Capítulo I

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¿Agotado? Más bien dicho muerto, la practica había sido peor que los otros días, cinco horas de ensayo gracias a que nuestro querido lider se quedaba embobado viendo a Jin-hyung y por culpa de eso teniamos que repetir cada coreografía más de dos y tres veces.

Salí del baño y me fui directo a mi habitación, estaba apunto de morir por el cansancio. Me puse mi pijama y me tire a mi cama estaba deseando dormir, pero alguien empezó a tocar en la puerta.

-Adelante.-por la puerta se asomo la cabeza de Jungkook "¿este niño nunca se cansa?"- ¿Qué pasa Kook?

-Jimin ¿me puedes dejar tu cargador?-hablo con ese tono dulce que lo hacía adorable.

-Sí, claro -extendí mi mano y cogí el cargador de la mesilla de noche. Se lo lance, no tenía fuerzas para levantarme- Ahí tienes

-Gracias Jimin, descansa ¿si?- me dedico una sonrísa y se fue.

-Sí, tú también.-respondi con un tono somnoliento.

Me acurruque entre las sabanas y antes de ser consciente ya había caído en los brazos de Morfeo.

Iba por los pasillos grises y amplios de la empresa, me sorprendio el no ver a nadie por ellos y más a estas horas, eran tan solo las cinco de la tarde y el silencio reinaba en todo el pasillo. Caminaba tranquilamente hacía la sala de practicas, la verdad me daba un poco de miedo, digamos que no soy precisamente una persona demasiado valiente, me asusto facilmente y este ámbiente no me gusta nada. Cuando llegue a la sala de prácticas pensé que me encontraria a los demás ensayando las coreografías, tanto antiguas como nuevas, pero estaba completamente vacía, ni rastro de los chicos, ni del coreógrafo o del manager.

Habían pasado dos horas, dos horas practicando solo, dos horas sin ver a nadie desde que salí del estudio de la empresa para venir a la sala de prácticas, dos horas esperando una llamada de alguno de los chicos, esperando que alguien viniese ha hacerme compañia. Pare la música y me tire al suelo

-Es aburrido practicar solo...

Me levanté, me mire en el espejo y por un momento me parecío ver una silueta al lado de una de las puertas pero enseguida descarte esa idea.

-Jimin, te estás volviendo loco, solo era tu imaginación, si alguien hubiese entrado te habrías percatado ¿no? No eres tan estúpido como para no notar la presencia de alguien más, además habría hecho ruido al abrir la puerta, habrías escuchado sus pisadas.

Me agache y comencé a guardar todas mis pertenencias, tampoco es como si tuviera mucho que guardar, una toalla para el sudor y  las dos botellas de agua, cuando me levante puede ver una silueta un tanto borrosa en la puerta observandome, un escalofrío viajo por toda mi columna, no podía reconocer esa silueta, lo único claro era su sonrísa, una sonrísa cínica.

-N-no, esto no p-puede ser cierto...-mi voz temblaba, correción yo temblaba lleno de miedo- P-por favor vete.- intente sonar seguro pero fallé.- ¡L-largo!

Aunque intente dejar de temblar no lo conseguía, esa cosa borrosa no se movía, llevaba más de diez minutos ahí, quieto, ninguno de los dos se movía, yo porque tenía demasiado miedo y él quién sabe el por qué.

De la nada comenzó a acercase, los nervios y el temor volvieron a apoderarse de mi, sabía que corre era inútil, igual que intentar luchar, solo me quedaba rezar y esperar que alguien milagrosamente apareciese, si no moriria. Cada paso hacía mi de aquel monstruo era un paso más cerca de la muerte y yo retrocedia buscando una salvación. Note el frío espejo hacer contacto con mi espalda. Estaba acorralado.

-No,no,no,no... no quiero morir así no,no,no...

Esa sombra borrosa se acercaba, estaba tan cerca, podía sentir mis piernas temblar y perder fuerza, estaba a tan solo dos metros de distancía, cuando escuche una voz que me llamaba e inmediatamente el ser detuvo sus pasos, al principio no reconocía la voz, pero a medida que esta se acercaba puede identificar al dueño de esta, "Suga-hyung" pensé.

-¡JIMINIE! ¿DÓNDE ESTAS?

Quería gritarle que se fuese, que huyese, que pidiese ayuda, pero no puede, mi voz no salía.
Lo último que ví fue a ese extraño ser dedicarme una sonrísa de lado antes e ir hacía mí hyung, para posteriormente escucharlo gritar de una manera que me desgarro por dentro, tape mis oídos mientras las lágrimas se derramaban, aunque tapase mis oídos los gritos de mí hyung conseguían llegar hasta mi cerebro, grabandose a fuego en él. Después de dos minutos y cincuenta y cinco segundos exactos deje de escuchar los horribles gritos de dolor y agonia, para escuchar un inmenso silencio. Lloré más que nunca en mi vida.

No sabía si salir o no, si salía corria el riesgo de ver algo horrible o de encontrarme de nuevo con el mostruo, decidido me levanté, cogí mi bolsa y me encamine hacía el pasillo, asome la cabeza por la puerta para verificar que esa cosa no se encontraba allí "No, no está". Salí de la sala de practicas y por primera vez fui consciente de toda la sangre que había en el pasillo, las paredes grises ahora estaban cubiertas de un rojo brillante, el suelo impecable se encontraba lleno de ese líquido carmesí, también fui consciente del silencio absoluto que reinaba en todo el edificio, no solo el pasillo si no en todo el lugar y lo que más temía encontrar su cuerpo sin vida, el cuerpo de mi hyung tirado en el suelo, sangrando por todas partes, me acerque a él, toque su blanca piel que se encontraba cubierta por su propia sangre. Frío, estaba frío.

-Ahora dormiras por siempre hyung...-susurre.

Y desperté en mi habitación con la respiración acelerada y entre sudores fríos.

-Todo... todo ¿ha sido un sueño?-mire a mi alrededor, estaba en mi habitación, con mis compañeros durmiendo tranquílamente, me tumbe de nuevo en mí cama- Si, definitivamente todo era un sueño, un sueño. Ese monstruo nunca ha existido y Suga-hyung sigue vivo.-suspire

Trate de volver a dormir pero me resultaba imposible, volvi a mirar la hora, las seis en punto, pronto me tendría que levantar y prepararme para otro día de intensas practicas. Cansado de estar tumbado me levanté, fui directo a la cocina para desyunar y me sorprendio ver a Namjoon y Jin besandose.

-Mmm...mmm-carraspé un tanto fuerte.

-Oh... Lo senti-interrumpí a Jin.

-Está bien hyung ya sabía que algo os traiais.-sonreí.

-Bueno, nosotros acabaremos de preparar el desayuno, espera en el salón ¿si?

Le hice caso a Jin y me fui al salón, me senté en el sofa y revise el twitter, pero deje de hacerlo en cuanto ví a cierto rapero aparecer por la puerta  frotandose el ojo, no pude evitar que se formasen unas cuantas lágrimas.

-H-hyung?

Suga me miro extraño pero cuando se fijo en mis ojos se acerco a mi, su rostro paso a uno de preocupación cuando una lágrima rodo por mi mejilla.

-Jiminie ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras?

Si, se que parezco tonto llorando por ver que mi hyung sigue vivo pero yo, pensé que realmente podría estar mal. Por inercia lo abrace, no hizo amago de separarme de él, al contrario, me abrazo más fuerte mientras acariciaba mi pelo.

-Hyung me alegro de que estes bien-susurre contra su cuello.

-¿Bien? Jimin ¿Qué dices? ¿Y esas ojeras?- dijo mirando mi cara, examinandome.

-Yo... no importa hyung solo me alegro de que estes bien, y las ojeras son porque no pude dormir muy bien.

-Está bien, pero no llores- seco mis lágrimas con sus pulgares y me dedico una sonrísa para tranquilizarme- Vamos a desayunar ¿si?

Solo asentí y fuimos a desayunar con los demás, ninguno de los dos dijo nada sobre que llore, sería nuestro pequeño secreto.
Una hora después estabamos llegando a la compañia, no tenía ganas de ir realmente, pero tenía que ir era mi obligación, aunque sabía bien que al ir allí solamente recordaría mi horrible pesadilla, en la que cierto chico de piel palida muere porque un ser que no consigo identificar lo mata.

SaviorWhere stories live. Discover now