Pablo:
"Hoy es el día. Sonríe, Pablo, que sí se puede", me repito en mi cabeza. "Hoy puede ser tu gran noche, échale huevos y machaca a esa casta". Me miro en el espejo por última vez y me enjuago un poco la cara, no sea que se me haya quedado alguna miaja de bocata de calamares en la barba. Me desato la coleta y me despeino un poco la melena, en plan casual e informal y justo un segundo después, entra Pedro.
-Buenas noches, señor Iglesias. Apretón de última hora, ya sabe- dice mientras se ríe.
"Menuda sonrisa tiene este hombre, vaya. Me encanta cómo se le marca la mandíbula, dura y firme, mientras sonríe. ¿Se habrá fijado en mí? Hoy me he puesto guapo para él", pienso mientras le echo un ojo.
-Pues como a todos, ¿no? -me rio intentando evitar que descubra mi nerviosismo -Por favor, llámame Pablo.
-Un día deberíamos quedar usted y yo, que no somos tan diferentes en el fondo. Y nos tomamos unas cañas, hombre.
-Y así hacemos coalición.
Durante un instante nos reímos los dos, hasta que la risa empieza a ser incómoda y ambos nos giramos hacia el espejo y dejamos de mirarnos.
Lleva un traje azul oscuro y su corbata roja característica, que tantas veces he deseado que atara alrededor de mis manos. "Quién fuera traje para sentir tus músculos de acero, Pedro".
Me rehago la coleta y espero alguna otra señal por su parte, simplemente para mantener la conversación anterior, pero este parece tener otros asuntos entre manos mientras se mira en el espejo y se retoca el pelo y las cejas.
Mientras salgo del baño, sin dejar de mirar al candidato socialista de reojo, creo ver ciertas miradas suyas hacia mi culo, mientras posa en el espejo sus caras de interesante para el debate.
"Maldito Pedro, me tienes el corazón robao y no te das cuenta."
Paso justo al lado del baño de mujeres donde veo a Albert Rivera haciéndose unas rayas.
-Buenas noches, señor Rivera.
Albert hace el ademán de rascarse un poco la nariz como si hiciera falta ocultar lo que todo el mundo ya sabe.
-Buenas noches, señor Iglesias. Ya sabe usted, estos de maquillaje se pasan con los polvos. Ahora nos vemos en el plató.
"Sí sí, y tú con la coca, majete", pienso para mis adentros. "Albert y yo nos llevaríamos mejor si lo suyo fueran los porros y no la coca. Una pena de chaval."
Tras un laberinto de túneles, consigo llegar al plató. Es una sala bastante sencilla, en comparación con las de otros debates.
"Pablo, esta noche te ganarás a toda España aquí y si Marx quiere, a Pedro". Respiro. Me lo juego todo a una. Por la Presidencia... y por el corazón de Pedro.
KAMU SEDANG MEMBACA
Peblo.
Fiksi PenggemarDe cada historia de amor se puede aprender mucho, de esta más. ¿Conseguirán Pablo Iglesias y Pedro Sánchez superar las barreras de la política con su amor y conseguir la coalición definitiva? ¿Vencerá el amor a la labia de Rajoy? ¿Dejará Albert Rive...
