76.-A un músico.

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Sé no vendrás por mí, no lucirás un smoking, no te acomodarás el moño antes de tocar el timbre de mi casa, no traerás flores.

— ¿Ya estás lista?—preguntó mi mamá cuando yo bajaba las escaleras.

—Eso creo—le dediqué una media sonrisa.

—Cariño, ya no estés triste. Cuando Dios quita algo de tu camino o cambia tus planes, déjalo actuar, porqué el siempre sabe lo que hace, su tiempo es perfecto y su plan maravilloso.

Sus palabras me hacen reflexionar, he escuchado que el tiempo cura las heridas, pero mi mamá cree fielmente que si le entregas todo a Dios, él las curará en instantes. Quiero intentarlo, necesito refugiarme bajo sus alas.

—Ahora ve hacia la chimenea, quiero tomarte una foto—volvió a hablar ella.

No muy convencida obedecí y posé para la cámara vintage. Sonó el timbre.
—Yo abro—respondió mi padre.

Mi madre seguía tomándome esa sesión de fotos, fingí sonrisas tras la cámara, pero al volver mi padre con alguien más sonreí de verdad.

—¿Qué haces aquí?—te pregunté entusiasmada.

—Vine para llevarte al baile—respondiste y recibí un ramo de lirios.

—No dijiste que vendrías por mí, creí que te encontraría allá...

—Ya que están juntos, por favor déjenme tomarles una foto, se ven tan lindos—interrumpió mi madre.

—Pero él no se retrata, y menos con...—no terminé de hablar, pues me tomaste por la cintura y sonreíste hacia así la cámara, yo te miré incrédula. Y nuestra primera foto fue así, yo arruinando el momento.

•••

Llegamos a la escuela y nos dirigimos al auditorio, entramos entrelazados por los brazos.

— ¿Dónde estabas? Creí que llegarías antes que todos—te reclamó el director—. Ven acá, aún hay asuntos pendientes...—apretó tu brazo izquierdo y lo jaló tratando de zafarte de mí.

—Pero...—respondiste y me soltaste sin querer hacerlo—. Te buscaré cuando salga ¿De acuerdo?

Asentí y fuiste con el director.
Me costaba caminar con tacones pero logré llegar a una mesa y sentarme.

El auditorio estaba remodelado, quitaron los asientos, dejaron una pista de baile y al rededor lo cubrían unas mesas elegantes en las cuales  yo me encontraba.

Volví a ver a mi guitarrista, te dirigías hacia mí, pero te detuvieron los profesores, te felicitaron y abrazaron, me mirabas desde lejos. Sin embargo, con el tiempo decidiste prestarles atención y tomar en serio tu carrera.

Después comenzó la presentación de los pequeños músicos de nuestra academia, la música era dirigida para ti. Se veían tan lindos, quizá por eso a los músicos más grandes no nos dejaron tocar, los pequeños daban un toque especial a la velada.

Enseguida el ambiente tuvo pista y música, muchas parejas se pararon a bailar, mis amigas se anexaron, pero también había chicas solteras que estaban en dos grupos, conviviendo entre ellas y la otra parte acosándote, pues estabas soltero y esta era su oportunidad para acercarse a ti, a pesar de que era tu última noche tuviste muchas propuestas de parte de ellas.

Te limitabas a sonreír y negar con la cabeza, se fotografiaban contigo, me parecía divertido ver cómo te atosigaban, pero después de un tiempo dejó de parecerme gracioso y me sentí completamente sola.

A un músicoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora