Kanezaka - 20:38 p.m.
"Llevo ya unos meses como infiltrado entre los Yokai. Mi único trabajo es brindar información a los altos mandos y cuando llegue el momento... hacer lo que tenga que hacer."
Mizuki observó el pequeño amuleto que descansaba sobre su escritorio. Sus dedos lo apretaron con fuerza.
"Los Hashimoto perdonaron la deuda de papá y les pagué con mi lealtad, tengo que hacer este trabajo... pero, por primera vez en mucho tiempo, me siento en calma."
Su mirada se desvió hacia la ventana. Desde ahí podía escuchar las voces lejanas del vecindario.
"Los Yokai no son como me los pintó el clan."
Recordó a Sakura ayudando a unos niños la semana pasada. A Nobuto reparando puestos dañados después de una pelea. A Ryōta acompañando ancianos de regreso a casa durante las noches.
"El vecindario se volvió más seguro. La gente está más tranquila..."
Y luego estaba Kiriko.
Desde que llegó, ella lo había ayudado sin pedir nada a cambio. Siempre alegre y preocupándose por él.
Sakura incluso le había dicho una vez:
"No la veía tan tranquila desde hace tiempo."
Mizuki soltó un suspiro pesado.
"¿Estoy haciendo lo correcto?"
Bajó la mirada.
"¿Debería abandonar a los Hashimoto? ¿La maldición desaparecerá si me quedo aquí... o empeorará?"
Sus pensamientos fueron interrumpidos por un fuerte grito desde la planta baja.
-¡¡¡Mizuki!!!
El peliblanco dio un pequeño salto en su asiento antes de escuchar pasos subir rápidamente las escaleras.
La puerta se abrió de golpe. - ¡Finalmente te encontré!
-Oh, hola Kiriko... ¿qué ocurre?
La joven peliverde lo observó con atención.
-Te estuve buscando por todos lados. ¿Todo bien? Te ves pálido.
-S-sí, todo bien. Solo me levanté muy rápido del asiento, jaja...
Kiriko entrecerró los ojos con desconfianza. -Mmm... ¿okay? Bueno, cambiando de tema... ¿estás listo para esta noche?
-¿Esta noche? ¿Qué vamos a hacer contra los Hashimoto hoy?
-Nada. No tenemos información sobre operaciones esta noche, así que decidimos tomarnos el día libre. Los demás ya están listos, ¿vienes?
Mizuki apartó la mirada. -Oh... lo siento, Kiri. No tengo dinero y además tengo cosas que hacer aquí.
Al menos la parte del dinero era cierta. Había gastado casi todo en amuletos de la suerte y objetos supuestamente benditos.
Kiriko soltó un pequeño suspiro. -¿Otra vez malgastaste tu dinero, cierto? Mira, no importa. Yo te invito y mañana te ayudo con tus pendientes, ¿okay?
Mizuki la miró sorprendido.
Pensó que con esa excusa ella simplemente se rendiría... pero parecía todo lo contrario.
Realmente quería que fuera.
-Heh... de verdad quieres que vaya, ¿cierto? -respondió con tono burlón.
Kiriko cruzó los brazos. -Claro. Los demás quieren conocerte más... y yo también, tonto. Las misiones no ayudan mucho, así que pensé que sería bueno salir un rato.
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Bajo de La Piel
FanfictionMizuki, miembro de los Hashimoto, lleva infiltrado un tiempo dentro del grupo de los Yokai y aunque parecía una misión sencilla, empieza a dudar de lo que esta haciendo gracias a la convivencia con los miembros del equipo, en especial con Kiriko. D...
