✨Entre olas y estrellas✨

9 1 0
                                        

Era un día soleado en la isla de Thalassia donde el tritón Lei nadaba y bailaba con gracia entre los coloridos arrecifes y peces de colores. De repente un estruendo resonó en el aire. Un dragón Cyborg, flaco y con motores fallidos se dirigía hacia la playa.
—No no! Cachivache, aterriza bien por favor! —gritó el marciano pirata Luci mientras golpeaba los controles con desesperación. Finalmente, Cachivache aterrizó con un estruendo, dejando un rastro de arena y saliéndole humo por la boca como cansado de tanto viajar.
Lei, curioso, emergió de las aguas cristalinas. Al ver al extraño sus ojos brillaron.
—Quién eres tú?—preguntó admirando la extraña apariencia del guapo Luci con su piel rosa y su gorro de pirata.
—Soy Luci, el pirata marciano y he venido en busca de la perla mágica plateada gigante. Es el corazón de este mundo! —respondió, intentando recuperar la compostura después de tremendo aterrizaje.
—La perla? —preguntó Lei, intrigado. —Para qué necesitas nuestra perla?
—Debo alimentar a la langosta gigante de mi planeta. Come tesoros y convierte todo en energía y es lo que mantiene Paradoxia con vida —explicó Luci con su mirada fija en los ojos del tritón.
En ese momento Luci sintió un cosquilleo en su pecho. Era amor a primera vista y no lo podía creer.
—Te gustaría venir a mi planeta? —invitó Luci sonriendo de manera encantadora con el fin de impresionar al que ya consideraba su tritón.
—Prometo que no te arrepentirás.
Sin pensarlo Lei aceptó. Luci le colocó una pecera en la cabeza para que pudiera sobrevivir fuera del planeta y juntos volaron hacia el caótico mundo de lava, fuego y arena roja.
Cuando llegaron enseguida visitaron varios lugares como la panadería del gato tuerto muy famosa por sus rico pan con pasas, la posada de la gatita gruñona, el jardin de flores de fuego y por supuesto, el nido de la langosta gigante.
—Mira, aquí está el océano de fuego —dijo Luci,m señalando un mar burbujeante de lava. —Y ese enorme cráter en medio es el hogar de la langosta gigante rodeada de los más maravillosos tesoros.
—Ella necesita tesoros para sobrevivir —explicó Luci —Es por eso que busco la perla.
—Curiosamente la perla también tiene una función similar —dijo Lei un poco triste y pensativo. —Podría ayudar a tu langosta y a tu planeta pero podría destruir al mío.
—Regresemos a tu planeta, te llevaré de regreso y por tu perla no te preocupe, se quedará donde está— decía Luci con una sonrisa en el rostro.
Lei maravillado no podía dejar de sonreír. En cada rincón del planeta, Luci le hacía coqueteos y le enseñaba su mundo.
—Eres diferente a todos los que he conocido —dijo Lei mientras volaban de regreso al hogar del tritón.
—Y tú eres el tritón más hermoso que he visto —respondió Luci acercándose un poco más y proomvocando que el otro de sonroje.
Una vez en el planeta donde el agua era pura y el aire fresco. Juntos exploraron el bosque de corales y se sumergieron en el arrecife.
Finalmente, llegaron a la cueva submarina donde se guardaba la perla que desde fuera parecía oscura pero por dentro estaba iluminada por todo tipo de corales coloridos.
—Esto es hermoso —susurró Luci mientras Lei lo guiaba.
Una vez fuera de la cueva llegaron a una playa, la luz del atardecer creaba un espectáculo mágico.
Luci miró a Lei y su corazón palpitando fuertemente.
—No puedo llevarme la perla porque no quiero perderte —declaró, con sinceridad.
Lei lo miró fijamente a los ojos sintiendo que su corazón también latía con fuerza.
—Y yo no quiero perderte a ti.
Se acercaron, sus labios se encontraron en un dulce beso bajo el hermoso atardecer, mientras las olas susurraban canciones de amor en la playa.
Y así entre estrellas y olas, un tritón y un marciano encontraron un amor que desafiaba todos los mundos

ENTRE OLAS Y ESTRELLASHistórias para pegar e não largar. Descubra agora