La vida da muchas vueltas, a veces estás abajo y mañana puede que estés arriba, eso es totalmente cierto.
Todo en la vida de Kellin era absolutamente igual a como lo era en secundaria, seguía conservando la reputación y popularidad de ensueño que había adquirido fácilmente a lo largo de los años gracias a su simpatía y carisma, a excepción de que ahora era famoso, por supuesto. Sin embargo, para el castaño de ojos marrones todo parecía haber mejorado notablemente desde que decidió atar sus miedos y dejar atrás su timidez, era claro que ya no era un niño y Kellin fue el primero en notarlo, Víctor ya no era el chico que se escondía bajo las escaleras para observarlo, ni el chico que lo buscaba cada cambio de clases para conversar o dejarle notitas perfumadas dentro del casillero, las mismas que el pelinegro siempre ignoraba o terminaba depositando en el cesto de basura más cercano. Ahora era diferente, en una buena forma, una muy buena,más maduro, apuesto y seguro de sí mismo. Vic ya no necesitaba a Kellin y había pasado un largo tiempo desde que no lo consideraba la principal razón de su insomnio, aunque eso no significaba que no pensara en él todos los días, a toda hora.
3:00 a.m. El sonido del despertador hizo que el mexicano se cubriera aún más con las sábanas y escondiera su cabeza bajo la almohada, como si con ello pudiera desaparecer de la faz de la Tierra, era inútil, pero solía funcionarle cuando tenía 5 años, no había logrado dormir nada en toda la noche y estaba más cansado que nunca, la puerta se abrió. Mike. Sinceramente no le sorprendía verlo dentro de su habitación, su hermano lo miró y rió.
-Vaya, tú no eres de las personas que madrugan, ¿Emocionado por la sesión de fotos? -Preguntó. Vic se limitó a negar con la cabeza.- Entonces ¿Emocionado por ver a Kellin?-El moreno lo fulminó con la mirada, pero no había nada de extraño en eso, Mike sabía todo lo que pasaba por la cabeza de su hermano y no precisamente porque fuera un mago, usara telepatía o algo parecido, simplemente la cuestión era que en las vacaciones pasadas el menor había sido parte de un club de fútbol y Kellin, bueno, él también lo había sido, razón por la cual compartían ciertas horas de entrenamiento. Víctor era el mayor y siempre había odiado eso, era el ejemplo a seguir de la familia y tenía que comportarse en todos lados para no causar una mala impresión, honestamente eso nunca fue un problema, tampoco lo fue cuando perdió la poca vergüenza que le quedaba y rogó más de una vez a su hermano para poder convencer al pelinegro de ojos verdes de hablar aunque sea un minuto con él, los intentos de ambos fueron en vano, el chico nunca accedió, era totalmente entendible pues sinceramente el mexicano tampoco aceptaría tener una cita con un desconocido acosador pendiente de cada uno de sus pasos.
-No, no es eso, es sólo que estoy un poco cansado.-Se frotó el cuello nerviosamente y suspiró. -Últimamente no he tenido mucha inspiración.
-De acuerdo, entiendo, entonces, ¿No vienes a la sesión? Te hará bien, será divertido y tomarás un poco de aire fresco, Vic, por favor, no puedes quedarte encerrado en tu propio mundo imaginario donde sólo existes tú, me importas tonto, eres mi hermano. -Lo miró un momento, el castaño evitó el contacto visual, por supuesto que podía quedarse en ese mundo, al menos no dolía tanto como la realidad.
-Estoy bien, me he sentido un poco enfermo, el clima no ha favorecido mucho a la banda ni a nuestros conciertos.- Mintió, los días eran más soleados que nunca e incluso las noches eran cálidas en esa época del año, Mike supo de inmediato que el moreno quería terminar la conversación pronto, así que ya no insistió más.
-Te veo luego, en caso de que quieras acompañarnos, te estaremos esperando. - Lo abrazó y Vic intentó no desmoronarse, llevaba mucho tiempo siendo fuerte... tanto que tenía miedo de volver a romperse. Después de un rato, el menor dejó la habitación y el silencio se hizo presente, cada vez más asfixiante.
Vic no estaba listo para volver a ver a Kellin, no ahora que había superado el profundo amor que le tenía, al menos ya no estaba tan mal del todo, ya no escribía dedicatorias al pelinegro al final de sus canciones, todo era normal y había logrado sentirse bien sin estarlo. Simplemente estaba cansado de todo, de dar mucho y recibir poco, no era suficiente, ni él ni nada, nunca nada era suficiente y honestamente lo suficiente era poco, nunca había sido prioridad en la vida de Kellin incluso sabiendo que para el moreno él lo era todo, vida y probablemente más. Suspiró y se escondió bajo las sábanas lentamente, intentó no pensar en el chico.
1, 2, 3... 1,2,3, contaba repetidamente mediante inhalaciones y exhalaciones, el aire parecía llenar todo menos sus pulmones, muy tarde, se estaba enamorando de nuevo, ¿Lo peor de todo? Del mismo chico que le había quebrado el corazón más de una vez. El mexicano se mordió el labio inferior con fuerza, las lágrimas amenazaban con caer pero sacudió la cabeza, era fuerte... o al menos eso creía, eso quería creer, eso hubiera querido ser, fuerte pero verdaderamente, sin aparentarlo. Cerró los ojos y respiró, respiró de nuevo, respirar no era vivir y sinceramente Vic se había sentido muerto desde que decidió que lo mejor era alejarse de Kellin, que era mejor rendirse, cerró los puños con fuerza y arrojó una almohada contra la pared, si tan sólo no se hubiera hecho tantas ilusiones, si no hubiera pintado su mundo de rosa, si no hubiera conocido a Kellin, no dolería tanto, no dolería en lo absoluto...
Estaba a punto de tropezar con la misma piedra que lo había derribado millones de veces en el pasado y a pesar de que había dolido, Vic estaba totalmente dispuesto a volver a tropezar aunque terminara rompiéndose todos los huesos.
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Dulce tormento (Kellic)
FanfictionVic fuentes, vocalista del grupo musical Pierce the veil. Kellin Quinn, cantante principal de la exitosa banda Sleeping with sirens. ¿Qué pasará cuando ambas bandas tengan que firmar un contrato para ir de gira alrededor del mundo y se reencuen...
