—¿Por qué no funciona la máquina? —gritó el rey lleno de furia mientras partículas de su saliva se dispersaron por el aire húmedo de la mazmorra.
El hombre solo guardaba silencio mientras la sangre le escurría por el rostro, casi irreconocible a causa de los hematomas.
—Dime cómo la hago funcionar o te mataré —lo pensó por un momento y luego dijo—: Tal vez tu familia no sea tan resistente como tú. ¿Qué tal tu esposa? O tal vez... tu hijo, los hice llamar, ya los guardias deben estar por llegar.
No había terminado de hablar cuando regresaron los enviados.
—Señor... —Un poco de nerviosismo y tartamudeo se sentía en su voz.
—¿Qué pasó? ¿Dónde está su familia?
—Huyeron, mi señor, y todos los sabios con ellos.
Una sonrisa triunfal se dibujaba en el rostro del prisionero.
El rey solo hizo un gesto y dos guardias de la habitación se llevaron a los que habían dado la mala noticia; los guardias empezaron a rogar, anticipando sus trágicos destinos mientras los sacaban de la habitación.
—¡Maldito! —gritó el rey impotente—. Lo pagarás.
—No tienes honor, ni piedad, esa máquina nunca va a funcionar en tus manos, ya me aseguré de ello.
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El rayo de sol
RomanceUna princesa huye de un matrimonio sin amor y, tras ser mordida por una serpiente, para salvar su vida se ve obligada a vivir encubierta en la aldea de los enemigos de su pueblo. La gran incógnita es si ella tendrá el valor suficiente para confesar...
