El aplauso llenaba el auditorio como una ola constante, vibrante, imposible de ignorar.
Cientos de manos chocando al mismo tiempo. Risas. Voces que se superponían. Nombres gritados desde distintos rincones.
Cámaras capturando sonrisas que parecían congelar la felicidad en el aire.
Era el tipo de momento que todos soñaban recordar.
Pero para Elara Bianchi, solo era ruido.
Estaba de pie, con la toga cayendo perfectamente sobre sus hombros y el diploma firme entre sus manos.
Su nombre acababa de ser pronunciado con un énfasis especial, seguido de una breve pausa que destacaba lo obvio:
La mejor de su generación.
Criminalística. Ciencias Forenses. Criminología.
Un expediente impecable.
Un futuro prometedor.
Una mente excepcional.
—¡Elara! ¡Mirá acá! —gritó una voz entre la multitud.
Ella giró levemente el rostro, lo suficiente para que una cámara captara su imagen.
Sus labios se curvaron en una sonrisa suave, ensayada… vacía.
Porque no había nada detrás de ella.
No amigos levantando los brazos.
No risas compartidas.
No abrazos impulsivos.
Solo espacio.
Como siempre.
A su alrededor, los demás estudiantes se agrupaban, se buscaban entre sí, se tomaban fotos con esa urgencia de quien sabe que ese instante no va a repetirse.
—¡Después brindamos!
—¡No te vayas sin despedirte!
—¡Te amo, nos vemos pronto!
Palabras que para Elara siempre sonaban ajenas.
Como si pertenecieran a otro idioma, a otra vida.
Ella nunca había formado parte de eso.
Nunca supo cómo.
—Mi vida…
El abrazo llegó desde atrás, cálido, sincero.
Su madre la envolvió con fuerza, como si quisiera retener ese momento un poco más. Su padre se unió segundos después, rodeándola con orgullo silencioso.
—Estamos tan orgullosos de vos —dijo él, con la voz ligeramente quebrada.
Elara cerró los ojos por un instante.
Ese abrazo sí era real.
Siempre lo había sido.
Sus padres nunca la soltaron. Nunca dejaron que se sintiera sola, aunque todo lo demás indicara lo contrario.
Y aun así…
No era suficiente.
No porque ellos fallaran.
Sino porque había algo dentro de ella que no terminaba de encajar en ningún lugar.
—Lo lograste —susurró su madre, separándose apenas para mirarla—. Todo tu esfuerzo valió la pena.
Elara asintió.
—Sí.
Pero la palabra se sintió hueca en su boca.
Porque mientras todos celebraban haber llegado al final, ella solo podía pensar en lo que venía después.
El silencio.
Las fotos continuaron durante varios minutos.
Familias completas. Grupos de amigos. Risas que se repetían en distintos ángulos.
Elara posó con sus padres, una y otra vez. Sonrió cuando se lo pedían. Acomodó su postura.
Sostuvo el diploma.
Perfecta.
Siempre perfecta.
—¿No querés una con tus compañeros? —preguntó su madre, mirando alrededor.
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"Autopsias del Silencio"
Mystery / ThrillerSe fue para desaparecer. Pero terminó encontrando lo que nadie más pudo. Brillante, obsesiva y peligrosamente perceptiva, ella llega a una ciudad italiana cargada de secretos... y cadáveres. Lo que comienza como una oportunidad para empezar de nuev...
