BaekHyun guardaba cada una de sus pertenencias en las cajas que su madre le había entregado, él no quería mudarse, estaba bien donde estaba, después de lo que había ocurrido no se sentía mal, ni angustiado, ni siquiera con remordimientos, sabía que más de la mitad de su pueblo lo estaba odiando en ése momento pero no era algo que le prestara importancia. Mientras guardaba unos libros que tenía en su librería escuchaba como su tranquilidad era obstruida por unos niños que tiraban huevos y tomates a su ventana, no era la primera vez en la semana, la gente lo juzgaba sin saber la verdadera historia, la historia que quería gritar al mundo, pero claro, quien le iba a creer a un niño como él, sólo con 16 años.
Tarareaba una canción mientras empezaba a bailar con los ojos cerrados, se encerraba a si mismo en su mundo, sentía como todos y todo se alejaba de si, un hombre un poco más alto que él sostenía su cintura con cierta maestría, lo estaba mirando directamente a los ojos, el joven Byun acarició su mejilla para aproximarse lo más que podía a aquellos labios que tanto llamaban por ser reclamados como suyos, sin la necesidad de decir nada, sin la necesidad de abrir los ojos... Cuando por fin sus labios estaban unidos abrió los ojos y se dio cuenta de que nuevamente estaba soñando despierto, él no volvería, nadie en ésa fiesta lo haría.
Escuchaba como su madre expulsaba a los niños, ya todo estaba listo, como su madre quiso, bajó con la última caja hasta el primer piso pasando por la gran cocina de esa gigante casa, su progenitora estaba avergonzada de tener un hijo como él, "a ella también le lavaron el cerebro, Baekkie", "ella no te quiere, ella no nos quiere, ¡MATALA! Esa es la única solución, hazlo como a todos el baile". Baek se acercó al cajón para sacar un cuchillo de la cocina, caminó con lentitud hasta la despensa para sacar un pan y partirlo en dos con tranquilidad.
-No haré nada que ustedes me pidan... Ustedes saben que nunca lo haré -Agarró el pan para empezar a comerlo, guardó nuevamente el cuchillo para ir en busca de su madre y así poder irse de aquel lugar, de tanto negarse ya lo había aceptado, tal vez su madre tenía razón, ése podría ser el nuevo comienzo para ellos, lejos de mentiras.
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Tras más de tres horas de viaje ya estaban por llegar a su nuevo hogar, según su madre la casa era grande pero no tanto como la anterior, tenía lo necesario para ellos dos, ella le había prometido que en ésa semana conseguiría trabajo para así poder mantenerlos a los dos y que él volviera a sus estudios, le fue inevitable para el joven tensarse cuando su madre se estacionó y tocó su pierna, ella tampoco le creía.
-Bebé, haré todo lo que esté en mis manos para que olvides lo que pasó... Aquí nadie sabe de nuestro pasado, todo estará bien... Tal vez puedes volver a enamo... -Ella le empezaba a acariciar la mejilla con su mano la cual fue quitada de ahí con brusquedad, hizo que se quedara en silencio, eso no iba a pasar, él no se iba a volver a enamorar.
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-¡Chanyeol! ya baja, ¡llegaron los nuevos vecinos! - La joven señora Park ya sabía de la llegada de los nuevos inquilinos, había preparado un pie de limón, su especialidad, al ver a su hijo ya en el primer piso se acercó a él y le arregló la ropa que llevaba puesta inclusive su cabello - No debí darte permiso para que lo tiñeras... Ahora está todo un rebelde igual que tú -Rió con levedad acercándole el pie, le hizo una ceña y ambos se acercaron a la residencia ajena, golpearon la puerta con levedad, su madre estaba ansiosa y Chanyeol por más que lo negara, también lo estaba, ¿habría una chica bonita? ¿Tendría un hermano para ser buenos amigos?, todos aquellos pensamientos fueron arrebatados cuando una pequeña chica se paró frente a ellos, al verlos parados a ambos en el marco de la puerta y con intensiones de quedarse a pasar el rato se hizo a un lado dejando que pasaran a su hogar, ChanYeol no le quitaba los ojos de encima, aquella chica con los ojos delineados, con unos ojos tan obscuros al igual que el color de su cabello, su piel tan blanca sólo le daban ganas de poseer a aquella muchacha.
-Somos tus nuevos vecinos, queríamos darte la bienvenida, yo soy Park HyeYong y él es mi hijo ChanYeol, es un gusto para nosotros tenerte aquí... Te hemos preparado un pie de limón -ChanYeol quedó mirando estupefacto a su madre, había sido como una grabadora, al sentir la mirada de la chica le entregó aquel pastel para luego estirar su mano hacia ella.
-Soy ChanYeol, un gusto...
-Ya lo había dicho tu madre -Soltó una ligera risita por lo tonto de la situación, aquella risa fue como una bomba en el estómago del menor, como una puñalada - Yo soy Byun BaekHyun. Mi madre en este momento está descansando, es una lástima que no se pueda venir a presentar ella misma, yo le diré que luego se presente a su hogar, señora Park. - Baek se sentía tan falso sonriendo de aquella manera pero eso era lo que su madre quería, quería un hijo normal y aunque me costara intentaría ser normal para su querida madre... Aunque eso no le gustara, debía vivir acorde al perfil que su madre había construido para el.
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Nada es lo que parece (ChanBaek/BaekYeol)
FanfictionByun BaekHyun se muda a una nueva ciudad, un joven inadaptado y antisocial, su rostro no solía demostrar ningún sentimiento, sus ojos sutilmente delineados con un lápiz negro llamaban la atención a aquellas orbes que parecían estár vacíos, sus labio...
