Los primeros rayos del sol atravesaban las cortinas de la casa.
-¡No quiero! -gritó una pequeña voz.
Japón, de apenas seis años, cruzó los brazos mientras miraba con el ceño fruncido a Italia Fascista, quien sostenía un plato con el desayuno.
-Solo son verduras.
-¡No me gustan!
Antes de que pudiera seguir protestando, una voz tranquila se escuchó desde la puerta.
-Japón.
La niña giró de inmediato.
-¡Papá!
Corrió hacia el Imperio Japonés y se abrazó a una de sus piernas.
Italia Fascista soltó un pequeño suspiro y sonrió con resignación.
-Buenos días para ti también.
-Buenos días... señor Italia.
Aquellas dos palabras eran suficientes para recordarle que, pese a los años, la pequeña seguía negándose a llamarlo "papá".
Desde el sofá, un niño de ocho años cerró el libro que estaba leyendo.
-Hermana, si sigues haciendo berrinche, el desayuno se enfriará.
-¡Tú no mandas!
-Nunca dije que mandara.
El pequeño Italia volvió a abrir su libro como si nada hubiera pasado.
En ese momento, unos pequeños pasos resonaron por el pasillo.
-¡Pa... pá...!
Japaly apareció abrazando un peluche casi tan grande como él.
Italia Fascista lo levantó entre sus brazos.
-¡Buenos días, principito!
El pequeño soltó una risita mientras Imperio Japonés observaba la escena en silencio.
Por un instante, la casa quedó llena de calma.
Una familia imperfecta.
Una familia diferente.
Pero, al fin y al cabo...
Una familia.
El silencio no duró mucho.
-¡No quiero verduras! -volvió a protestar Japón, escondiéndose detrás del Imperio Japonés.
-Debes comerlas -respondió él con tranquilidad.
-¡Pero saben feas!
Italia Fascista dejó el plato sobre la mesa y se agachó hasta quedar a la altura de la pequeña.
-¿Y si hacemos un trato? Comes solo tres bocados y después puedes elegir el postre.
Japón lo miró fijamente durante unos segundos.
-...
-¿Qué dices?
-No.
-¿No?
-No haré tratos con usted, señor Italia.
Aquellas palabras hicieron que Italia desviara la mirada por un instante. Ya estaba acostumbrado, pero seguían doliendo.
Imperio Japonés notó el silencio.
-Japón.
La niña levantó la cabeza.
KAMU SEDANG MEMBACA
luce d'oriente
Fiksi Umumcountryhumans En un mundo donde las naciones tienen vida propia, el Imperio Japonés e Italia Fascista intentan formar una familia mientras enfrentan un futuro incierto. Entre risas, conflictos y mucho amor, descubrirán que un hogar se construye con...
