En la secundaria Yukigaoka, el aire siempre se sentía pesado, como si Shoyo estuviera tratando de correr bajo el agua. Cada vez que pasaba por los pasillos, el nombre "Shiori" lo golpeaba como una piedra. Sus compañeros se reían, sus profesores ignoraban sus correcciones y en casa, el silencio de su familia era el muro más difícil de escalar.
"Shiori, deja de jugar a ser un chico y ven a cenar".
"Shiori, el equipo de niñas es el que te corresponde".
Shoyo apretaba los puños hasta que sus uñas dejaban marcas en sus palmas. No era Shiori. Nunca lo había sido. Solo en la cancha, cuando saltaba, sentía que podía dejar ese nombre pegado al suelo y volar lejos de él.
Una tarde, Shoyo corrió al parque de siempre para practicar sus remates contra la pared. Estaba frustrado, con los ojos llorosos porque ese día la burla en los vestidores había sido especialmente cruel. Al llegar, se detuvo en seco.
Había un chico alto, de mirada severa y cabello oscuro, lanzando un balón contra el cemento con una precisión que daba miedo.
Shoyo, impulsivo como siempre, no pudo evitar gritar:
— ¡Oye! ¡Ese saque fue increíble!
El chico se giró, evaluándolo con esos ojos azules y afilados. Shoyo se tensó por inercia, esperando el típico escrutinio, la mirada que buscaba rasgos femeninos para invalidarlo. Pero el chico solo miró su altura y el balón que sostenía.
— Estás mal posicionado para recibir —dijo el pelinegro con voz plana—. Soy Kageyama Tobio.
Shoyo tragó saliva. Sintió ese impulso de protegerse, pero algo en la seriedad de Kageyama le dio valor.
— Soy... soy Shoyo. Hinata Shoyo —soltó, esperando la corrección, la risita o el "Pero en tu uniforme dice...".
Kageyama simplemente asintió, como si le hubiera dicho que el cielo era azul.
— Bien, Shoyo. Pásame el balón. Te voy a colocar.
La libertad en un pase
Jugaron durante horas. Por primera vez en su vida, Shoyo no era "la niña que quería jugar con los chicos" ni era "Shiori intentando encajar". Para Kageyama, él era simplemente un atacante. Un atacante con piernas rápidas y una energía inagotable.
— ¡Shoyo, muévete más rápido a la izquierda! —gritaba Kageyama.
Cada vez que ese nombre salía de los labios de Kageyama, Shoyo sentía que una pieza de su rompecabezas interno encajaba. Kageyama no lo hacía por cortesía o por lástima; lo hacía porque para él, la única verdad que importaba era la que Shoyo le había entregado.
En un descanso, sentados en el borde de la banqueta, Shoyo se atrevió a preguntar en voz baja:
— ¿No vas a decir nada? En mi escuela todos dicen que miento... que mi nombre es otro.
Kageyama lo miró de reojo, genuinamente confundido.
— ¿Por qué mentirías sobre quién eres? Es un gasto de energía innecesario. Si dices que eres Shoyo y saltas como Shoyo, entonces eres Shoyo. El resto son idiotas que no saben nada de voleibol.
Shoyo sintió un nudo en la garganta, pero esta vez no era de tristeza. Era un alivio tan grande que lo dejó sin aliento.
El refugio
Al día siguiente, Shoyo tuvo que volver a la secundaria. Tuvo que escuchar el "Shiori" en el pase de lista y soportar las risas en los pasillos. Pero ahora era diferente.
Ahora, Shoyo guardaba un secreto poderoso. Sabía que en algún lugar de la ciudad, en una cancha de concreto, había un colocador de mirada feroz que guardaba su verdadero nombre como si fuera un tesoro. Sabía que, mientras Kageyama Tobio estuviera al otro lado de la red, Hinata Shoyo existiría de verdad.
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Hola hola!! Es mi primera vez, bueno no jeje.. algo asi, estuve meses y meses aprendiendo a escribir un fanfic más bonito, y no como mis otros dos fanfics, esos ya no los seguire. Aunque es mi primera vez escribiendo un fanfic sobre el kagehina. Ojala les guste este fanfic!
DU LIEST GERADE
Cielo Sin Nubes
Fan-FictionEn la secundaria Yukigaoka, Shoyo vive atrapado entre paredes que se niegan a verlo. Para los profesores y sus compañeros, él sigue siendo "Shiori", un nombre que se siente como una armadura demasiado estrecha. Nadie parece escuchar su voz cuando di...
