AKAME GA KILL
El destino de un alma
Capítulo 1 — Parte 1: El dios que abrió una segunda vida
La noche había caído sobre la ciudad.
Las luces de los edificios iluminaban las calles mientras la gente regresaba a sus hogares, completamente ajena al caos que estaba a punto de desatarse.
Entre la multitud caminaba un joven.
Su nombre era Kai.
No era un héroe famoso.
No tenía poderes sobrenaturales.
No pertenecía a ninguna organización secreta.
Era simplemente una persona que, desde pequeño, había aprendido algo de sus padres:
Si puedes ayudar a alguien, hazlo.
Aunque fuera difícil.
Aunque nadie te agradeciera.
Aunque tuvieras miedo.
Kai nunca había pensado demasiado en esa filosofía.
Simplemente era su manera de vivir.
Hasta aquella noche.
Un grito atravesó la calle.
—¡AYUDA!
Kai levantó la cabeza.
A unos metros, un automóvil había perdido el control después de una colisión.
El vehículo giraba peligrosamente mientras varias personas corrían para apartarse.
Kai vio entonces algo que los demás no habían notado.
Un niño había quedado paralizado en medio de la calle.
El automóvil se acercaba.
—¡CORRE!
El niño no reaccionó.
Kai tampoco pensó.
Simplemente corrió.
—¡Muévete!
Llegó hasta él, lo tomó entre sus brazos y lo lanzó hacia un lugar seguro.
El pequeño cayó junto a la acera.
Kai apenas tuvo tiempo de girarse.
Entonces todo ocurrió demasiado rápido.
Un estruendo.
Un impacto.
Y después...
Silencio.
Kai abrió lentamente los ojos.
No sentía dolor.
Tampoco frío.
Ni siquiera podía sentir el suelo bajo su cuerpo.
—¿Dónde...?
Miró a su alrededor.
No había calles.
No había edificios.
No había cielo.
Todo estaba cubierto por una especie de espacio blanco e infinito.
Kai bajó la mirada hacia sus manos.
Estaban intactas.
—¿Estoy muerto?
—Sí.
Una voz femenina respondió detrás de él.
Kai se giró.
