Capítulo 1

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Lo único que podía ver era la oscuridad, una oscuridad intensa y más profunda que la noche misma.

- Disculpe...

Pero ya estaba acostumbrado a ella, desde que tengo memoria esta siempre a estado junto a mí.

- ¿Sr esta bien?

Aunque... no solo a sido la oscuridad, también e visto la luz, una luz que probiene de mi...

-Sr despierte.

En cuanto abrí los ojos una intensa luz lleno mis retinas cegandome de inmediato lo que me hizo soltar un gruñido

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En cuanto abrí los ojos una intensa luz lleno mis retinas cegandome de inmediato lo que me hizo soltar un gruñido.

- ¿Sr encuentra bien Sr?

A mi lado se encontraba un policía el cual parecía mostrar una sonrisa de alivio, lo que me da a entender que creía que estaba muerto. - ¿Qué hora es? - Fue lo primero que pregunté mientras me frotaba la cara esperando alivianar el dolor punsante de mis ojos.

- Me alegra ver que esta bien. - Dijo soltando un suspiro largo. - Pero aún así, Sr no puede quedarse dormidos en medio del parque.

Ya va, en ves de responder mi pregunta comenzó a cermonearme por lo que decidí ignorarlo y ver por mi propia cuenta, dado a que no quería ver el sol (por ahora) me fije en la sombra del policía la cual estaba casi desaparecida lo que me indicaba que era cercas de medio día.

Mientras intentaba recordar u día lugar barato en donde podría comer, el policía seguía hablando y hablando y no le preste atención hasta que... - Además de que tiene un aroma muy fuerte a alcohol y sobretodo... - Apuntó con su dedo a mi regaso. - No puede cargar una katana así tan a la ligera en un lugar público como éste. - Efectivamente en mi regaso y sujetada con mi mano izquierda se encontraba Shiro una katana completamente blanca desde la empuñadura, la vaina y la hoja la cual a veces era difícil de ver ya que esta podía cegarte con su intenso color.

- ¿Además para que quiere una katana?

- Es para protegerme.

Respondi a su pregunta al tiempo que me ponía de pie con algo de dificultad ya que era verdad, anoche estuve bebiendo y parecía que la resaca y el mareo seguían presentes. - Fue un placer Sr policía, pero tengo que... tengo que... - Si seguía mareado a tal punto que termine vomitando enfrente del policía quien no parecía esperar eso. - Lo siento. - Tras vomitar y limpiarme un poco la boca, para después darme media vuelta y marcharme, pero el policía no parecía muy feliz por lo ocurrido que no me permitió marcharme ya que me sujeto del brazo izquierdo lo que me hizo girar y debido al mareo y al dolor de cabeza perdí el equilibrio y terminé callendo al suelo donde me golpe la cabeza y perdí el conocimiento.























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