Todo parecía ser perfecto. Finalmente habíamos logrado muchas cosas pendientes y estábamos listos para concretar ese viaje familiar tan anhelado. Sería una gran aventura que marcaría toda mi vida, sin imaginar que ese, efectivamente dejaría una huella de un antes y un después.
Aquella tarde nos sumergimos en la travesía familiar. Salimos de casa llevando todo lo que sería necesario o hasta lo menos necesario (lo decía por unas gorras extrañas que mi hermana llevaba en su maleta).
Ese día mi familia corría de un lado a otro intentando completar algunos espacios en las maletas. Y como no era de esperar, mis hermanas tenían un "casi me olvido de..." a cada cinco minutos. Desde la fecha en que habíamos decidido hacer ese viaje, se habían dedicado a empacar y desempacar infinidad de veces, teniendo casi siempre alguna cosa que meter en las maletas. Con todo ese trajín, algunas veces dudé si también no estaba olvidando alguna que otra cosa al igual que ellas.
Mientras me encontraba en la puerta esperando a que todos salieran, me quedé observando como mis hermanas corrían de un lado a otro riendo y haciéndose bromas entre ellas. Mi padre a un lado insistiendo a mi mamá para que se apure, pues ella intentaba cerrar una maleta, la misma que con los cierres parecía pedir a gritos que paren con su sufrimiento, porque ella subida encima trataba de cerrarlo a como tal.
Una de mis hermanas con más gorras en mano trataba que alguna de nosotras pudiera brindarle algo de espacio para esas dichosas gorras. Era chistoso y hasta satisfactorio verla así. No podía quejarme, pues una de esas gorras se las había tejido yo, entregando como un presente de cumpleaños.
En la puerta, aún parada con maleta en mano, recordé las veces en las que había anhelado que ese día llegara, las veces en las que junto a mis hermanas jugábamos en que estábamos yéndonos de viaje, mencionando lugares que habíamos escuchado a través de la radio o en la escuela, subidas en un tronco grande que yacía a la vuelta de casa. Imaginábamos que era el bus, un avión, un barco o nuestro caballo. Durante nuestros juegos aventurescos, jamás olvidábamos colocar dos ramas en él, representando a mis padres. Habíamos viajado infinidad de veces en ese tronco multifacético.
Sin embargo, muchos años después, no quedó en un simple juego de infancia, pues habíamos planeado a detalle lo que se iría hacer en ese viaje. Una gran cantidad de actividades, incluido el visitar algunos familiares cercanos. A papá no le había hecho gracia el hecho de visitarlos, cada que escuchaba sobre la tía de mi mamá decía: Va ser matado. Debido a esto, se habían desatado algunas discusiones entre ambos, al punto en que mi papá quiera desistir de hacer el viaje. Se tuvo que montar toda una obra maestra de chantaje para que finalmente aceptara ir con nosotras.
Hubo momentos en los que me pregunté si aquello valdría la pena, pues mi padre se había encargado de desgastarnos con cada comentario suyo. Decía que era una pérdida de tiempo, que había mucho qué hacer y ese viaje solo iba a estar quitando más del tiempo que él usaría para trabajar, que el dinero se iba acabar a mitad del viaje, que tal vez iba pasarlo mal durante los trayectos, que podríamos sufrir algún asalto o engaño, etc. Podríamos decir que tenía una mente pesimista, o mejor dicho, catastrofista.
Pese a ello, podía entender su lado. Sabía que el trabajo era importante y que era posible que acontecieran hechos que escaparan de nuestras manos. Pero quería que por primera vez en sus vidas hicieran una breve pausa. Una que permitiera disfrutar ese tiempo que parecía escaparse de nuestras manos.
Al ver los cabellos grisáceos de mi padre asomándose por la parte frontal de su cabeza, recordaba con nostalgia el tiempo en que aún de pequeña anhelaba al menos una salida al parque tomada de su mano. Nunca habíamos tenido salidas, ni momentos específicos en que hayamos compartido juntos en familia. Siempre había sido el trabajo y su ausencia dentro de casa. Sabía que no iba a tenerlo por otros sesenta años, por más que así lo desease.
YOU ARE READING
Una Desconocida Conocida
General FictionAlva es una joven que emprende un viaje familiar anhelado, pero por infortunios de la vida termina en el seno de una familia extranjera que le oculta una gran verdad.
