La luz pálida de la mañana comenzó a colarse entre las copas de los grandes árboles, disipando un poco la neblina, pero dejando intacto el frío helado de la montaña.
Jungkook se había levantado mucho antes de que el sol saliera. Al ver a Jimin profundamente dormido, lo acomodó con delicadeza en el suelo, asegurándose de dejarlo bien arropado con su chaqueta. Desesperado por encontrar una salida, Jungkook comenzó a caminar y a caminar por los alrededores, intentando orientarse, pero la densidad del bosque era total; no dio con ningún camino. Al darse cuenta de que estaban completamente atrapados por el momento, cambió los planes. Su bebé despertaría pronto y necesitaba comer.
Después de buscar por un rato, sus ojos dieron con unos árboles de manzana silvestres. Las frutas estaban altas, así que, sin pensarlo, intentó subirse al tronco húmedo. Resbaló un par de veces, pero su terquedad pudo más. En el último intento, logró subir lo suficiente y tumbó varias manzanas, pero al bajar, el pie se le soltó y cayó duramente contra el suelo. Una rama rota y filosa le alcanzó el costado, causandole una pequeña herida en la costilla que comenzó a sangrar de inmediato. Jungkook soltó un quejido de dolor, apretándose el costado, pero no le importó. Ignorando el ardor, se quitó el poloche, acomodó todas las manzanas dentro como si fuera un saco y comenzó a caminar de regreso, sonriendo levemente, feliz porque llevaba alimento para Jimin.
Mientras tanto, bajo el árbol viejo, Jimin comenzó a remover de entre los sueños. Al abrir los ojos y estirar la mano buscando el calor de su cuerpo, solo encontró el vacío. Se incorporó de golpe, mirando a todas partes. El bosque estaba en un silencio absoluto.
-¿Jungkook? -llamó con la voz ronca, pero nadie respondió.
El pánico se le instaló en el pecho de inmediato. Los nervios lo traicionaron, haciéndolo respirar de forma errática. Pensó lo peor: pensó que Jungkook se había arrepentido de haberlo perdonado, que se había cansado de sus reclamos, dejándolo tirado en medio de la nada. Las lágrimas inundaron sus ojos y comenzó a gritar, desesperado.
-¡¡JUNGKOOK!! ¡¿DÓNDE ESTÁS?! ¡¡JUNGKOOK, POR FAVOR!! -su voz se quebraba en un llanto incontrolable.
A lo lejos, Jungkook escuchó los gritos llenos de terror de su bebé. Se asustó muchísimo y apretó el paso, corriendo a pesar del dolor en la costilla hasta que llegó al claro. Al ver a Jimin hecho un mar de lágrimas, se le partió el alma.
-¡Bebé! ¿Qué pasa? ¿Por qué estás llorando? ¿te lastimaste? -preguntó Jungkook alarmado, dejando caer el poloche con las manzanas al suelo.
Jimin, al verlo aparecer, ni siquiera lo dejó terminar. Se lanzó encima de él con una fuerza ciega, colgándose de su cuello mientras rompía a llorar con el rostro escondido en su hombro.
-¡Pensé que me habías dejado solo! -gimió Jimin entre sollozos, aferrándose a su espalda-. ¡Tenía mucho miedo, Jungkook! ¡Tengo miedo, quiero irme a casa, por favor llévame a casa!
Jungkook lo abrazó con fuerza, acariciándole el cabello, sintiendo una culpa tremenda por haberlo asustado.
-Escúchame, mi amor, lo intenté... -le confesó con la voz baja y dolida-. Me levanté temprano y busqué la salida por todas partes, pero no di con ella. No sé por dónde regresar, bebé....por ahora no.
Al escuchar eso, Jimin se aferró aún más a él, llorando con desesperación al verse atrapados. Jungkook lo apartó un poquito, mirándolo con ternura para calmarlo.
-No pasa nada, tranquilo. Mira, encontré manzanas -le dijo, señalando el suelo-. Deberías de comer un poco de manzana, necesitas fuerzas.
Jimin se alejó un par de centímetros para limpiar sus lágrimas, pero en ese momento, al bajar la mirada, se dio cuenta de que Jungkook estaba sin poloche y que de su costilla corría un hilo de sangre viva. En ese instante el corazón se le detuvo.
-¡Estás herido! -exclamó, asustándose de nuevo. Se acercó de inmediato, intentando tocar la zona con manos temblorosas para evaluar el daño-. Jungkook, esto está sangrando... ¡Dios mío, tenemos que encontrar agua porque si no se va a infectar!
