El dolor fue lo primero que experimentó al despertar.
Parpadeando varias veces con desconcierto, bajó la mirada. lo que vio lo dejó sin palabras. Estaba cubierto de vendas desde los pies hasta el cuello. ¿Qué le había pasado? Mientras intentaba descifrar su estado, el sonido de una puerta abriéndose desvió por completo su atención.
Una joven entró a la habitación. Tenía un extraño bastón rojo sujeto a la espalda, y un cabello bastante peculiar que desafiaba a la gravedad. Al notar que él la miraba, ella se detuvo en seco. El silencio se apoderó del lugar. ambos se quedaron mirando fijamente, analizándose mutuamente, sin saber qué decir. Él, por instinto, intentó tensar los músculos para defenderse, pero un violento pinchazo de dolor en el pecho lo obligó a desistir.
"Eh... ¿hola?" La chica fue la primera en romper el hielo, esbozando una sonrisa para aliviar la tensión.
Él respondió de la misma manera, sin embargo, fue con un saludo casi inaudible. No recordaba nada, pero su tono de voz arrastrado y precavido dejó en evidencia una desconfianza absoluta.
Ella permaneció en su lugar, observándolo con una mezcla de curiosidad y cautela.
"Si no te molesta, ¿podrías decirme cómo te llamas? Y de paso... ¿por qué te encontré tan lastimado dentro de una especie de esfera metálica llena de cables que chisporroteaban?".
Sin entender a qué se refería, él simplemente negó con la cabeza. ¿Cómo se supónía que sabría eso? Lo único que existía en su mente era el vacío absoluto, previo a despertar en esa cama. Había perdido sus recuerdos. En ese instante, era un completo desconocido tanto para ella como para sí mismo.
La chica levantó una ceja al recibir la negativa, pero comprendiendo la situación, decidió cambiar de estrategia.
"Viendo que aparentemente no recuerdas nada, sería en vano seguir preguntándote", dijo, relajando un poco la postura.
"Entonces comienzo yo. Mi nombre es Son Goki, y el lugar donde te encuentras son las Montañas Paoz. Hace dos semanas te encontré, y te traje a mi casa para evitar que murieras. Por un momento pensé que no lo lograrías, realmente, parecias más un cadáver que alguien vivo".
Las palabras de la chica resonaron en el silencioso cuarto.
Él intentó procesar la información. ¿Dos semanas inconsciente? Eso explicaba el entumecimiento de sus músculos y el terrible dolor que recorría su columna.
Sin embargo, antes de que pudiera articular una palabra, un sonido sumamente ruidoso y violento rompió la seriedad del momento.
¡Cruuuuurg!
Era su estómago. Un rugido tan potente que pareció hacer temblar las delgadas paredes de la cabaña. Su rostro, por primera vez, mostró un destello de vergüenza, mientras que Goki, tras un segundo de sorpresa, soltó una carcajada limpia y ruidosa.
"Vaya, parece que el muerto ha revivido con hambre", dijo Goki, frotándose la nuca con gracia.
"Espera aquí, preparé un estofado de pescado gigante por si despertabas. No te muevas demasiado, o tus heridas podrían abrirse". La chica dio media vuelta y salió de la habitación con paso alegre.
Al quedarse solo, él exhaló un suspiro pesado. Aprovechando el momento, intentó mover sus piernas. Estaban rígidas, pero respondían. Fue en ese instante, al remover un poco las sábanas para revisar sus piernas vendadas, cuando algo extraño llamó su atención.
Un apéndice peludo y de color marrón se agitaba nerviosamente cerca de sus pies.
Con el corazón acelerado, lo estiró. Sintió un tirón directo en la base de su columna. Era una cola. Una cola idéntica a la de un animal salvaje, pero que formaba parte de su propio cuerpo. La confusión en su mente se multiplicó por mil. ¿Qué clase de criatura era? Pensó para si mismo, mientras Regresaba con dificultad las sábanas a su lugar.
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"Goku x Goki" (Destinos Entrelazados)
FanfictionCaído de las estrellas, un guerrero Saiyajin pierde sus recuerdos. Herido y confundido, no entiende nada cuando despierta, pero de una cosa si estaba seguro: no era de ese planeta.
