capitulo 1

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La ciudad de Seúl parecía rendirse ante los pies de la Torre Hwang. Con ochenta pisos de cristal y acero, era el monumento físico al poder de Hwang Hyunjin. Como Alfa dominante y CEO de Hwang Global Enterprises, Hyunjin no solo dirigía el mercado tecnológico; dictaba el ritmo de la economía nacional.

Hyunjin ajustó los gemelos de oro de su camisa negra, observando su reflejo. A sus 28 años, su presencia era intimidante: una mezcla de elegancia letal y un aroma a madera de sándalo y tormenta que hacía que incluso otros Alfas bajaran la mirada.

—Señor Hwang, el representante de Lee Industries acaba de entrar al estacionamiento privado —anunció su secretaria a través del intercomunicador.

Hyunjin suspiró, una chispa de irritación cruzando sus ojos. —Recuérdame, ¿por qué acepté esta reunión presencial?

—Sus padres, señor. El contrato de fusión de infraestructuras requiere la firma de ambos herederos en presencia de las feromonas del otro para validar el "acuerdo de paz" entre linajes.

Hyunjin gruñó. Era una tradición arcaica. Los Lee y los Hwang habían sido rivales por décadas, y ahora, para evitar una guerra comercial que destruiría a ambos, sus padres habían pactado una alianza inquebrantable. Lo que Hyunjin no esperaba era que el nuevo CEO de los Lee fuera, según los rumores, un Omega.


En la planta baja, un Rolls-Royce negro se detuvo. Al abrirse la puerta, lo primero que golpeó el aire fue un aroma sutil pero embriagador: jazmín y té blanco.

Lee Felix salió del vehículo con una expresión de absoluta indiferencia. Llevaba un traje de tres piezas color gris perla que resaltaba su figura esbelta. A pesar de ser un Omega, su postura no tenía nada de sumisa. Había heredado Lee Industries hacía un año y, en ese tiempo, había triplicado el valor de las acciones. 

—¿Estás listo, Felix? —preguntó su asistente, un Beta de confianza.

—Solo quiero terminar este trámite —respondió Felix, su voz firme—. No me importa si Hyunjin es el Alfa más codiciado del país. Solo es un socio comercial que mis padres me impusieron. Si intenta marcar territorio, se arrepentirá.

Felix sentía la presión en su pecho. Como Omega no marcado, las oficinas llenas de Alfas solían ser molestas, pero él usaba supresores de grado militar. Nada podía salir mal. O eso pensaba.

...

Cuando las puertas del ascensor privado se abrieron en el último piso, el aire cambió. El aroma de Hyunjin estaba en todas partes; era una advertencia territorial que hizo que el instinto de Felix vibrara bajo su piel.

Hyunjin estaba de pie frente al ventanal. Al girarse, sus ojos se encontraron.

El silencio fue absoluto.

Hyunjin analizó a Felix. Esperaba a alguien frágil, alguien a quien pudiera doblegar con una mirada. En su lugar, encontró a un hombre joven con ojos desafiantes y una elegancia que gritaba poder. Por un momento, el instinto de Alfa de Hyunjin rugió: "Mío". Se obligó a enterrar ese pensamiento.

—Señor Lee —dijo Hyunjin, extendiendo una mano—. Ha tardado en llegar.

—Perdón la demora. Tuve un asunto importante antes de venir, señor Hwang —respondió Felix, estrechando su mano.

El contacto físico fue como una descarga eléctrica. Hyunjin apretó el agarre un segundo más de lo necesario, notando cómo el pulso de Felix se aceleraba en su muñeca.

—Pasemos a la sala de juntas —invitó Hyunjin, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos—. Tenemos mucho de qué hablar. El contrato que nuestros padres redactaron es... extensivo.

Felix asintió, tratando de ignorar cómo el calor del cuerpo de Hyunjin parecía atraerlo como un imán. Sabía que el contrato no solo hablaba de edificios y satélites. Había una cláusula de "Aseguramiento de Linaje". Una cláusula que mencionaba la necesidad de un heredero conjunto para consolidar la fusión.

La reunión apenas comenzaba, y el destino de ambos —y de sus imperios— estaba a punto de quedar sellado con algo más que tinta.

NEGOCIOS, NO PLACER  // [HYUNLIX]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora