El alba se abría con timidez sobre Hamburgo, extendiendo una luz grisácea y difusa que se filtraba entre la bruma espesa que habitualmente cubría el río Elba y se aferraba a las estructuras de ladrillo rojo de la ciudad portuaria. En las oficinas centrales de la Policía Criminal, ubicadas en un edificio solemne de la avenida Mönckebergstraße, el ambiente ya era activo, aunque todavía reinaba esa calma tensa que precede al inicio de una larga jornada de trabajo. El detective Klaus Zimmermann estaba de pie junto a la gran ventana de su despacho, observando cómo los primeros barcos de carga comenzaban a moverse lentamente por las aguas oscuras, arrastrando consigo la historia y el comercio que siempre habían definido a esta urbe hanseática. Con sus cincuenta y dos años, su presencia irradiaba la autoridad serena de quien ha dedicado toda su vida a resolver misterios y desentrañar la verdad oculta detrás de cada delito. Vestía, como siempre, un traje de lana oscura, impecablemente cortado, y sobre su mesa de madera maciza descansaban montones de expedientes, informes y fotografías, organizados con una precisión casi obsesiva, reflejo de su mentalidad meticulosa y analítica.
No tardó en llegar su compañera, Lena Weber, irrumpiendo en el espacio con la energía vibrante de sus veintiséis años, una energía que a veces parecía chocar, y otras complementarse a la perfección, con la calma reflexiva de él. Entró con paso rápido, llevando una chaqueta de cuero marrón, el cabello recogido en una coleta algo despeinada y, como era habitual, con su tableta digital en la mano, dispositivo que para ella era una extensión natural de su capacidad de investigación, pero que para Klaus seguía siendo una herramienta compleja y a menudo incomprensible.
-La mira- Llegando tarde como siempre -Dijo sonriendo.
Esta vez no fue mi culpa si no mas bien culpa del taxi que se equivocó -Responde Sonriendo -
Los dos detectives ya tenían varios años trabajando juntos y hacían un buen equipo a pesar de tener personalidades tan diferentes. Lane es una joven de 29 años nacida en Berlín pero cuando tenía 15 años sus padres se mudaron a Hamburgo, con el tiempo ella se fascinó por el trabajo de policía y decidió convertirse en detectives, no fue fácil para ella pero gracias a su determinación logro graduarse con las mejores notas de toda su clase.
En cuanto a Klaus el era más serio a su edad de 38 años lo hizo ya volverse un hombre maduro y además que desde un caso que el tuvo cuando tenía 35 dejo de ser el chico alegre que todos conocían, Lane siempre ha querido preguntarle que pasó con ese caso pero ni si quiera el jefe de policía le ha dado esos detalles a ella. Los dos se detiene en su cafetería preferida y toman lo de siempre dos café sin leche y poca azúcar mientras hablan de los casos que han resuelto desde que son compañero que ya son tres años.
Mientras el día pasaba sin ningún problema cayó la noche y en los muelles abandonados de la ciudad una figura caminaba mientras escuchaba música de Mozart, enfrente de este misterioso personaje se encontraba una chica amarrada a una silla pero su boca libre intentaba gritar pero en esa zona casi nadie pasaba y los ruido de los barcos a lo lejos hacían casi imposible que alguien la escuchará.
-Con miedo en sus ojos mira a su captor- Que quieres de mi? Dinero, mis padres pagarán lo que sea.
La figura de detienen al escuchar eso
-La mira fijamente llevaba una ropa de monja pero con una máscara de demonio hecha a mano- Crees que el dinero te salvara siempre, crees que eso te salvara del castigo divino - dijo con una voz distorsionada para evitar descubrir su identidad- no hoy nadie te salvara del castigo de Dios o del demonio tú decide.
-Llorando escupe la máscara del captor- Maldito enfermo de seguro eres un acosador que quiere fotos mis desnuda verdad.
- Riendo- Te preocupa la fama? Tranquila eso tendrás al terminar Contigo.
La monja le quita la ropa y el sostén para luego chuparle un seno mientras la chica gritaba pero en un momento la monja agarra un cuchillo afilado y le corta los dos pechos llenando todo de sangre mientras la pobre gritaba de dolor pero sin desmayarse aún, hasta que la asesina le corta el cuello dejando que se ahogue con su propia sangre. Al día siguiente un guardia de seguridad encuentra la joven y todo asustado llama a la policía.
La policía acordona el área y los detectives Klaus y Lane llegan a la escena y ven el cuerpo que estaba acostado en el piso con una rosas en un jarrón pero vieron que estaba pintada con sangre.
-Observa la escena - Estoy es.... -intenta describir la escena Klaus pero un nudo en la garganta no lo deja-
Klaus mira eso -Se pone un guante y agarra una hola enrollada en una de las rosa-
"Cómo de entre mis manos te resbalas!
¡Oh, cómo te deslizas, edad mía!
¡Qué mudos pasos traes, oh, muerte fría,
pues con callado pie todo lo igualas!
Feroz, de tierra el débil muro escalas,
en quien lozana juventud se fía;
mas ya mi corazón del postrer día
atiende el vuelo, sin mirar las alas.
¡Oh, condición mortal! ¡Oh, dura suerte!
¡Que no puedo querer vivir mañana
sin la pensión de procurar mi muerte!
Cualquier instante de la vida humana
es nueva ejecución, con que me advierte
cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana."
-Termina de leer- Es un poema escrito por Francisco de Quevedo, él era un autor clásico del Siglo de Oro español. -Dijo Lane-
Creo que el autor de este asesinato quiere creer que tiene el poder de la muerte o será otra cosa -Dice Klaus mirando el cuerpo-
-Un oficial llega donde estaba los dos- Detectives, ya identificamos a la víctima es Erika Mendoza hija del empresario Arturo.
La misma que salió libre después de haber atropellado y matado a una niña de 15 años? -Pregunto Lane.
-La mira- Si la misma, vamos Lane debemos informar los padres de la víctima -dijo Klaus todo serio-
Continuara
