El chico que arruinó mi día

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Valeria Torres:

El primer día de clases siempre era un desastre.

Pasillos llenos de estudiantes, profesores gritando horarios y personas intentando encontrar sus salones antes de llegar tarde.

Yo solo quería sobrevivir mi último año de preparatoria sin llamar la atención.

Eso era todo.

Pero el universo claramente tenía otros planes.

Corría por el pasillo con un café en una mano y mi horario en la otra cuando choqué contra alguien.

El vaso salió volando.

El café cayó completamente sobre la camisa blanca del desconocido.

Silencio.

Todo el mundo dejó de caminar.

-¿No puedes mirar por dónde vas?

-dijo una voz fría.

Levanté la vista.

Era alto, de cabello negro despeinado y ojos grises que parecían juzgar a cualquiera que respirara cerca de él.

Su camisa estaba empapada.

-Lo siento... fue un accidente.

Él soltó una risa sin humor.

-Claro. Siempre es un accidente.

Sentí cómo mis mejillas ardían.

-Si quieres, puedo pagar la limpieza.

-¿Crees que el dinero arregla todo?

Qué arrogante.

-Pues al menos estoy intentando ser amable.

-No pareces muy buena en eso.

Los estudiantes comenzaron a murmurar.

Perfecto.
 
Primer día y ya estaba haciendo el ridículo.

-¿Sabes qué? -respondí cruzándome de brazos.

Si tanto te molesta, aprende a fijarte por donde vas tú también.

Él arqueó una ceja.

-Interesante.

Sin decir una palabra más, pasó a mi lado empujando ligeramente mi hombro.

Respiré hondo.

Lo odiaba.

Y ni siquiera sabía su nombre.

-¿Te peleaste con Liam Carter?

Mi mejor amiga, Emma, casi escupió el jugo del almuerzo.

-¿Quién?

-¿Hablas en serio?

Negué con la cabeza.

-Es el capitán del equipo de baloncesto, el mejor estudiante y prácticamente el rey de la escuela.

Genial.

Había insultado al chico más popular.

-Dicen que rechaza a todas las chicas.

-No me interesa.

-Y que nadie se atreve a discutir con él.

Sonreí.

-Pues alguien tenía que empezar.

Emma suspiró.

-Estás perdida.

Más tarde entré al salón de Literatura.

Solo quedaba un asiento libre.

Justo al lado de Liam.

No.

Todo menos eso.

Me senté en silencio.

Él ni siquiera levantó la vista del libro que estaba leyendo.

El profesor entró sonriendo.

-Este semestre harán un proyecto en parejas.

Sentí un mal presentimiento.

-Las parejas ya fueron elegidas.

No.

Por favor.

-Liam Carter con...
El profesor revisó la lista.

-Valeria Torres.

Toda la clase comenzó a reír.

Yo cerré los ojos.

Era una pesadilla.

-No pienso trabajar con él -dije.
-Yo tampoco con ella -respondió Liam al mismo tiempo.

El profesor sonrió como si aquello fuera divertido.

-Entonces será una excelente oportunidad para aprender a colaborar.

Nos miramos.

Había una guerra silenciosa entre los dos.

Y apenas acababa de empezar.

Valeria:

Durante toda la semana apenas intercambiamos palabras.
Cuando era necesario hablar del proyecto, Liam respondía con frases cortas.

Cuando yo proponía una idea, él encontraba un defecto.

Era desesperante.

-Eres imposible.

-Tú hablas demasiado.

-Y tú eres un robot.

-Prefiero eso antes que ser un desastre.

Apreté los dientes.

Algún día iba a perder la paciencia.

El viernes, toda la escuela estaba reunida en la cancha para anunciar el festival anual.

Había competencias deportivas, concursos y un baile al final del mes.

El director explicó que el equipo ganador recibiría un viaje completamente pagado.

Emma estaba emocionada.

Yo solo quería volver a casa.

Hasta que escuché mi nombre.

-Valeria Torres será la representante del club de literatura.

¿Qué?

Y segundos después...

-Liam Carter representará al equipo deportivo.

El reto final consistía en formar parejas entre ambos clubes.

Otra vez.

Con él.
-Esto es una broma -murmuré.

Liam parecía pensar exactamente lo mismo.

Al terminar el evento, escuché unas voces detrás del gimnasio.

Era Liam.

Estaba hablando con sus amigos.

-¿Entonces qué harás?

Él sonrió.

-Solo necesito aguantar unas semanas.

-¿Y la chica nueva?

-No representa ningún problema.

Me quedé inmóvil.

¿Así hablaba de mí?

Respiré profundamente.

Perfecto.

Si él quería jugar...

Yo también sabía hacerlo.

Sin que él lo supiera, acababa de comenzar una batalla.

Y ninguno de los dos imaginaba que terminaría cambiando nuestras vidas para siempre.

Entre El Odio y El Destino Stories to obsess over. Discover now