Mis ojos se acostumbran a la oscuridad, el tintineo de las esposas hace que no olvide que me encuentro viva. Mis tripas rugen como desgraciadas y me mantienen despierta a pesar de no poder ver nada. No puedo oírle respirar, o eso es lo que percibo. En este punto no puedo asegurar qué es verídico y qué no. La punta de mis pies está mojada, el olor pesado a cobre me descompensa el cuerpo y me inclino más a que ya dejó salir su último aliento. Me lo confirma también el aroma nauseabundo que su cuerpo emana.
Debería comérmelo.
Podrían haber gusanos danzando por sus tejidos y haciendo de las suyas cuando la gente muere. No podía asegurar que hemos pasado juntos el suficiente tiempo como para llegar a tener ese tipo de invitados dentro de sí. La oscuridad era densa y testaruda. No daba su brazo a torcer y era prácticamente inútil mantener los ojos abiertos, porque era lo mismo que tenerlos cerrados. Mi única fuente de orientación era el suelo hirviendo en plena hora punta con el vapor posándose en mi frente y el filoso frío de las madrugadas alojándose en mis costillas como miles de cuchillas. Esto ha pasado más de una vez, así que estoy segura de que no llevo aquí sólo unas cuantas horas.
Oigo a lo lejos el grotesco sonido de alguien masticando con la boca abierta, pero sólo es la naturaleza haciendo de lo suyo con mi compañero de cuarto.
Era de noche, podía sentirlo a través de la yema de mis dedos. Se aferran al cemento bajo ellos, y al mismo tiempo pueden sentir la vibración de alguien acercándose. Me reincorporo rápidamente y en un descuido hago un movimiento brusco que logra desgarrar parte de la piel de mi muñeca acorralada.
Y luego una pausa.
Pero sabía que estaba ahí. Podía cortar la tensión entre aquella persona y yo con un cuchillo. Su presencia era pesada, tanto que sentía que en cualquier momento la puerta se rompería.
Las llaves tintinean.
La puerta se abre, puedo sentir el calor del foco chocar con mi piel.
Y nada más.
Veo sólo rojo interno, muy brillante. Como cuando te frotas muy fuerte los ojos y luego tardan en acostumbrarse a la iluminación. Pero a pesar de cerrarlos varias veces y fruncir el entrecejo para ayudarles a acostumbrarse a ello, nada parecía funcionar.
Entonces lo entendí todo.
Oigo un golpe seco frente a mí, seguido de algo que choca contra mis rodillas. Mis manos rebuscan desesperadamente y comprendo lo que ya me temía. El nervio de mis ojos se escabulle entre mis dedos, los deja mojados y pegajosos. Siento la superficie pequeña como pelota de ping pong pero blanda como gomitas ácidas.
No puedo hacer más que gritar, mis alaridos se mezclan junto con las fuertes carcajadas del nuevo acompañante. Siento que lo que ingerí hace días se pasea por mi garganta, amenazando con devolverse, preparada para estallar y provocar un desastre en la escena que ya lo es.
Percibo un rojo aún más brillante, tirando a naranja y finalmente blanco. Oigo la risa fusionarse con otras aún más fuertes que las siento opacadas como si estuviera bajo el agua. Tengo la vista nublada como si mis lágrimas estuvieran creando una barrera perfecta de protección. Parpadeo instintivamente para aclararla y encuentro a Brian a mi lado con una sonrisa demasiado expresiva mirando en dirección a nuestros amigos que nos toman una foto con flash. Todos ríen y se burlan de mi rostro de venado perdido y asustado. Conforme pasa la noche me es muy difícil mantenerme despierta con tanta facilidad. Desde pequeña me molestaban mucho los ruidos fuertes y los lugares con tantas personas a la vez.
Me restriego los ojos y me arrepiento a los pocos segundos al recordar que mi delineado ni rímel eran waterproof, he de parecer un panda ahora mismo. A mi izquierda encuentro a Brian sentado con un cuarto o quinto vaso de lo que sea que esté bebiendo. Si mi vejiga estaba llena, no era precisamente gracias a la cerveza o alcohol, en toda la noche no he dejado de tomar agua, por lo que ahora estoy experimentando las consecuencias de ello.
YOU ARE READING
Hosti
Teen FictionTodos son sospechosos hasta que se demuestre lo contrario. ¿Y tú? ¿Serías capaz de demostrar tu inocencia? ¿Bajo qué costo? Prohibida su copia o adaptación. Todos los derechos reservados © Fernanda C. 2026
