Bangkok nunca dormía del todo, pero a altas horas de la madrugada sus calles adoptaban un pulso denso, casi eléctrico. El restaurante de lujo del que acababan de salir Marcus y Nun Chankimha era el reflejo exacto de su imperio elegante, imponente y blindado contra el mundo exterior.
Aquella noche habían llevado al teatro a su hija menor, Marissa. La pequeña, una niña de doce años con una risa luminosa que contrastaba con el apellido que llevaba, caminaba de la mano de su madre, repitiendo los diálogos de la obra que acababan de presenciar. Marcus sonreía, sintiendo que el mundo por fin se alineaba bajo sus pies. Controlaban el puerto, las rutas del este y el lavado financiero más limpio de la capital. Su hija Sarocha con sus diciocho años recién cumplídos se perfilaba como su mano derecha.Eran intocables.
Un error de cálculo. Una falsa sensación de seguridad.
El estallido silencioso de los silenciadores cortó la risa de Marissa en el aire.
No hubo tiempo para negociar. Hombres vestidos de negro, con el sello inconfundible de la Bratva rusa en los nudillos y en la mirada fría, emergieron de la penumbra de los callejones. Las balas atravesaron el cuerpo de Marcus antes de que pudiera alcanzar el arma en su chaqueta. Nun cayó intentando proteger a la niña, su sangre teñida de oro bajo los faroles de la avenida.
__A ella no. Al jefe le interesa la sangre pura de los Chankimha -escupió una voz áspera en ruso, antes de alzar a Marissa en peso, mientras la niña gritaba, pataleaba y perdía el conocimiento entre el humo y el olor a pólvora quemada.
Cuando la policía y los leales a la familia llegaron, solo encontraron los cuerpos sin vida de los patriarcas y un charco de sangre fría.
A quinientos kilómetros de allí, en una habitación de seguridad, una joven Sarocha Chankimha, de apenas dieciocho años, recibió la noticia. En ese preciso instante, la chica que coleccionaba libros y temblaba ante el peso del apellido familiar murió.
Nació la Pakan.
Han pasado cinco años desde esa noche. Cinco años de una búsqueda implacable, de cuerpos enterrados en fosas sin nombre y de una guerra silenciosa contra la mafia rusa comandada por Viktor. Cinco años en los que Sarocha se convirtió en un monstruo elegante y despiadado, con una sola regla inquebrantable en su imperio de drogas y dinero los Chankimha no trafican con personas, y quien lo hace, paga con su vida.
Y a pocas manzanas de la mansión de Sarocha, en las entrañas del exclusivo Club Mirage, la otra mitad de esta pesadilla sobrevive respirando miedo.
Komorebi habla de rayos de luz filtrándose entre las hojas, pero colocada en medio de un universo de mafia, sangre, grises morales y oscuridad absoluta. Es el reflejo de lo que es Becky para Sarocha una grieta de luz y vulnerabilidad en medio de una fortaleza de piedra.
El opuesto o el reverso de komorebi, es la luz que se filtra a través de las grietas o heridas de una persona...
Nueva historia!
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Komorebi
FanfictionUna joven heredera y una implacable líder de la mafia chocan en un thriller erótico y oscuro donde el peligro y la obsesión se entrelazan. Secuestrada y oculta durante tres años en el sórdido Club Mirage por un socio traidor, Becky Armstrong se conv...
