"Se dice que la matemáticas empezó con los Egipcios, luego cuando ya se vieron avances los Babilonicos hicieron de las suyas. Muchos escribas introdujeron teoremas que hoy en día son sin resolver y que en cambio los Griegos, nos pusieron a Pitágoras, Tales y Euclides. Para luego dar paso a los Chinos, cuyo única incógnita del emperador era como acostarse en 15 días con las 112 mujeres de su reino".
Esto lo escribo lentamente en mis hojas de estudio, aún el período de exámenes no empieza. Todo se ve realmente solitario en la biblioteca, pero matemáticas nunca ha sido mi fuerte.
Esto consiste en mi vida, estudiar, estudiar y más estudiar. Y por si se les olvida estudiar. Por eso nunca tengo tiempo de salir, pasear con mis amigas o simplemente ser una adolescente... me volví vieja antes de tiempo.
Pero no importa realmente. Todo esfuerzo tiene su recompensa - eso siempre dice mi madre, me asalta una sonrisa a la cara al recordar dicha frase.
Sigo haciendo mi resumen lentamente cuando de repente doy un respingón. Mi teléfono vibra descontrolado.
Una llamada, porque las vibraciones en mi bolsillos son intensas, lo saco lentamente y me aproximó a recoger mis cosas de la mesa de la biblioteca.
— Bonjour. Salut, dime Lucía. - digo colocando lentamente el teléfono en mi oreja, acomodando lentamente todas mis pertenencias adentro de mi mochila -
— ¿Dónde estás metida Leah? Ve la hora que es, deberías ir a mi fiesta de cumpleaños hace meses que no sales a divertirte - me reprocha instantáneamente imitando el tono de voz de mi madre.
— Te he dicho que tengo que estudiar, además el examen de matemáticas se aproxima mi tiempo está más limitado que nunca. - contestó sin la menor importancia — Además, no me gustan las fiestas y lo sabes.
— Lo sé, guapa, pero tú y tu trasero tienen que venir. Si quieres se bartender, como la otra vez. -me vuelve a insistir-
— Iré pero, me iré a las dos de la mañana. Las personas en tus fiestas a partir de esa hora se vuelven más locas de la usual - al decir eso bajo el último escalón de la biblioteca, abro la puerta y salgo, veo la hermosa laguna de patos.-
— Vendrán mis amigos, los Italianos que te conté el otro día, aquellos que se van meses para allá y vuelven sólo a jugar fútbol - puedo notar la emoción en su voz.-
— Se me olvidó mencionarte mi asexualidad, Lucía - digo como que si fuese lo más normal del mundo-
— Asexualidad mis cojones, vente sexy, te buscaremos novio hoy, pero no le cuentes nada a la biblioteca que se pondrá celosa - ríe -
— Au revoir, Lucía - le digo y cuelgo.
Suspiro. No me gustan las fiestas. Pero cumple 18 años hoy, no puedo no dejar de ir... pero menuda tortura será ir a perder mi tiempo escuchando música que no me gusta, ver gente bailar cuando no yo misma se hacerlo y hacer bebidas. Horrible. Espantoso.
Rodeo la Laguna de Patos para ir a mi coche. Una vez adentro, me pongo el cinturón, conectó mi celular a la corneta y voy de la Facultad a mi casa cantando a todo lo que da mi voz. Porque si, con la música es que encuentro siempre un desahogo. »I don't wanna miss a thing« de Aerosmith suena a todo volumen, bajo las ventanas y empiezo a cantar.
-
Queda menos de una hora para ir a la fiesta y yo aquí, de vaga en mi cama. No se ni que colocarme de ropa -como siempre, me dice a gritos mi subconsciente-.
Mi madre me grita en francés y acudo a ayudarla.
Y no se como a la final me encuentro en las típicas peleas de mi madre con mi padrastro. Ella una bella francesa y el un portugués testarudo. Lo que he descubierto de su relación que cuando ya no se soportan ni un minuto más se insultan en su idioma de origen.
El lado positivo es: aprendí ambos idiomas. Siendo la mediadora y con varios cursos.
Me quedo esperando lentamente remedien sus dificultades y por lo que entiendo es que mi padre le ha terminado las vidas para jugar en Candy Crush. Cuando notan mi cara de molestia me dicen que puedo retirarme.
Me devuelvo a mi cuarto y me aproximó a mi closet. No tengo nada "sexy", como dice Lucía pero sacó un vestido a la rodilla negro. Podría servirme con una casaca de imitación de piel de oso y mis plataformas como les dice mi padre.
Me visto rápidamente, me maquillo sutilmente, y voy a la casa de mi querida amiga Lucía.
Empleo mi mismo modus operandi. Conectó y ahora suena »How deep is your love« de Calvin Harris. Canto como loca hasta llegar a la casa de mi amiga.
-
Ya adentro de la fiesta me encuentro en el bar, así suene sucia la expresión. Atiendo, y atiendo, vuelvo a atender.
Los Italianos que decía Lucía, beben puro alcohol seco, lo que se me hace más fácil servir pues no le debo mezclar con refresco o jugos.
Uno se sienta en uno de los taburetes. Es guapo. Blanco como una hoja de máquina, ojos claros como me deja visualizar la poca iluminación que me acompaña y corpulento.
Y aquí empieza...
...
Hola, estoy probando trabajar ahora con este género. Si les gusta lo que va hasta el momento diganlo en los comentarios que mejora, que crítica. Cualquier cosa.
Tengo otras novelas: El Nazi se ha fijado en mí y Demain
Saluditos.
ESTÁS LEYENDO
Demain
Romance"Somos tan insípidos que juntos armamos un excelente aroma... allí estaré."
