilidad por los chicos con tatuajes y espaldas anchas, combinadas con un par de brazos músculos y lo más importante un rostro perteneciente a un dios Griego. Lose tengo un gusto demasiado bueno, nunca estuve o estaré con un chico feo. Leo al percatarse de que me estaba acercándome a él, le dijo algo al chico el cual asintió y con paso apresurado se fue del lugar. ¡Mierda! Es aquí donde me entra mi lado acosador con los chicos, tenía que descubrir quién era.

BEAUTIFUL SOLVENTWhere stories live. Discover now