-Juro que si escucho el contestador una vez más, voy a estampar el celular contra la pared -mascullé, sosteniendo el celular contra mi oreja mientras miraba las tres maletas acumuladas a mis pies en el pasillo de la residencia.
"Hola, soy Josh. Deja tu mensaje después del tono o búscame en el garaje ensayando con la banda...".
Bip.
Colgué de golpe. Josh llevaba tres horas metido en su estudio de grabación casero y ni se había enterado de que la administración del campus me había retenido la llave de mi habitación porque mi pago mensual había expirado. ¿Pedirle dinero a mi papá? Primero muerta antes de darle el gusto de controlarme. ¿Pedirle ayuda a mi novio músico? Bueno, el señor estaba demasiado ocupado intentando ser el próximo rockstar como para recordar que su novia se había quedado literalmente en la calle.
Para mi buena suerte, mi hermano mayor no era un artista distraído. Era Garrett Graham.
-Te dije que ese tipo era un imbecil -soltó la voz de Garrett a mi espalda, haciéndome saltar. Había llegado al edificio de la residencia en tiempo récord, con las llaves de su auto en la mano y una expresión de pocos amigos. -Y te dije hace meses que me dejaras ayudarte con los gastos de la universidad, Taylor. No tienes que hacer todo sola.
-Puedo resolver mis problemas, Garrett -protesté, aunque la verdad es que se me caía la cara de la vergüenza.
-Sí, claro, por eso vas a cargar tres maletas tú sola hasta un motel de mala muerte -bufó él, agarrando dos de mis bolsos de un solo tirón. -Muévete. Te vas a quedar en la casa con nosotros hasta que consigas el dinero para arrendar un departamento propio. Fin de la discusión.
Quise quejarme, de verdad que sí, pero el cansancio me ganó. Veinte minutos después, el auto de Garrett se estacionaba frente a la enorme casa de Briar. Sabía perfectamente lo que me esperaba adentro: los compañeros de equipo de mi hermano, los reyes del hockey del campus. Chicos enormes, ruidosos y con las hormonas alborotadas.
Cuando Garrett abrió la puerta principal, el caos nos recibió de golpe. Logan y Tucker estaban gritándole a la pantalla del televisor en medio de una partida intensa de Xbox, rodeados de cajas de pizza vacías. Al vernos entrar con las maletas, ni siquiera se sorprendieron; nos conocíamos de sobra desde que Garrett se había mudado con ellos, y yo ya era una sospechosa común en esa casa.
-Muchachos, tay se queda con nosotros un tiempo hasta que resuelva el tema de su cuarto en el campus -anunció Garrett, dejando mis bolsos en el recibidor-. Reglas básicas: no me la molesten y ni se les ocurra intentar nada, lo mismo de siempre.
Logan parpadeó, soltó el control y me dedicó una sonrisa enorme.
-¡Tay! Ven acá -dijo, poniéndose de pie para darme un abrazo rápido antes de mirar a Garrett-. Y relájate, que ya la conocemos. Tu cuarto está lista, Tay. Tucker ya subió a dejar tus sábanas limpias.
Tucker bajó las escaleras en ese momento, me guiñó un ojo y me dio una palmada suave en el hombro.
-La habitación del fondo es tuya. Tiene el mejor wifi de la casa, cortesía mía.
Me cruzé de brazos, soltando un suspiro de alivio de verdad. Era flojo tener que dejar el campus, pero estar con ellos se sentía como estar en casa. Fue en ese momento cuando noté un movimiento en la barra de la cocina. Dean Di Laurentis estaba apoyado contra el mesón, sosteniendo una taza de café con esa elegancia descarada que me daba ganas de pegarle y abrazarlo al mismo tiempo.
Su famosa fachada de playboy insaciable estaba intacta. Me recorrió con la mirada de arriba abajo, deteniéndose un segundo en el teléfono que yo todavía apretaba con frustración en la mano derecha, y luego me miró a los ojos con una sonrisa de medio lado, increíblemente inteligente. Como si supiera exactamente que mi mudanza de emergencia tenía que ver con el idiota de mi novio.
Dean caminó hacia mí con esa seguridad descarada que me daba ganas de bajárselas de un golpe y abrazarlo al mismo tiempo. Se detuvo justo frente a mí, mirándome de arriba abajo con una sonrisa de medio lado que me conocía de memoria.
-Miren lo que trajo el viento -soltó Dean, arrastrando las palabras con tono burlón-. La princesita Graham fue sacada de su cuarto ¿Qué pasó, Taylor? ¿Tu noviecito el rockstar se olvidó de pagar la cuenta por estar ocupado componiendo otra canción aburrida de tres acordes?
Le clavé una mirada asesina, aunque por dentro sentí ese maldito vuelco en el estómago que siempre me provocaba. Con Dean no había filtros, nos conocíamos desde que Garrett me integró al grupo y nuestra relación se basaba en hacernos la vida imposible.
-Cállate la boca, Di Laurentis, antes de que te la cierre yo de un golpe -le respondí con mi mejor tono sarcástico, cruzándome de brazos-. Y josh tiene más talento en el dedo meñique que tú patinando sobre el hielo.
-Uhh, qué ruda -se rió él, dándome un toque suave en la punta de la nariz con el dedo, sabiendo perfectamente que eso me reventaba-. Sabes que me encanta cuando te pones defensiva. Pero en serio... bienvenida a tu nuevo infierno.
Antes de que pudiera procesar la cercanía, Dean se agachó rápido, me robó mi celular y salió corriendo hacia la cocina.
-¡DEAN, DEVUÉLVEMELO! -le grité, perdiendo toda la compostura dramática de la mudanza.
Agarré el primer cojín que pillé en el sillón de la sala y se lo lancé directo a la cabeza. Él lo esquivó muerto de la risa, escudándose detrás de la barra mientras yo lo perseguía hecha una furia por toda la cocina, bajo la mirada aburrida de Garrett, que ya estaba más que acostumbrado a nuestros shows.
Esa noche, después de la adrenalina de la pelea, me encerré en mi habitación temporal. A los pocos minutos, escuché el sonido del celular a lo lejos, Josh por fin me estaba devolviendo la llamada para pedirme disculpas con una nota de voz. Suspiré, intentando autoconvencerme de que mi relación estaba bien.
Nota de Autora & Disclaimer
¡Hola a todas! Bienvenidos oficialmente a Off Limits. Espero que este comienzo les haya dejado con tantas ganas de leer como a mí de escribir. La dinámica entre Taylor y Dean se viene caóticamente divertida y llena de tensión, así que prepárense.
⚠️ [AVISO DE DERECHOS DE AUTOR] El universo de Off Campus (Briar University) y los personajes que ya conocen (Garrett, Logan, Tucker, Dean, Hannah, Allie, etc.) pertenecen exclusivamente a la autora Elle Kennedy (y a la producción de la serie). La única protagonista de mi completa autoría es Taylor Graham, así como su historia familiar, Josh, los diálogos originales y las tramas inventadas para este fanfic. ¡Prohibida su copia, plagio o adaptación!
YOU ARE READING
OFF LIMITS
FanfictionTaylor Graham no es una chica que se deje romper fácilmente. Después de que su hermano mayor, Garrett, la rescatara de una relación tóxica y abusiva en su primer año de universidad, ella se muda a la casa de los jugadores de hockey de Briar con una...
