Prólogo

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[escena del lago]

El lago estaba casi vacío.

Emma caminó por el sendero hasta distinguir una figura junto al muelle.

Estaba sentado en el borde, mirando el agua.

-Sabía que ibas a estar acá.

No se giró.

-Entonces deberías haber elegido otro lugar.

-Necesito hablar contigo.

-Eso nunca termina bien.

Emma se acercó.

-¿Qué sabés?

Ahora sí, levantó la mirada.

-Buenas noches para tí también.

-No estoy jugando.

-Yo tampoco.

Emma dejó una carpeta sobre el muelle.

-Encontré esto en la biblioteca.

Miró la carpeta, pero no la tocó.

-¿Y?

-Estaba escondida detrás de unos libros antiguos. Hay nombres, fechas... y uno de ellos aparece relacionado con Catalina.

El rostro cambió apenas.

Emma lo notó.

-Sabías algo.

-No.

-Acabás de hacer esa cara.

-¿Qué cara?

-La que hacés cuando mentís.

Soltó una risa breve.

-Llevás demasiado tiempo observando me.

-Y tu llevás demasiado tiempo ocultando cosas.

Se puso de pie.

-Emma, dejá esto.

-No.

-No sabés con qué estás jugando.

-Entonces explícamelo.

Miró hacia el bosque.

-Hay cosas que es mejor no descubrir.

-Eso es exactamente lo que diría alguien que sabe demasiado.

-Y eso es exactamente lo que diría alguien que no entiende el peligro.

Emma dio un paso hacia él.

-¿Me estás amenazando?

-Te estoy advirtiendo.

-¿Por qué?

Tardó unos segundos en responder.

-Porque ya te metiste demasiado.

-¿Y cómo sabés cuánto me metí?

Silencio.

Emma lo miró fijamente.

-¿Estabas ahí?

No respondió.

-No hagas preguntas cuya respuesta no estás preparada para escuchar.

-No podés decirme eso y esperar que me vaya.

-No. Esperaba que por una vez hicieras algo inteligente.

Emma tomó la carpeta.

-Entonces vas a tener que acostumbrarte a decepcionarte.

Comenzó a alejarse.

-Emma.

Se detuvo.

-¿Qué?

La miró seriamente.

-Si encontrás otra cosa relacionada con esos nombres, no vayas sola.

Emma entrecerró los ojos.

-¿Eso también es una orden?

-No.

-¿Entonces qué es?

Sostuvo su mirada.

-Un favor.

Emma permaneció en silencio unos segundos.

-No sabía que hacías favores.

-Yo tampoco.

Ella se dio vuelta y siguió caminando.

Esperó hasta que desapareció entre los árboles.

Entonces miró nuevamente la carpeta abierta sobre el muelle.

Y su expresión cambió.

Porque reconocía uno de los nombres.

Y sabía perfectamente que ella acababa de acercarse demasiado a la verdad.

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¿Les gustó? Adivina adivinador, ¿Quién será?

Nos vemos en el próximo primer capítulo. Bye!

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⏰ Last updated: Aug 14 ⏰

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