Al moverlo, Jimin le tomó las manos y también vio las raspaduras del día anterior y la rodilla golpeada. La culpa lo golpeó como un balde de agua fría. Sus ojos se volvieron a llenar de lágrimas.
-Es mi culpa... todo esto es mi culpa -comenzó a decir Jimin, cubriéndose la boca-. Si yo no hubiera hecho nada de lo que hice... si no me hubiera ido corriendo como un tonto por el bosque, a ti no te estaría pasando nada de esto. Estás herido por mi culpa.
-No, no, mírame -le interrumpió Jungkook firmemente, tomándole el rostro con sus manos raspadas para obligarlo a mirarlo a los ojos-. No te culpes, esto no fue tu culpa para nada. Yo me caí por torpe, pero estoy bien bebe, no pasa nada. Por favor, come algo, insisto en que debes comer.
-¡Que no! No voy a comer nada mientras estás así -sentenció Jimin, apartando las manzanas con cuidado. La preocupación por Jungkook había vencido a su miedo-. Quédate aquí, voy a buscar agua para limpiarte eso.
Sin dejar que Jungkook lo detuviera, Jimin salió en busca de agua. Comenzó a caminar con cuidado entre la maleza, aguzando el oído, hasta que el dulce sonido de una corriente corriente llegó a sus oídos. Al avanzar unos metros más, encontró un hermoso arroyo de agua clara y limpia. Su rostro se iluminó de pura felicidad. Regresó rápido por Jungkook y, sosteniéndolo con cuidado para que no hiciera esfuerzo en la costilla, lo acercó hasta allí para empezar a curarlo.
Mientras tanto, en la cabaña, el ambiente era una completa pesadilla. La angustia se respiraba en el aire. Ya no solo faltaba Jimin; ahora Jungkook tampoco había regresado en toda la noche.
Los padres de Jimin estaban completamente destruidos, hablando entre sí con desesperación mientras la tía Sujing y los primos intentaban mantener la calma sin éxito. Todos estaban sumamente preocupados por los dos.
-No podemos seguir así, ya amaneció y no sabemos nada de ellos -dijo la madre de Jimin, con los ojos hinchados de tanto llorar-. Tenemos que hacer algo más.
-Nosotros seguiremos buscando en el auto -propuso el señor Park, tomando las llaves con las manos temblorosas-.mi esposa y yo recorreremos las calles principales y las entradas de la carretera, a ver si salieron por algún lado.
-Y nosotros nos dividiremos por los alrededores del bosque de nuevo -añadió Eros, frustrado.
Daren, que observaba la escena cruzado de brazos desde la esquina, soltó un suspiro calculador.
-Cálmate, Eros. Correr a ciegas otra vez no va a solucionar nada -dijo Daren con voz fría y analítica-. El bosque es enorme. Si te pierdes tú también, solo harás el problema más grande para los tíos. Hay que pensar antes de actuar.
-¡A mí me vale mierda pensar, Daren! ¡Es Jimin y ahora nuestro tio Jungkook los que están allá afuera! -le gritó Eros, encarándolo -. ¡¿Cómo me pides que me calme?!
La tía Sujing interrumpió la pelea, sacando su teléfono con manos temblorosas.
-¡Basta los dos! Voy a llamar al 911 ahora mismo. Esto ya pasó de ser un susto, es una emergencia.
-No, no, no. Espera -intervino Castiel, interponiéndose entre su madre y el teléfono-. No pierdas el tiempo, mamá. No han pasado ni 24 horas desde que se largaron.
-¿De qué hablas, Castiel? No entiendo esto es urgente -le reclamó la madre de Jimin, desesperada.
-Hablo de la realidad, tía -respondió Castiel, encogiéndose de hombros con total frialdad-. La policía no va a mover un solo dedo ni va a mandar patrullas hasta que se cumpla el protocolo de las 24 horas. Para ellos, solo son dos chicos que quisieron pasar la noche fuera. Así que llamar ahora no servirá de absolutamente nada.
-¿Eres un idiota o qué?!Como te atreves a decir que solo se fueron a pasar la noche fuera! -exclamó Eros.
Las palabras de Castiel cayeron como un balde de agua helada, dejando la sala en un silencio lleno de impotencia y angustia mientras el reloj seguía corriendo.
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La Pequeña Obsesión De mi TÍ. Jeon
Fanfiction[NO SON FAMILIA DE SANGRE] Park Jimin es el alma de su escuela. Es un estudiante brillante, tierno y querido por todos; tanto chicos como chicas se le confiesan a diario, pero él siempre se niega con una sonrisa, pues su corazón no está interesado e...
