Y allí estaba Audrey, despertando por la mañana. 7:32. Ya era tarde, tal vez en el trabajo no le aceptarían otro atraso más, *Bah, de todas formas me necesitan.* Pensó.
Se levantó de mala gana, la vida y su monotonía a veces pasan la cuenta.
Se dirige al baño, se mira al espejo, ¿Dónde estaba la persona con vida? ¿Dónde estaba la felicidad? ¿Dónde? Que ya hace tanta falta.
Toma una liga para el cabello, se hace una coleta, dejando que su pelo azabache, largo y lacio caiga por su hombro derecho. Y tira un buen poco de agua a su cara juntando sus manos, agua fría para despertar.
El resto; rutina. El labial rojo, la máscara de pestañas, el delineado y el rubor. En algún momento todo este ritual le daba cierta satisfacción, cierto positivismo, cierto autoestima, el verse bien le hacia bien. Pero ya daba igual. Todo daba igual. El maquillaje ya no era por si misma, era una obligación. Esa obligación impuesta por esta sociedad con tintes hipócritas. No es machista, pero las mujeres deben verse bien, el maquillaje ideal, las piernas depiladas y el torso delgado. Tanto estereotipo que cumplir a tan corta edad.
Pero eso también daba igual.
A diario Audrey debía recordar esa vieja frase que decía su madre; «Los humanos son animales, se acostumbran a todo. »
Se supone también que el desayuno es la comida mas importante del día, *eso es para gente puntual* susurra Audrey al pasar por la cocina. Toma una manzana, su cartera y cuanto suspiro cayera en su corazón y partió a la puerta. Justo a un costado de la puerta, en aquella mesa blanca, vio un viejo dibujo suyo. Un árbol con mariposas brotando de él. Ah, naturaleza linda. Tan sabia tú, tan torpes nosotros.
En un acto de melancolía pura; toma el pequeño dibujo, tan improvisado que estaba hecho en una servilleta de un restaurant cualquiera y los recuerdos brotaron igual que las mariposas del dibujo
#Eran otros tiempos aquellos, la juventud vivía en su corazón junto con las aspiraciones y las ilusiones propias de la adolescencia. El arte siempre fue lo suyo, "es a lo que me dedicaré de grande" decía muy segura de si. Lástima que vive en un mundo donde no todos los sueños se cumplen, a veces querer no es poder.
Ese día comía con su familia en un restaurante cualquiera, la comida tardaba más de lo normal en llegar y la familia inició una conversación de la cual ella no tenia manera de opinar. Sacó su tiralíneas y de los garabatos salió aquel dibujo. Simbolizó para si tantas cosas sin sentido que lo conservó.
Y aquí estaba, 10 años después, la misma humana, pero no la misma persona. Mucho ha cambiado desde entonces.
Audrey le regaló una ligera sonrisa al dibujo, lo guardó en el bolsillo exterior de la cartera y, preparada para el mundo; salió a trabajar.
KAMU SEDANG MEMBACA
Utopía Imperfecta
Fiksi Remaja"Amar y ser amado" Es para lo que hemos nacido dicen algunos, pero Audrey aún no lo experimenta en lo absoluto. En un mundo donde el amor es para la adolescencia y juventud, "¿Qué será de ti si no te enamoras luego?" se escucha a menudo. Hay una vi...
