Viernes, 7 de septiembre de 2018.
NYS Psychiatric, NUEVA YORK.
En el psiquiátrico entra una doctora con el cabello castaño recogido en una alta cola de caballo. Lleva una camiseta de manga corta azul, vaqueros azul claro y zapatos de tacón. La joven doctora, no tendrá más de 28 o 29 años. En la mano lleva un maletín negro donde guarda toda la información que sus superiores le han dado acerca de la paciente que viene a visitar.
Se acerca a recepción y le pregunta a la recepcionista:
-Hola. ¿La paciente Lucía Villamuela Alcántara, por favor? Soy la psiquiatra Safia Smith y tengo una cita con la paciente.
La recepcionista, una mujer bajita, con el pelo teñido de rubio, a juzgar por las raíces y cejas negras, con una verruga en la parte superior izquierda de la boca, la mira y, sin decir nada, se pone a buscar en el ordenador el nombre de la paciente por la que la mujer ha preguntado.
-Sí. Habitación 461.-Un hombre de gran barriga cervecera con un mono blanco se acerca a la recepcionista cuando esta le hace un gesto con la mano.-Este hombre la lle-vará a la sala de visitas.
-Muchas gracias.-dice la muchacha.
Llegan a la sala de visitas, el enfermero abre la puerta y dice:
-Lucía. Tienes una visita. Sé simpática con ella.
-Buenos días, Lucía.-dice la muchacha sentándose en la silla frente a la de la pa-ciente al mismo tiempo que el enfermero cierra la puerta tras ella. Entre ellas hay una mesa de hierro gris
-¿Buenos? Lo serán para usted. ¿Por qué está aquí?-le pregunta la paciente.
Es una muchacha de no más de 25 años. El pelo negro lo tiene recogido en una trenza que le llega por la mitad del muslo. A juzgar por la ondulación de sus puntas, lo tiene rizado, piensa la doctora, y el color es muy bonito. Con la luz de la lámpara del techo no solo parece negro, tiene reflejos chocolate, así que la doctora deduce que no era un simple moreno sino que es un castaño chocolate lleno de vida a pesar de lo apagado que está el rostro de la dueña de dicha melena. Debajo de sus oscuros ojos hay un color morado que señala la falta de sueño, unas ojeras que son más profundas que las de la doctora, la cual se ha pasado todas las horas de la noche anterior sin parar de leer su caso y sin descansar ni un rato para ir al servicio. La muchacha mide entre 1,50 o 1,60, a diferencia de su visitante que mide 1,70.
-¿Qué es lo que quiere de mí?-pregunta la paciente.
-Lucía... ¿Puedo llamarte Lucía?
-Sí. Naturalmente.-dice la paciente echándose en la espalda de la silla.
-Bien... Lucía. Soy la doctora Safia Smith, doctora en psicología. Mis superiores oyeron el caso de una joven con complejo de Anne Rice y me han pedido que viniera a comprobarlo.
-¿Te gusta esa escritora? Safia... ¿Puedo llamarla Safia?
-Sí. Naturalmente. Y sí, me gusta bastante. Aunque Cassandra Clare también me gusta.
-Yo he leído todo de las dos y, personalmente, me gusta más Anne Rice que Cas-sandra Clare. Lestat es mejor protagonista que Jace.
-Bien. Más cosas que tenemos en común.
Estos son los primeros pasos de una conversación la mar de interesante para Safia y la mar de instructiva para Lucía, ya que así tiene la oportunidad de practicar lo que cinco años atrás había sido su gran sueño: ser una gran narradora.
-Si no es meterme donde no me llaman, quisiera saber una cosa... ¿Quién paga tu estancia aquí? Porque, según el informe de tu caso tus padres están muertos y tu herma-na está en el pabellón de máxima seguridad.
-El hermano de mi padre Carlos, mi tío Roberto.
-¿Por qué no os acogió como sus sobrinas que sois y os metió un sitio como este?
-Porque él cree que no somos hijas de mi padre.
-¿Por qué no?
-No se lo voy a contar.-dice Lucía recostándose en la silla.
-Por favor. Cuéntamelo. Te prometo que no se lo contaré a nadie y que lo que es-criba en mi cuaderno de notas no lo leerá nadie. Pero ¿por qué no quieres que nadie se entere de esto?
-Porque entonces me trasladarían al pabellón de máxima seguridad donde esta mi hermana. Y, entre nosotras,...-Lucía se acerca a Safia y le susurra.-...todos sabemos cómo tratan a los pacientes en esa sección del psiquiátrico.
-¿Cómo se llama tu hermana?
-Elena.-dice volviéndose a apoyar en el respaldar de la silla.
-¿Y bien? ¿Me lo vas a contar?
-Vale. Si así me has a dejar en paz.-dice Lucía con una media sonrisa en su triste y frágil rostro.
-Cuéntame tu historia.-dice Safia con un bolígrafo azul entre sus dedos, dispuesta a empezar a escribir lo que le narre la muchacha.
-Está bien. Todo empezó una mañana...
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DESTINO I - AGUA
Teen FictionLa vida de Lucía cambió drasticamente hace cinco años. Ahora está internada en el NYS Psychiatric de Nueva York y está a punto de experimentar otro gran cambio cuando una nueva psiquiatra se interesa por su caso y Lucía revivie todo lo ocurrido cinc...
