El veredicto del doctor no fue una simple palabra; fue el filo de una guillotina cayendo sobre el cuento de su infancia.
-Deberías rendirte, niño. No va a pasar.
Izuku Midoriya, de apenas cuatro años, miró la radiografía de su propio pie izquierdo. Dos articulaciones en el dedo pequeño. Un rasgo evolutivo obsoleto. Un registro biológico de que el universo lo había dejado atras mientras el resto de la humanidad avanzaba hasta el mañana. En ese momento, el brillo en sus ojos verdes no se apagó, pero mutó. El dolor inicial, agudo y sofocante, se asentó en el fondo de su pecho como un carbono bienvenido.
Al día siguiente, en el jardín de niños, el secreto se esparció con la velocidad de un incendio forestal.
-¿Sin peculiaridad? ¿De verdad, Deku? -La risa de Katsuki Bakugo resonó en el patio, afilada y cargada de un desprecio recién descubrimiento. Las piedras explosiones en sus palmas chisporroteaban, coronandolo como el rey indiscutible de su piedra mundo-. ¡Eres un inútil! ¡Ni siquera sirves para ser un extra! ¡Eres un estorbo en mi camino!
Los demás niños se sumaron a las burlas, mirándolo como si fuera una criatura de alcantarilla, un eslabón perdido que contaminaba su perfecta realidad. Izuku no lloró. No se encogió. Observó las caras de sus amigos, los mismos que el día anterior le pedían comparar sus juguetes, y comprendió una verdad fundamental que la sociedad se esforzaba por ocultar: la línea entre un héroe y un villano no la definición la justicia, sino el poder.
Ese día, las cadenas de la suma y la timidez se rompieron antes de llegar a formarse.
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Había pasado un tiempo, Bakugo Katsuki se había convertido en el principal acosador de Midoriya Izuku, pero el no se había dejado intimidar, el acoso, las burlas, la indiferencia de todos a su alrededor lo ah sóportado, le ah hecho ser mas agresivo, mas hostil con aquellos que quieren intimidarlo, con aquellos que queren derribar sus sueños, y eso le da problemas los maestros, el director lo sanciona, información, manchas permanentes en su registro académico, manipulación de calificaciones, todo por defensa...pero Inko Midoriya no se queda callada.
Inko Midoriya, es una exitosa abogada en un buffe de abogados que se especializa en exigir a héroes corruptos, héroes que desviaban fondos, héroes que están coludidos con villanos y la yakuza, el buffe apoya a personas afectadas por los héroes y Inko Midoriya se habia forjado una reputación temible, había sepultado al menos 25 carreras de héroes ya estables y había acabado con 15 héroes que apenas empezaban.
Inko sabia que la escuela manipulaba los registros de su hijo, solo a el, solo afectaban a el y Inko no se quedó en silencio, así que decidio actuar, cobrar favoritos, solo para hacer caer una escuela.
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-Bien deku, hoy tuve un mal día...así que serás mi saco de boxeo- Dijo bakugo mientras pequeñas explosiones se forman en las palmas de sus manos, Izuku o deku sonrio.
-oh kacchan~- ronroneo Izuku mientras sacaba una botella de agua fría, la indiferencia de Izuku hacia Katsuki...lo hizo enojar, Bakugo se abalanzo con las explosiones crepitando en sus manos pero, Izuku fue rápido abrió la botella arrogo el agua fría a las palmas de Bakugo y las explosiones se apagaron al instante, el frio del agua hizo a Bakugo estremecerse, luego Bakugo sintió un puño estrellarse en el punto de su nariz, cayo al suelo gimiendo la sangre escurrió de su nariz.
