4 meses.

1K 168 25
                                        

La prueba de embarazo positiva había sido un martillazo seco contra el suelo de sus vidas adolescentes, Hoseok con solo quince años, había visto las dos líneas rosadas y sintió que el mundo, tal y como lo conocía, se desmoronaba en un millón de pedazos imposibles de recoger, el miedo había sido un animal salvaje y hambriento que se instaló en su pecho y no lo soltó durante semanas.

Había sido un verano de susurros, de lágrimas contenidas y de un terror palpable que se escondía en cada conversación con sus padres, cuando finalmente reunieron el valor para confesarlo, la reacción fue incluso peor de lo que sus peores pesadillas habían anticipado.

La casa de los Jung, antes llena de risas y regaños cariñosos, se convirtió en un lugar frío y hostil, las palabras de su padre resonaron en sus oídos como una sentencia: "Has traído vergüenza a esta familia, no queremos verte más" la puerta se cerró tras de él con un golpe que le heló la sangre, dejándolo en la calle con una mochila, un nudo en la garganta y una vida diminuta creciendo en su interior.

Para Yoongi no fue mucho mejor, la noticia cayó como una bomba en su hogar, su padre, un hombre de pocas palabras y mano dura, explotó en una furia silenciosa y gélida "Eres una decepción, fuera de mi casa", le espetó, sin mirarlo a los ojos, su madre, con el corazón roto y los ojos llorosos, no pudo hacer nada para detenerlo, pero a diferencia de la madre de Hoseok, ella no lo abandonó del todo, a escondidas, cuando su esposo no estaba, le enviaba a Yoongi algo de dinero, apenas lo suficiente para que no se hundieran, acompañado de mensajes de texto cortos y llenos de culpa: "¿Estás comiendo bien? Perdón por no poder hacer más, te quiero".

Con ese dinero, los ahorros de sus trabajos de verano y una determinación que nacía de la pura necesidad, Yoongi y Hoseok alquilaron un pequeño apartamento, era modesto, con una sola habitación, una cocina diminuta y paredes que pedían a gritos una mano de pintura, pero para ellos era un palacio, era suyo, un refugio construido con el sudor de sus frentes y el amor que se tenían.

Ahora, cuatro meses después del nacimiento de Taehyung, la realidad era un malabarismo constante, la alarma del celular de Yoongi sonó a las 5:45 de la mañana, cortando el silencio de la habitació, a su lado, Taehyung dormía plácidamente en su moisés, con los puñitos cerrados y una expresión de absoluta paz en su carita redonda, Hoseok se removió a su lado, soltando un quejido suave.

"Unos cinco minutos más, Yoon", murmuró con la voz ronca por el sueño.

"Ni lo sueñes, Seok, si nos dormimos, no llegamos a la primera clase", respondió Yoongi, ya incorporado y restregándose los ojos, se inclinó sobre el moisés y sonrió con ternura. "Buenos días, Tae ¿Dormiste bien, mi amor?".

Taehyung abrió los ojos lentamente, parpadeando un par de veces antes de esbozar una sonrisa desdentada que iluminó toda la habitación, era un bebé increíblemente tranquilo, como si hubiera entendido desde el primer momento la situación de sus jóvenes padres y hubiera decidido no darles más preocupaciones de las necesarias, casi nunca lloraba, se entretenía solo con su mantita de juegos y aceptaba los brazos de cualquiera que le ofreciera un poco de cariño.

La rutina era una coreografía perfectamente ensayada, mientras Yoongi preparaba el biberón, Hoseok cambiaba a Taehyung y le ponía un body limpio, después, desayunaban rápido, normalmente cereales o tostadas, mientras se turnaban para darle de comer al bebé.

Salieron del apartamento con lo justo: la mochila de cada uno con sus útiles escolares y una bolsa más grande con lo esencial para Taehyung: pañales, biberones, una muda de ropa y su inseparable mantita de juegos, el camino a la preparatoria era corto, un paseo de quince minutos que les servía para despejarse y planear el día.

"Tú lo tienes en la segunda y tercera hora, ¿verdad?" preguntó Hoseok, ajustando al bebé en su portabebés.

"Sí, y tú en la primera y en la cuarta, en la quinta, si Jimin no tiene examen, me dijo que me ayudaba, si no, lo llevo yo a la clase de literatura" respondió Yoongi, consultando su teléfono.

Pequeño milagro.Stories to obsess over. Discover now