Es la historia de dos almas condenadas que intentaron descubrir si incluso el pecado más antiguo podía encontrar, alguna vez, la absolución.
Está es la historia del asesino de Carlisle.
Está es la historia de quién amaría a través del tiempo....por...
Mucho antes de que los bosques de Forks conocieran el silencio de los inmortales; mucho antes de que un médico de ojos dorados aprendiera a llamar familia a otros condenados como él; antes incluso de que el mundo olvidara el olor de las hogueras donde hombres y mujeres eran consumidos en nombre de un Dios misericordioso...
Hubo un castillo.
No figura en los mapas.
Las piedras que lo levantaron hace siglos descansan ahora bajo la tierra húmeda, cubiertas de hiedra y musgo. Los aldeanos dicen que las noches de invierno aún se escuchan voces entre aquellas ruinas. Otros aseguran que son únicamente el viento.
El viento siempre ha sabido guardar secretos.
Allí vivía un monstruo.
No el que narraban los sacerdotes desde el púlpito.
Ni el que los cazadores perseguían con cruces de plata y antorchas.
Era un monstruo mucho más antiguo.
Uno que había aprendido que la eternidad no concede sabiduría, sino tiempo suficiente para contemplar todas las culpas que uno es incapaz de reparar.
Durante siglos creyó que el odio era una llama que podía extinguirse alimentándola.
Descubrió demasiado tarde que el odio jamás consume a quien lo merece.
Devora a quien lo abraza.
Y cuando por fin el fuego se apagó...
Solo quedaban cenizas.
Una familia asesinada.
Un castillo vacío.
Y un muchacho moribundo, abandonado entre los árboles por el mismo padre que había jurado protegerlo.
Lo condenó movido por la venganza.
Terminó amándolo movido por el arrepentimiento.
Pero hay pecados que ni el tiempo, ni la sangre, ni la eternidad consiguen borrar.
Porque ¿cómo se pide perdón a un hombre al que primero le arrebataste a Dios, después a su familia y, por último, la muerte?
Quizá no exista respuesta.
Quizá el amor jamás fue una respuesta.
Tal vez solo fue el castigo más cruel que la eternidad pudo concederles.
Esta no es la historia del vampiro más compasivo que caminó sobre la tierra.
Ni la del monstruo que aprendió a amar demasiado tarde.
Es la historia de dos almas condenadas que intentaron descubrir si incluso el pecado más antiguo podía encontrar, alguna vez, la absolución.
Está la historia del asesino de Carlisle.
Está es la historia de quién amaría a través del tiempo....por toda la eternidad.
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original sin
Pecado original.
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Caleb Landry Jones Como Alaric.
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