Ever since we met.
Permanecía de pie frente al archivador, con movimientos pacientes rebuscando entre montones de documentos, apartando carpetas y asentando una tras una sobre la mesa de madera que se encontraba a su lado. Había estado intentando encontrar un documento personal que le hacía falta, por lo cual, sabía que este se encontraba escondido en alguna parte. De vez en cuando, revisaba el contenido dentro de estás para después devolverla.
Mantenía el ceño apenas fruncido y sus labios apretados en una fina línea, su cabello azabache, ligeramente desordenado, caía sobre su frente, cada vez que inclinaba la cabeza, ocultaba parte de su mirada concentrada.
Cada carpeta que descartaba, al dejarla caer, algunas de estas se abrían, pero le restaba importancia e ignorancia, continuando hasta que, una en específico llamo su atención. Una carpeta cayó de sus manos directo a la mesa con un golpe seco, cuando esto sucede, fotografías y documentos caen al suelo. Brendon, miro de reojo, pensaba dejarlo ahí y seguir con lo suyo, pero decidió limpiar el desastre de una vez.
Se agachó para recoger primero los documentos, al menos deseando que se encontrará el que necesitaba, al fijarse que no era ni uno de esos, suspiro y los volvió a meter dónde estaban, decepcionado. Prosiguió y primero tomo una fotografía algo doblada, con intriga de saber de que se trataba la fotografía, la sacudió y miro con atención. El ceño que había mantenido durante la búsqueda, se desvaneció poco a poco, sustituyendola por una expresión de sorpresa al ver sobre quienes se trataba.
Sus labios se entreabieron un poco, sus ojos recorrían una y otra vez el rostro de la persona que se encontraba en la fotografía, al lado de esa persona, se encontraba él. Aquel chico, con el pelo castaño y un fleco corto, mostraba una sonrisa amplia que iluminaba su rostro, se mantenía de pie junto a él, con los hombros casi rozándose y la cabeza sutilmente inclinada junto a la suya.
Ryan, hacía dos años y medio que no lo veía después de que, tanto él como Jon, hayan tenido la decisión de dejar la banda para seguir con lo suyo, alejándose hasta convertirse en completos desconocidos.
El pecho le pesó de repente, bajando la mirada mientras un nudo se formaba y le cerraba la garganta al sentir esa punzada silenciosa que el castaño le había dejado hace tiempo. Sus dedos temblaban ligeramente alrededor del borde de la imagen, sintiendo como sus ojos se cristalizaban, a nada de soltar sus lágrimas.
Lo extrañaba, más de lo que había querido admitir. De él, de todas las personas que han llegado a entrar a su vida, Ryan fue el único con el que alguna vez imaginó un futuro, es decir, formar una relación. Para él, bastaba con tenerlo cerca, caminar a su lado, hablar durante horas, contar anécdotas y escuchar aquella risa que sonaba como una hermosa melodía que podría escuchar siempre. Aún así, nunca tuvo el valor y coraje para decírselo.
Reprimió y guardo aquellos sentimientos una y otra vez, intentando convencerse de que era mejor dejarlos donde estaban, aferrándose a la idea de que así podría dejar de verlo de otra forma lo más que pudo hasta que llegó a doler por miedo. Miedo a perder la amistad que había formado con él desde los inicios de la banda, al rechazo y romper todo lo que ya tenían. Le daba temor que Ryan lo mirara de otra forma y lo despreciará. Pero, igual, la separación se lo termino arrebatando de todas formas, la posibilidad de haber logrado algo con él había quedado atrapada y desvaneciéndose con el paso de los días y meses, cosa que el tiempo jamás le permitiría recuperar.
Aún así, a veces se llegó a preguntar cómo habrían sido las cosas si hubiera tomado el valor e iniciativa para hablar y soltar sus sentimientos. Durante todo este tiempo, vivió con la duda de saber si Ryan alguna vez pudo sentir lo mismo era un dolor silencioso.
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A Year Too Late ; Ryden
FanfictionDos años fueron suficientes para aprender a vivir sin Ryan. O, al menos, para fingir que lo había conseguido, creyó que el tiempo sería suficiente pero... ¿Qué ocurre cuando la persona que intentas olvidar regresa justo cuando has aprendido a vivir...
