Jeon Jungkook era uno de los artistas más reconocidos de Corea del Sur. Como cantante, había dedicado gran parte de su vida a la música y, con los años, había aprendido que mantenerse en la cima requería mucho más que talento. Horas de práctica, largas noches en el estudio, ensayos interminables y una disciplina que pocas personas podían imaginar formaban parte de su vida cotidiana.
Jungkook era una persona extremadamente dedicada a su trabajo. Cuando tenía un proyecto entre manos, podía pasar horas concentrado en cada pequeño detalle hasta quedar satisfecho con el resultado.
Y en ese momento tenía uno de los proyectos más importantes de su carrera.
Un nuevo álbum.
Llevaba meses trabajando en él. Había canciones que todavía necesitaban algunos arreglos, otras que estaban siendo grabadas y varias que ya estaban prácticamente terminadas. Sin embargo, había un problema que comenzaba a preocupar a todo su equipo.
Las coreografías.
El álbum tendría varias canciones que necesitarían presentaciones y coreografías diferentes. Jungkook normalmente participaba activamente en la preparación de sus actuaciones, pero esta vez su agenda estaba completamente llena.
—No podemos seguir esperando —comentó uno de los miembros de su equipo durante una reunión—. Jungkook no tiene tiempo suficiente para preparar todas las coreografías.
Jungkook permaneció sentado, escuchando atentamente.
Sabía que tenían razón.
Había estado entrando y saliendo del estudio prácticamente todos los días. Entre las grabaciones, las reuniones, las sesiones de fotos y los preparativos del álbum, apenas tenía tiempo para descansar.
—Necesitamos a alguien que pueda encargarse de esto —continuó su representante—. Alguien que tenga experiencia y que pueda trabajar directamente con Jungkook.
Después de varios minutos de conversación, uno de los integrantes del equipo mencionó un nombre.
Park Jimin.
Jimin era un bailarín reconocido por su técnica, creatividad y precisión. A diferencia de muchos artistas que trabajaban exclusivamente para grandes compañías, él había decidido seguir su propio camino y, con el tiempo, había abierto su propia academia de danza en Seúl.
Su academia se había convertido en un lugar bastante conocido entre bailarines jóvenes y profesionales.
Jimin no solamente enseñaba danza. También creaba coreografías y trabajaba ocasionalmente con artistas que buscaban algo diferente para sus presentaciones.
—Creo que Jimin podría ayudarnos —dijo uno de los miembros del equipo.
Jungkook levantó ligeramente la mirada.
—¿Park Jimin?
—Sí. Tiene su propia academia y bastante experiencia creando coreografías.
Jungkook no respondió inmediatamente.
No conocía demasiado a Jimin. Había escuchado hablar de él y había visto algunos de sus trabajos, pero nunca habían tenido la oportunidad de trabajar juntos.
—Podríamos contactarlo —añadió su representante—. Si acepta, podría encargarse de las coreografías del álbum.
Jungkook finalmente asintió.
—Está bien. Háganlo.
Sin saberlo, aquella decisión aparentemente sencilla estaba a punto de cambiar por completo su vida.
Porque mientras Jungkook continuaba concentrado en terminar su nuevo álbum, en otra parte de Seúl, un bailarín llamado Park Jimin recibía una llamada que no esperaba.
💫: Holaa, espero les guste esta historia la verdad me tomó tiempo en pensar si publicarla o no.
Pero ojalá les guste :)
ŞİMDİ OKUDUĞUN
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