Adiós, París, ¡hasta nunca!
Lo sé, eres muy hermoso e irresistible, y no te mereces tales palabras, pero es imposible quererte y lo mejor es que nos demos un tiempo... ¡No, no estoy rompiendo contigo! Te quiero y siempre te querré. Hasta pronto, mi amor.
No eres tú, en serio, ni tampoco soy yo. La culpa es de mi jefe. Sí, mi maldito jefe.
Por eso me voy, por él, y porque si sigo contigo un minuto más creo que terminaré odiándote, y nadie desea eso. Así que esto no es una despedida, sino un hasta pronto.
¿Puedes dejar de sonar tan patética?
¿Y tú puedes dejarme tranquila por cinco minutos? ¿No ves que no estoy de humor?
Debiste dejarme asesinarlo cuando tuve oportunidad, pero no, no te pareció apropiado.
Querías cortar los cables del ascensor, ¡conmigo dentro!
Un sacrificio digno que tenía que hacer por el bien de la humanidad, te habrías vuelto una heroína por ser quien lo borrara del mapa.
¿Te debo recordar que por tu culpa me he metido en varios problemas con Frank?
Eso te pasa por no leer las letras chicas del contrato, ese en el que le dabas acceso a que te trate como su juguete.
Muy divertido, pero no decía nada de eso.
El contratado acatará las órdenes del contratante sin hacer cuestiones, y si es que llegara a incumplir alguna el primero recibirá una sanción según lo que el segundo crea conveniente. En resumidas cuentas, eres su esclava, y te azotará cada vez que lo desobedezcas.
—Ándate al carajo.
—Ve tú primero.
Me tapo la boca de inmediato en que recibo respuesta por parte de alguien que no es mi cabeza.
—¿Otra vez soñando conmigo? —su molesta voz suena tan confiada como siempre.
—Sí, estaba teniendo una pesadilla —balbuceo solo para mí—, o por lo menos lo era hasta que logré asesinarlo con mis propias manos, de ahí se convirtió en un lindo sueño repleto de flores, rayos de Sol, conejos y muchos dulces dietéticos que en vez de hacerme engordar me adelgazan hasta proporcionarme las medidas perfectas y dignas de una modelo.
—¿Qué tanto balbucea?
—Le preguntaba cuánto tardaremos en llegar. —Curvo los labios lo más amable posible, dedicándole una mirada pura.
—Unas horas más, si fuera tú descansaría un poco.
—Si fueras yo el fin del mundo estaría a la vuelta de la esquina, los cocodrilos volarían, los cerdos hablarían y se extinguiría el papel higiénico —le susurro a la ventana de mi derecha, como si fuera mi mejor amiga.
—Gracias.
Giro la cabeza, nerviosa de que me haya escuchado, y me relajo al verlo sonriéndole a la azafata que le ha traído un vaso con whisky. Es linda, pechos voluminosos, rostro femenino, y unas caderas de...
¿Por qué te detienes?
Creí que vendrías con otro de tus divertidos comentarios en el que desafías mi sexualidad.
A veces no es necesario que añada algo para que tu sexualidad sea desafiada, te hundes tú solita.
—Disculpe. —Levanto la mano para atraer la atención de la azafata que se come con la mirada a mi jefe—. ¿Podría traerme un martini?
ESTÁS LEYENDO
¿Me van a dejar amar? [Presente MVDH #2]
ChickLitAmelia regresa para demostrar que ha cambiado. Sin embargo, su nuevo trabajo como la asistente de Frank le traerá varios problemas. *** Luego de varios meses en Francia, Amelia regresa como asistente de Frank, el hermano de Jack. Su nuevo destin...
![¿Me van a dejar amar? [Presente MVDH #2]](https://img.wattpad.com/cover/47043548-64-k523311.jpg)