Hace algunos años...
Los monstruos junto con Frisk se quedaron viviendo a las faldas del Monte Ebott mientras se establecían las relaciones diplomáticas con el resto de la civilización humana. Al parecer los mismos humanos que batallaron con los monstruos pertenecían a una antigua tribu que por suerte se había extinguido. En la actualidad, todos estaban con suficiente raciocinio para evitar formar un mal como ese, no por nada se decía que la historia está para evitar sus errores.
Toriel y Asgore tenían muchas diferencias por los momentos, más la señora decidió adoptar a la humana ya que la misma podría ser devuelta al orfanato de donde se escapó al llegar al subsuelo, a regañadientes junto con ya el Ex rey Asgore, que se había vuelto el alcalde de la pequeña ciudad. Por normas legislativas y para alivio de los monstruos, esta se llama Monte Nuevo Ebott.
Toriel vive tranquilamente con la humana en su acogedor hogar, cada cierto tiempo recibe la visita de su no muy estimado ex-esposo, los amigos de Frisk y a su estimado amigo, Sans.
La pequeña humana era la que buscaba su compañía todo el tiempo, lo que le llego a interesar a la madre, por lo que una vez decidió investigar junto al hermano del esqueleto, Papyrus. Luego de 3 meses, en época de vacaciones, Toriel se encontraba preparando el desayuno mientras la pequeña Frisk jugaba cazando mariposas en el gran jardín delantero; estaba tan concentrada viéndole que no notó la presencia del cómico, por lo que el esqueleto tuvo que carraspear para saludar a la jefa del hogar.
-¡Oh! Sans, lo siento estaba distraída, buenos días.- dijo la mayor mientras se encargaba de cortar algunas frutas.
El esqueleto solo bostezó y saludó con la mano a modo de respuesta, mientras miraba la ventana, por la cual se filtraba el brillo del sol y la vista al exterior del jardín. Oía a los pájaros cantar, el viento mecer las ramas y algunas gotas de agua caer al suelo, indicando que su hermano estaba regando las flores.
-Me pregunto...-susurró el esqueleto, obteniendo la atención de Toriel- si despierto mañana... ¿Volverá a haber tanto frío y nieve como en Snowdin?
Antes que la antigua reina del subsuelo pudiera responderle al esqueleto, el mismo se dirigió a la salida, y lo vio caminando en dirección a la humana; apresurada apagó todo lo que estaba haciendo con magia, y, cuando estaba a una distancia prudente, siseó al hermano menor de Sans, haciendo señales con su pata para que el mismo se acercara al arbusto donde se encontraba escondida:
-SU MAJESTAD, ¿POR QUÉ ESTÁ ESCONDIDA EN EL ARBUSTO? NO ES UN- el esqueleto fue jalado hasta la altura de la señora cabra y esta le indicó silencio con los dedos, entonces, ambos observaban.
El cómico atraía la atención de la humana con chistes y la pequeña, dependiendo de cómo fueran los mismos reía o ponía un rostro confuso. Ya sin armamentos, el esqueleto se recostó en el árbol y se dedicó a observar a la pequeña, la cual quería atrapar una mariposa azul. El pequeño insecto revoloteó hasta el esqueleto y se posicionó en sus dedos, lo cual hizo que Frisk inflara adorablemente sus mejillas. De pronto el mayor atrapó al insecto con sus propias manos huesudas y se acercó a la pequeña, causando un aire de incomodidad.
-¿Cuándo planeas resetear?- dijo este, tajante mientras miraba a la pequeña, mientras La misma soltó la red de sus manos y miraba al esqueleto de igual modo.
Acto seguido, el esqueleto insistió ante el silencio de la pequeña:
-Frisk...tengo miedo...no quiero perder todo lo que está pasando ahora, lo que tu lograste es...- mas no logró terminar al recibir un abrazo de la pequeña. La misma jaló de la manga azul del esqueleto para que se pusiese a su altura, y solo entonces, se acercó a donde debería estar su oído para decirle...
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Sans X Frisk "Juegos de Hueso"
RomanceHan pasado ya varios años desde que Frisk liberó junto con Asriel a todos los monstruos al destruir la barrera que los mantenía atrapados en el subsuelo. La humana siente cierta curiosidad -o quizás atracción- hacia un esqueleto que cuenta malos chi...
