Prólogo

87 5 1
                                        

Y aquí estoy, a punto de marcar mi final, a darle un fin a todo este sufrimiento. Estoy por hacer lo que muchos no se atreven, estoy a un pie de caer a la nada. Soy un cobarde al encontrar esta salida fácil a mis problemas en vez de enfrentarlos. Pero eso es lo que soy, un maldito cobarde.

Cierro mis ojos con fuerza recordando los buenos momentos de mi vida, a las personas que me rodearon alguna vez, y a él... Si a él, al posible amor de mi vida, al que cruelmente destrocé con mis actos. Aún no creo como una persona puede hacer tanto daño con solo un cerrar y abrir de ojos. Ese era yo, un estupido miserable, que sólo hacia daño a los demás.

Esta era mi hora, había decidido darle un fin a mi asquerosa vida, ya nadie se tendría que preocupar de mi.
Estaba despidiéndome en silencio de todos, susurrando cuanto los extrañaría y que sentía demasiado la decisión que estaba por tomar. Estaba mirando a la oscuridad, a ese punto fijo de la nada.
Era el momento, tomé una bocanada de aire y soltando algunas lágrimas, me preparaba para lo que iba a hacer.

Cuando de repente unas luces me iluminaron desde atrás, volteé a ver y ahí lo vi, ahí estaba él parado con su pijama a rayas que tanto le gustaba y su cabello peinado hacia atrás. Ahí estaba la única persona que podía robarme un millón de sonrisas con solo una mirada, ese era Zayn.
Pero, aguarden un momento ¿Como sabía que estaba aquí?

Seguí mirándolo, su rostro estaba cubierto de lágrimas y sus labios temblaban, trataba de hablar pero no salía sonido alguno de su garganta.

Volví a mirar hacia abajo y cerré los ojos, aleje mis pensamientos por un momento, sin pensarlo abrí mis brazos y me abalancé hacia la oscuridad. De un momento a otro siento una mano que sostiene mi muñeca y me jala hacia un lado, trató de abrir mis ojos lentamente y lo veo, veo sus ojos tratando de calmarme, sus brazos rodeándo mi cuerpo y dándome ese abrazo reconfortante que necesitaba hace mucho tiempo.

Y ahí estábamos, los dos solos, en una de esas oscuras y frías noches de Londres. Zayn no paraba de llorar por mi estupido intento de saltar y yo por lo estupido que acababa de ser.
Muy bien Liam, otra vez lo has hecho sufrir, otra vez lo tienes llorando por ti.
Cierro mis ojos tratando de pensar en todo lo ocurrido, en lo imbécil que fui.

Zayn y yo tenemos una larga historia, voy a tratar de ser breve. Hemos convivido toda nuestra vida, desde el jardín de infantes hasta la secundaria. Nuestra amistad era demasiado grande, sabíamos todo del otro, lo que teníamos era muy fuerte.
Cuando pasaba tiempo con Zayn sentía una extraña sensación de protegerlo, era tan pequeño, solía pensar en ponerlo en un vitral para que nadie lo toque y se rompa, el era demasiado valioso para mí vida.


__________________________

InestableDove le storie prendono vita. Scoprilo ora