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La primera vez que Seungmin vio a Chan fue en la cafetería de la universidad. No era como si no lo hubiera visto antes, en realidad; su rostro le resultaba vagamente familiar, de esos que se cruzan en los pasillos y se olvidan al instante. No compartían clases, no coincidían lo suficiente como para que su presencia tuviera peso alguno.
Sin embargo, en ese momento todo se volvió diferente.

Se encontraba charlando con Han, su mejor amigo —aunque, siendo honestos, “charlar” era una palabra generosa, porque en realidad Seungmin solo escuchaba su parloteo sin participar demasiado en la conversación—, cuando de pronto Han sonrió hacia algún punto a lo lejos, levantando la mano en señal de saludo.  La curiosidad lo hizo girarse.  Y entonces lo vio.

¿Quién es? – preguntó con pura curiosidad

—Christopher Bahng —dijo Han, como si con solo el nombre Seungmin fuera a entender de quién diablos hablaba—. Está en mi clase.—.

Seungmin asintió apenas, pero antes de girarse del todo, sus ojos volvieron a encontrarse con los de Chan por un segundo más de lo necesario.

El otro no apartó la mirada de inmediato. Fue solo un instante… pero lo suficiente como para dejar una sensación extraña, difícil de nombrar. La conversación continuó como si nada.

La primera vez que habló con Chan fue en una de sus clases. Al parecer, no lo conocía —o al menos no lo suficiente como para recordarlo—, pues el mayor estaba un semestre por delante del suyo. Sin embargo, en esa materia compartían aula, ya que Bang Chan la estaba repitiendo.

—¿Eres amigo de Han? —preguntó, sentándose justo a su lado.

Seungmin asintió mientras acomodaba sus cosas en el escritorio.

—Es mi mejor amigo.

—Lo imaginé —respondió Chan, sonriendo de lado—. Siempre hablas con él.
Seungmin frunció ligeramente el ceño.

—¿Me has visto antes?

Chan dudó apenas un segundo antes de responder.

—Tal vez.

No elaboró más.

La conversación continuó girando en torno a su amigo en común. Era fácil, casi natural, como si no fuera la primera vez que hablaban. En algún momento, Chan preguntó por qué no estaban en el mismo semestre, y Seungmin le explicó que Han había entrado primero a la carrera.

Él, en cambio, se había demorado un semestre más por problemas personales.
No estaba dispuesto a contarlos, pero Chan tenía una forma de hablar… distinta. Cercana. Cómoda. Como si supiera exactamente qué decir para que las palabras salieran sin esfuerzo. Y también sabía cuándo callar. No lo presionó. Solo lo miró, en silencio, con una atención que se sentía demasiado presente. Al final, Seungmin terminó hablando.

¿Vas a estudiar esta tarde? – preguntó Chan un día cualquiera. 

Seungmin hizo una mueca. Últimamente le costaba mucho estudiar; todo le resultaba cada vez más difícil. Le era casi imposible concentrarse cuando lo único que quería era meterse en su cama y dormir durante horas… desaparecer un rato.

O cuando llegaba a casa con ese nudo constante en la garganta, con ganas de llorar sin una razón clara, con esa sensación persistente de no ser suficiente, de estar fallando en algo que ni siquiera sabía nombrar.

—No lo sé… últimamente no tengo ganas de nada —admitió, con un tono más apagado de lo que le habría gustado.

Chan lo había notado. Seungmin nunca había sido la persona más risueña del mundo, pero en esos días se le veía distinto: más cansado, más callado… más triste.

Too Late ( Chanmin ) Stories to obsess over. Discover now