Hay castillos que no protegen. Hay castillos que solo encierran.
Siempre supe que me convertiría en un monstruo. Desde niño, supe que al cumplir veinticinco años mi cuerpo moriría y renacería en algo que no era humano. Todos en mi familia lo sabían. Una maldición nos perseguía desde hacía siglos, lanzada por una mujer a la que mis antepasados condenaron injustamente. La misma mujer que murió ardiendo mientras pronunciaba las palabras que nos atarían a la oscuridad para siempre.
Cuando llegó el momento, me encerré voluntariamente en la cripta del castillo. Era lo correcto. Lo único que podía hacer para proteger a los demás de lo que estaba a punto de convertirme.
Pero algo salió mal.
El sello que debía mantenerme prisionero apareció roto. Desde fuera. Algo llevaba siglos arañando la piedra para que yo saliera. Y ahora estoy aquí, con una sed que no se calma con agua, con recuerdos que no me pertenecen y con la certeza de que no estoy solo en este castillo en ruinas.
Hay voces en la niebla. Sombras que me observan. Almas que no han olvidado lo que les hicieron.
Y en el pueblo, al pie de la colina, alguien espera sin saberlo. Alguien cuya sangre está atada a la mía por un hilo de fuego y venganza.
No sé si busco redención o solo respuestas. No sé si merezco ser perdonado.
Pero voy a descubrirlo.
Aunque la verdad me devore en el intento.
Porque hay pecados que se heredan.
Y hay monstruos que nacen de la culpa ajena.
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MIST AND THIRST
Teen FictionHay castillos que no protegen. Hay castillos que solo encierran.
