El timbre del almuerzo acababa de sonar.
Los pasillos se llenaron de conversaciones, mochilas golpeando contra los casilleros y estudiantes que discutían a dónde ir antes de que terminara el descanso.
En el patio, algunos ocupaban las mesas bajo la sombra de los árboles. Otros hacían fila frente a la cafetería.
Y, como casi todos los días...
Haru estaba en medio de las risas de sus amigos.
-¡Te juro que copiaste mi tarea!
-¿Copiar? Lo llamo inspiración.
-Eso sigue siendo copiar.
Las carcajadas estallaron otra vez.
Haru negó con la cabeza mientras recibía un pequeño cartón de jugo de la cafetería.
-Gracias.
-¿Otra vez de durazno? -preguntó una chica.
-Es el mejor.
-Tienes gustos de abuelo.
-Y aún así me hablan todos los días.
Las burlas continuaron mientras el grupo comenzaba a caminar por el patio.
A unos metros...
El gimnasio explotaba en gritos.
-¡¡¡NOAH!!!
-¡¡¡BUENA!!!
-¡¡¡LO HICIMOS!!!
El silbato marcó el final del partido.
Los jugadores del equipo de básquet levantaron a Noah en hombros entre risas y empujones.
-¡Bajen, idiotas!
-¡Hoy invitas tú!
-¡El capitán paga!
-¡Ni sueñen!
Noah soltó una carcajada mientras lograba bajar de los hombros de sus compañeros.
Apenas tocó el suelo...
Miró alrededor.
Frunció el ceño.
-...¿Y Haru?
-¿Qué?
-¿Lo vieron?
-Debe estar almorzando.
Noah ni siquiera respondió.
Se dio media vuelta.
Y salió corriendo.
-¡EH!
-¡¿A DÓNDE VAS?!
-¡¡¡NOAH!!!
Las voces quedaron atrás.
...
Cruzó el gimnasio.
El pasillo principal.
La biblioteca.
El patio.
Esquivó estudiantes.
Saltó un banco.
Un profesor alcanzó a decir:
-¡No corras por los pasi...!
Demasiado tarde.
Noah ya estaba al otro extremo del edificio.
Entonces lo vio.
Cabello castaño claro.
Uniforme impecable.
Un jugo de durazno en la mano.
Rodeado de amigos.
No pudo evitar sonreír.
Tomó aire.
Y gritó con todas sus fuerzas:
-¡¡¡HARUUUU!!!
Todo el patio giró la cabeza.
Haru también.
Apenas tuvo tiempo de levantar la vista.
-¿Eh...?
Un segundo después...
Noah prácticamente se le lanzó encima.
Haru dio dos pasos hacia atrás para mantener el equilibrio.
Por un milagro, el jugo no cayó al suelo.
-¡NOAH!
-¡¡GANAMOS!!
Noah seguía abrazado a él como si aquello explicara absolutamente todo.
Respiraba agitado.
Tenía el uniforme de básquet arrugado.
El cabello completamente despeinado.
Y una sonrisa tan enorme que parecía imposible que le cupiera en la cara.
Haru soltó una risa.
Con una naturalidad que solo daba una amistad de años...
Le acomodó el flequillo con la mano.
-Ya me di cuenta de que ganaron.
-¡Te busqué por todos lados!
-Solo fui por un jugo.
Noah infló las mejillas.
-Pues no estabas donde siempre.
Le dio un pequeño golpe en el hombro.
-Me hiciste caminar un montón.
-¿Caminar?
Haru alzó una ceja.
-Vienes sin aire.
-Detalles.
Los amigos de Haru observaban la escena en completo silencio.
Una de las chicas sonrió con esa expresión de "otra vez ellos...".
Uno de los chicos se rascó la nuca.
-...
-En serio...
-¿No son novios?
Otra chica le dio un codazo.
-¡Shhh!
-¿Qué? ¡Solo digo!
Noah y Haru...
Ni siquiera parecían haberlos escuchado.
Para ellos...
Aquello era completamente normal.
Haru soltó una pequeña risa antes de apoyar ambas manos en los hombros de Noah.
-Ya, bájate.
-Cinco segundos más.
-No.
Con un pequeño empujón terminó dejándolo nuevamente sobre el suelo.
Apenas Noah recuperó el equilibrio, Haru frunció la nariz.
-Qué asco...
Noah parpadeó.
-¿Qué?
-Hueles horrible.
Noah abrió la boca, completamente ofendido.
-¡Acabo de jugar un partido!
-Precisamente.
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Sonder
RomanceSi alguien me hubiera dicho ese día que iba a perder a mi mejor amigo... me habría reído. Haru y Noah han sido inseparables desde la infancia. Entre partidos de básquet, tardes de estudio y bromas que todos confunden con coqueteos, comparten una ami...
