Capítulo 1

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​-¡Saliendo para San Juan! ¡San Juan, Cagua, La Encrucijada! -Pegué la carrera con cuidado de que no me llevara por el medio una camioneta.

​Subí rápido las escaleras y me senté en un asiento. Aún estaba algo vacía, esta camioneta iba a tardar en salir.

​Qué bien, y yo que voy tarde.

​Me acomodé lo mejor que pude con mi rolo e' bolso en las piernas, saqué mis audífonos y me los puse para poder ver Instagram sin molestar a nadie con la bulla.

​Veía las actualizaciones de la página oficial de Big Hit, de que ya estaba por terminar la gira Arirang y esas cosas. También vi publicaciones de influencers y así, hasta que vi esa publicación.
​Agust D había publicado una foto en su historia de su gatito,Tang ¡es tan tierno! Le di rápidamente al corazón y sonreí. Ojalá un día pueda conocer a ese gatito.

​El sonido de una llamada me alertó y me sacó de mi ensoñacion.

​Mari (Llamada entrante)

​Desconecté los audífonos y contesté:

-¿Aló?

​-¡¿Se puede saber dónde coño e' la madre estás tú metida?! -La voz de Mariángel me hizo rodar los ojos y sonreír.

​-Aún estoy en el terminal, la camioneta todavía no ha arrancado -dije esperando el regaño.

​-¿Cómo que todavía estás en el terminal? Dijimos que estaríamos a las siete en la universidad para tener chance de decorar todo y practicar.

​-Sí, lo sé -hablé mientras me acomodaba en mi asiento, ya que un señor mayor se sentó junto a mí-. Lo que pasa es que acuérdate de que los tequeños que vamos a dar en el compartir los hice yo.

​Di un brinco cuando el señor junto a mí puso una salsa baúl desde su teléfono a todo volumen. Ay, no. Volteé la cara a la ventana tratando de escuchar mejor a Mariángel.

​-Cuando iba a cocinar los tequeños esta mañana, justo se fue la luz, y yo los iba a hacer en la cocina eléctrica. Así que tuve que ir a casa de mi abuela a cocinarlos allá, que ella sí tiene gas.

​-Ay no, chama, de pana que qué peo con esa luz. A mí me la quitaron toda la noche y no me pude planchar el pelo, parezco cuca de loca.

​Yo me reí mientras veía a la camioneta avanzar.

​-Mira, ya te voy a colgar, que esta camioneta tiene la música fuerte y no escucho un coño. Nos vemos en la uni.

​-Dale, pero apúrate -rodé los ojos.

​-Sí, Mariángel, ya le digo al chófer que se apure. ¿Te pica ese culo?

​-Muévelo -fue lo último que escuché antes de que colgara.

​Suspiré y traté de relajarme, aunque el bullicio de una señora peleando con el colector porque no le quería pagar el pasaje completo y la salsa baúl de fondo no ayudaban.

​-Dios, sácame de Venezuela.

...

​-Todavía no puedo creer que Maite le dijera becerra a la profesora -comentó Karelis mientras comía los tequeños que quedaron.

​-Mrc, es que si ella fue la que se equivocó e expuso el tema que no era, ¿cómo te vas a arrechar por sacar 05?

​Estábamos Alessandra, Mariángel, Karelis y yo acostadas en una banca de la universidad. Aquí había varias mini plazas y esta era como nuestra favorita, ya que casi nunca había personas por aquí y había un gran árbol de mango que nos daba sombra y mangos.

Amor, Arepas Y Agust DPovești de care să fii obsedat. Descoperă acum